La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, en el Congreso de los diputados, el pasado mes de abril.
Por qué el votante de Bildu dice apoyar la "democracia" más que nadie: así es la lucha política por el control de las palabras
"Quien controla el debate controla el poder", afirma la catedrática y diputada Edurne Uriarte, que publica 'La batalla de las palabras para una nueva derecha'.
Más información: "La guerra cultural en España: "La dicotomía no es izquierda o derecha, sino creer o no en el país".
"Las palabras importan", admitió Pedro Sánchez en la presentación de la Fundación Avanza para "rearmar" ideológicamente al PSOE ante "la contaminación de la ultraderecha".
En los últimos años, los partidos han trasladado el campo de batalla al diccionario, a la conquista de la terminología, donde luchan por el control de cada palabra.
"Quien controla las palabras controla el debate y quien controla el debate controla el poder", afirma la diputada del PP y catedrática de Ciencia Política Edurne Uriarte, que acaba de presentar un libro sobre este extremo, La batalla de las palabras para una nueva derecha, (editorial Sekotia).
Uriarte sostiene que "el control del lenguaje es la forma más eficaz de poder" y que "cuando ciertas palabras se vuelven incuestionables, el debate deja de ser libre".
Desde la izquierda, el sociólogo Ignacio Urquizu, exdiputado del PSOE, suscribe esa idea: "El lenguaje siempre fue un elemento del poder".
"La batalla política es por los marcos, que son conjuntos de palabras con un significado muy determinado", añade, e incluye en esa idea "la importancia que se les da a esas palabras".
D - Democracia
En su libro, Uriarte analiza distintas palabras del debate político, desde la A de acción hasta la Z de Zapatero.
Por ejemplo, la D de Democracia. Según el CIS de Calidad Democrática de 2025, los votantes de Bildu —herederos de Batasuna— son los que más respaldan el sistema democrático, seguidos del PNV, con el 96,8%.
Una encuesta similar publicada por El País señalaba que los más fervientes defensores de la democracia eran los votantes de Podemos, con un 94%.
"Es decir, los defensores del terrorismo durante décadas son los campeones de la democracia en España, seguidos de los que callaron y miraron para otro lado, y después toda la izquierda comunista", afirma Uriarte, que considera que "la batalla de las ideas" ha distorsionado el significado del término "democracia".
Casi al mismo tiempo, el PSOE y otros partidos de izquierda votaban en el Congreso de los Diputados en contra de condenar el totalitarismo comunista.
Pese a que, desde 2002, el PP pactó con todos los grupos una resolución para condenar el franquismo, sigue sin existir un acuerdo similar para una condena conjunta de todas las dictaduras.
"¿Cómo es posible aceptar que unas dictaduras sean rechazables mientras otras son defendibles?", se pregunta Uriarte.
Urquizu admite que durante años ha existido una "hegemonía cultural de la izquierda" en España.
Una situación que relaciona con el final de la dictadura franquista.
"Durante años había un sentimiento de vergüenza por ser de derechas porque se estableció un vínculo entre ser de derechas y la dictadura de Franco", matiza.
Como sociólogo, sostiene que durante años existió un voto oculto al PP, que todavía persiste cuando el partido está en la oposición.
Sobre ETA, una situación que conoce porque durante años vivió en el País Vasco, pone otro ejemplo que vivió en la facultad.
"La misma persona, que era un terrorista, era para otras personas un luchador por la libertad. Las palabras tienen ese poder de describir la realidad pero también de definirla y de hacer que la interpretes con esos conceptos", añade.
V- Verdad
Otro de los ejes del debate es la "verdad" y las "fake news". A juicio de Uriarte, estos términos se han intensificado "desde que la izquierda ha perdido la mayoría y el control de las redes sociales".
De ahí "la obsesión progresista por haber perdido el control de los mensajes y la consiguiente necesidad de deslegitimar las redes sociales y los medios que le son desfavorables como si estuvieran dominados por la desinformación".
Añade además que la desinformación no es hoy un problema mayor que en el pasado, ya que "los avances tecnológicos y la IA" facilitan la detección y el combate de estos contenidos.
F- Feminismo
Para Urquizu, "la derecha ha reaccionado tarde, pero lleva cinco años librando una intensa batalla cultural", especialmente desde Vox y con fenómenos como Vito Quiles.
"Han decidido cuestionar algunos consensos que había en nuestra sociedad, como el feminismo o la religión", añade, enmarcándolo en una derecha "que planta batalla en los conceptos".
El término feminismo es otro de los analizados por Uriarte, que recuerda haberlo reivindicado hasta que Carmen Calvo, entonces vicepresidenta, afirmó en 2019: "No, bonita no, el feminismo no es de todas, nos lo hemos currado en la genealogía del pensamiento progresista".
Una disputa por la hegemonía de los conceptos a ambos lados del espectro ideológico.