León XIV recibe en audiencia a Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, este lunes en Madrid.

León XIV recibe en audiencia a Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, este lunes en Madrid. Nunciatura

Política CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

Feijóo celebra que el Papa rescate la Escuela de Salamanca como código político que puso "límites morales del poder"

El líder del PP celebra el legado reivindicado por León XIV y hace suya la máxima de que, en política, "no todo lo que puede hacerse debe hacerse".

Más información: El Papa pide en La Almudena "destruir muros" para construir "algo hermoso": "Hay que acabar con lo que nos divide".

Publicada
Las claves

Las claves

Feijóo celebra que el Papa haya rescatado la Escuela de Salamanca como ejemplo de código moral que pone límites al poder político.

El líder del PP ve en la referencia papal una invitación a recuperar principios éticos y la dignidad humana en la vida pública española.

Feijóo conecta el legado salmantino con su propuesta de reforzar controles institucionales y elevar los estándares de ejemplaridad en la gestión del poder.

Defiende que la autoridad solo es legítima si reconoce límites morales, y reitera que "no todo lo que puede hacerse debe hacerse".

Cuando León XIV evocó en el Congreso a la Escuela de Salamanca, en el primer discurso de un Papa ante una sesión solemne de las Cortes Generales, Alberto Núñez Feijóo sintió que se abría una ventana a uno de los principales legados políticos españoles, que no suele ocupar titulares.

A su juicio, el Pontífice no solo rescató una referencia histórica, sino un auténtico código moral que hace cinco siglos se atrevió, en el descubrimiento y la conquista de América, a "poner límites al poder" cuando otros imperios sólo discutían cómo agrandarlo.

Posteriormente, en la audiencia que León XIV le concedió horas después en la Nunciatura, el líder del PP quiso detenerse precisamente en esa parte del discurso.

Según su reflexión, en aquellos debates salmantinos se fraguó la idea de que la grandeza de una nación no se mide por la extensión de sus conquistas, sino por su capacidad para someter su acción al juicio de la razón moral.

Feijóo interpreta que la apelación del Papa a Salamanca no era un guiño erudito, sino una invitación a redescubrir, en estos tiempos de revolución tecnológica y "nuevas fronteras digitales", una de las mejores tradiciones políticas españolas.

Ésa que recuerda que "no todo lo que puede hacerse debe hacerse" y que la autoridad sólo es legítima cuando reconoce límites morales claros en su ejercicio del poder.

La dignidad humana

El presidente del PP leyó en ese pasaje del discurso un aviso muy actual. Cinco siglos después, cambian las tecnologías, los desafíos y los escenarios, pero permanece la obligación de someter el poder a principios éticos que no dependen ni de mayorías coyunturales ni de la voluntad de un líder.

Por eso, según él mismo reflexionaba para EL ESPAÑOL, Feijóo celebró que el Papa quisiera situar en el centro de su discurso parlamentario a aquellos estudiosos de la Universidad de Salamanca.

Porque fueron ellos quienes pusieron a la persona en el centro de la reflexión política, defendieron la dignidad humana frente a la fuerza y proclamaron que la fuerza no crea derecho ni legitima cualquier decisión.

La calidad democrática

A partir de ahí, el presidente popular conecta de forma casi natural el recuerdo de Salamanca con la política española más inmediata. Su cruzada contra lo que denomina "colonización de las instituciones del Estado" se apoya precisamente en esa idea de que la acción de un Gobierno debe reconocer límites, controles y contrapoderes.

Más allá de las palabras del Papa, el PP lleva años denunciando el "secuestro" del Poder Legislativo a través de mayorías construidas sobre acuerdos que, según su crítica, desdibujan la separación de poderes.

Y lee en los ataques a la independencia judicial un intento de neutralizar uno de los frenos al abuso del Poder Ejecutivo que la propia tradición europea fue construyendo con el tiempo.

En esa misma clave se sitúa su defensa de la prensa libre.

Los populares alertan contra las campañas políticas y mediáticas que tratan de desacreditar a los medios que informan de lo que califica como una "enorme oleada de casos de corrupción" que rodean al PSOE, al Gobierno y al entorno personal de Pedro Sánchez.

Para el dirigente gallego, estos movimientos forman parte de una misma lógica: reducir los contrapesos y abaratar el coste político de decisiones que, sin esos controles, cruzan líneas éticas. En este contexto, el Plan de Calidad Institucional, presentado solemnemente en Cádiz, en enero de 2023, se ha convertido en una de las banderas del proyecto de Feijóo.

Legislar para limitarse

La tradición salmantina que reivindicó el Papa en el Congreso, insiste Feijóo, funcionó precisamente como un recordatorio de que el poder no puede escribirse a sí mismo las reglas sin aceptar una instancia moral superior.

Su Partido Popular ha presentado ya en dos ocasiones ese Plan de Calidad Institucional como hoja de ruta para reforzar los controles, limitar la discrecionalidad y elevar los estándares de ejemplaridad en el ejercicio del poder.

De hecho, el presidente popular se comprometió, en una entrevista con este diario, a "legislar para limitarse" en el ejercicio del poder, aplicando ese plan en sus primeros seis meses de Gobierno si alcanza la Moncloa, "ley a ley".

Será la prioridad, se comprometió, de sus primeras decisiones, destinadas a marcar distancia con las prácticas que atribuye al actual Ejecutivo.

Lo cierto es que ese documento está hoy en plena actualización en manos del equipo que dirige Cuca Gamarra, vicesecretaria de Regeneración Institucional. Una revisión busca adaptar las propuestas a un escenario que Feijóo considera todavía más exigente tras los últimos episodios de tensión institucional y los nuevos casos de corrupción que han ido saliendo a la luz.

Estándares morales

Para Feijóo, la referencia del Papa a Salamanca le refuerza éticamente en ese compromiso.

La idea de que una democracia madura no puede conformarse con someter el poder a la sola legalidad formal, sino que debe aspirar a estándares morales más altos en la gestión de lo público.

Desde esa perspectiva, el "humanismo cristiano" que el PP reivindica como uno de sus pilares no es, en su discurso, un decorado ideológico. Es el marco desde el que defiende la dignidad de la persona, la vida, la familia y la libertad como bienes que ningún poder puede tratar como moneda de cambio en una negociación política.

En la audiencia con León XIV, Feijóo definió al Papa como un "faro moral" en tiempos de incertidumbre. E insistió en que España y Europa "no se entienden sin sus raíces cristianas" y que una sociedad verdaderamente libre no se construye contra esas raíces, sino desde ellas.

Qué se puede, qué se debe

Ese hilo le permite ligar la reflexión teórica sobre Salamanca con la coyuntura de polarización que atraviesa la política española. En su diagnóstico, la escalada de tensión, los ataques personales y la descalificación de las instituciones son síntomas de un poder que ha dejado de aceptar límites éticos en su estrategia de supervivencia.

Frente a eso, Feijóo quiere presentar su proyecto como una recuperación de la pregunta clásica que resonaba en las aulas salmantinas: qué puede hacer el poder, qué debe hacer y dónde están sus límites.

Su respuesta, inspirada en aquel legado, insiste en que no todo lo que una mayoría aritmética permite es legítimo desde el punto de vista moral. De ahí el empeño en repetir que "no todo lo que puede hacerse debe hacerse".

Y en reivindicar que la verdadera fortaleza de una nación no consiste sólo en ganar batallas parlamentarias, sino en tener el coraje de someter sus propios actos al juicio de principios que no cambian al ritmo de una votación.