Imagen del vídeo grabado por funcionarios de prisiones en el que se muestra cómo un perro detector localiza drogas impregnadas en una revista de motos.

Imagen del vídeo grabado por funcionarios de prisiones en el que se muestra cómo un perro detector localiza drogas impregnadas en una revista de motos. EE

Política

Así cuelan la heroína, la coca y el fentanilo en las cárceles españolas: los funcionarios graban un vídeo de alerta

Trabajadores de prisiones detectan la entrada de droga mediante papel impregnado, un método muy difícil de rastrear.

Más información: Rociado en folios que se recortan y se fuman: así se introduce el fentanilo en las cárceles españolas

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Las claves

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Los funcionarios de prisiones han detectado drogas como heroína, cocaína y fentanilo ocultas en revistas y cartas impregnadas químicamente, método casi indetectable sin perros especializados.

El aumento de sobredosis por fentanilo en las cárceles españolas ha provocado varias muertes y un incremento de los riesgos para internos y funcionarios.

El sindicato TAMPM denuncia que los controles son insuficientes y que la reducción de medicación psiquiátrica ha llevado a los internos a buscar otras sustancias para consumo y tráfico.

En 2023 murieron 24 reclusos por consumo de drogas, y el fentanilo comenzó a detectarse como droga ilegal en las prisiones españolas entre 2024 y 2025.

"Bueno, compañeros, el perro ha marcado aquí un sobre y es una revista de motos que viene impregnada".

Así arranca el vídeo grabado por un funcionario de prisiones en el que se documenta cómo las drogas están entrando en los centros penitenciarios españoles, adheridas a las páginas en el caso de la cocaína y la heroína, o impregnadas químicamente cuando se trata de fentanilo.

Un método casi indetectable. Solo gracias al olfato de un perro detector especializado, los funcionarios han podido descubrir la sustancia oculta en las páginas de la revista.

Así entra droga en las cárceles de España

Las imágenes, que han comenzado a circular entre trabajadores y a las que ha accedido EL ESPAÑOL, muestran a un funcionario de prisiones raspando las páginas de la revista.

"Ahora con una de las hojas que estamos sacando, que está él raspando, es heroína. Y otra de las hojas está impregnada de coca. Mirad la coca", explica el agente mientras la cámara enfoca el polvo blanco extraído del papel

El vídeo se ha grabado para alertar sobre cómo los familiares envían a los internos la droga para traficar dentro o para consumo propio.

"Todavía nos queda por seguir registrando la revista y raspando en aquellos sitios donde esté pegada. Lo digo para que tengáis cuidado los que vais a la cárcel", termina diciendo el trabajador.

Las consecuencias están siendo letales. Las fuentes consultadas advierten que "están aumentando enormemente y de manera alarmante los casos de sobredosis por fentanilo, ya se han dado varias muertes".

Los internos, aseguran, "se ponen como motos y no conocen ni a su madre", lo que multiplica el riesgo para los funcionarios: "Imagina el peligro que corre un funcionario solo en un patio con 100 internos".

Denuncia de los sindicatos

Este método, según alertan fuentes penitenciarias, no afecta solo a revistas.

El fentanilo y otras drogas sintéticas, por ejemplo, están entrando principalmente a través de correspondencia: se rocía un folio con un espray, se deja secar y se escribe en él como si fuera una carta normal.

El sindicato TAMPM (Tu Abandono Me Puede Matar) ha denunciado el preocupante aumento de la entrada de drogas en los centros penitenciarios y advierte de que la situación puede tener consecuencias graves si no se adoptan medidas urgentes.

Desde la organización señalan que los trabajadores se encuentran en una situación de clara desventaja para hacer frente a este problema. “No tenemos medios materiales ni personales para controlar estas entradas masivas”, advierten desde la organización.

Según explican desde TAMPM, este fenómeno comenzó a detectarse con mayor intensidad durante la pandemia, cuando se desarrollaron nuevas formas de introducir sustancias dentro de las prisiones. "Este tipo de entrada de droga empezó en pandemia, donde se las ingeniaron para introducirla en las cartas a los internos", subrayan. Lo que empezó como algo puntual “ya es masivo”.

El sindicato también apunta a que la reducción de la medicación psiquiátrica en los centros penitenciarios, en el marco del programa REDUCES de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, está teniendo efectos colaterales.

"Como se ha reducido la medicación psiquiátrica con el programa REDUCES, los internos buscan otros medios para introducir y continuar drogándose y traficando dentro".

Desde TAMPM aseguran que dentro de prisión se ha consolidado incluso un sistema de pago para estas sustancias. "Los pagos de droga se hacen por Bizum entre amigos y familiares entre internos", señalan.

A esto se suma el fuerte incremento del precio de las sustancias dentro de los centros penitenciarios: "El precio de cualquier droga en prisión se eleva mínimo al triple del precio en la calle".

El sindicato alerta además sobre el tipo de sustancias que están circulando actualmente. "Ahora la droga más demandada es el fentanilo y un derivado del cannabis sintético muy alucinógeno".

Las limitaciones para realizar controles también están dificultando la lucha contra este fenómeno. “Nos ponen muchas trabas para el cacheo y la requisa en celdas”, explican, para concluir con una advertencia preocupante sobre las consecuencias de esta situación: “Las consecuencias de este cóctel son muertes y esto acaba de comenzar”.

Según el último informe general de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, en 2023 murieron 24 reclusos por consumo de drogas en los centros (más otros tres presos que estaban de permiso).

Es la cifra más baja de los últimos diez años: en 2018 hubo un pico de 61 muertes, pero desde entonces se han mantenido por debajo de 40.

La prisión de Algeciras (Botafuegos) ha sido el epicentro de esta crisis de los opiáceos . En 2025 se registraron cuatro muertes por sobredosis tras el consumo de "papelillos" impregnados con sustancias tóxicas, incluyendo fentanilo.

Tres de estas muertes ocurrieron en apenas tres semanas: dos fallecimientos en agosto en solo siete días, y un tercero el 11 de septiembre.

En marzo de 2026, la prisión de Huelva registró su primera muerte confirmada por sobredosis tras el consumo de "papelillos" impregnados con fentanilo y cannabis sintético (Spice o K2).

Según el último informe general de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, en 2023 murieron 24 reclusos por consumo de drogas en los centros (más otros tres presos que estaban de permiso). Es la cifra más baja de los últimos diez años: en 2018 hubo un pico de 61 muertes, pero desde entonces se han mantenido por debajo de 40.

Sin embargo, estas cifras pueden no reflejar la realidad actual.

Las primeras actuaciones por sobredosis de fentanilo se hicieron en 2024, por lo que la sustancia ya se había detectado antes pero su impacto aún no se reflejaba plenamente en las estadísticas oficiales.

El fentanilo como droga ilegal comenzó a detectarse en prisiones españolas en 2024-2025, con comportamientos violentos y brotes psicóticos como primeros indicadores.