El ministro de Exteriores , José Manuel Albares, desciende del avión a su llegada este martes a Santa Lucía, México.

El ministro de Exteriores , José Manuel Albares, desciende del avión a su llegada este martes a Santa Lucía, México. Efe

Política

Albares anuncia que ya son más de 2,4 millones los que han pedido la nacionalidad española con la ley de nietos

Exteriores presume de haber recibido en cuatro años el doble de solicitudes de nacionalidad que con la anterior ley de Zapatero en 16 años.

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Las claves

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Más de 2,4 millones de personas han solicitado la nacionalidad española por la Ley de Nietos desde octubre de 2022.

La ley permite optar a la nacionalidad a hijos y nietos de españoles exiliados por motivos políticos, ideológicos, de creencia o identidad sexual.

Los consulados, especialmente en Argentina, México, Cuba y Brasil, están saturados por la avalancha de solicitudes, con miles de trámites aún pendientes.

La ley actual ha denegado solo el 1,32% de las solicitudes resueltas, frente al 20% de la anterior ley de 2007.

Unos 2,4 millones de personas han iniciado los trámites para hacerse con la nacionalidad española en virtud de la Ley de Memoria Democrática, popularmente conocida como ley de nietos.

Así lo ha anunciado el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, durante la visita que ha realizado este miércoles al Consulado General de España en México, uno de los que más solicitudes ha registrado.

Según el ministro, hasta el 31 de marzo cerca de 2,4 millones de personas "han manifestado su interés en optar por la nacionalidad española", una cifra que el Gobierno presenta como histórica.

"Soy consciente de que es una tarea considerable, pero merece la pena porque es una tarea justa", ha defendido Albares.

Para presumir de ese aluvión de solicitudes, el ministro ha dicho que entre octubre de 2022 y marzo de 2026 se ha recibido "más del doble de solicitudes" que durante los 16 años en los que estuvo vigente la Ley de Memoria Histórica de 2007, cuando gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero.

Es decir, con la llamada ley de nietos impulsada por Pedro Sánchez, en menos de cuatro años, se han aprobado más expedientes que en todo el tiempo en que se tramitaron los presentados con la norma anterior.

¿Quiere decir que 2,4 millones de personas van a obtener la nacionalidad española? No. Esos 2,4 millones son solo el número de personas que han mostrado interés en acogerse a la ley: han pedido cita, se han apuntado en listas o han iniciado el proceso de alguna manera.

De esos 2,4 millones, las oficinas consulares han recibido presencialmente 1,2 millones de expedientes y, según Albares, ya se han aprobado 545.000, con 306.500 inscripciones practicadas en el Registro Civil consular.

'Ley de nietos'

La llamada ley de nietos es una disposición de la Ley de Memoria Democrática que se aprobó en octubre de 2022.

Permite obtener la nacionalidad española a quienes, nacidos en el extranjero, son hijos o nietos de españoles de origen que perdieron o renunciaron a la nacionalidad "como consecuencia de haber sufrido exilio por razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual".

También a las hijas de mujeres que perdieron el pasaporte español por casarse con extranjeros antes de la Constitución y a los hijos mayores de edad de quienes ya se acogieron a la ley de Zapatero de 2007.

El plazo para solicitarla era inicialmente de dos años. Pero ante la avalancha de peticiones, el Gobierno lo amplió un año más, hasta octubre de 2025. Ese aluvión de solicitudes ha sido de tal magnitud que ha desbordado todos los cálculos.

En un principio, la norma de Sánchez se diseñó para los represaliados del franquismo. Pero cuatro días después de que la ley entrara en vigor, el Gobierno publicó en el BOE una instrucción que reinterpretaba el alcance de la norma.

"Se presumirá la condición de exiliado para todos los españoles que salieron de España entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955".

En la práctica, ese giro convierte el exilio en una presunción casi automática. O, dicho de otra forma, no es necesario acreditar una persecución concreta, basta con ser descendiente de un español de origen que abandonó el país en ese periodo.

Aunque lo hiciera por motivos puramente económicos. Como ocurrió con miles de españoles que emigraron a Suramérica a principios de los años 50, buscando oportunidades de trabajo, y que la ley transforma ahora en "exiliados políticos".

Este matiz explica en buena parte el abismo entre las tasas de denegación de ambas leyes: la Ley de Zapatero, más restrictiva, rechazó en torno al 20% de las solicitudes; la nueva ley solo ha denegado el 1,32% de las resueltas hasta la fecha.

¿Y por qué se rechazan? Fuentes diplomáticas explican a EL ESPAÑOL que la inmensa mayoría de las negativas no se deben a motivos de fondo, sino a errores formales, como documentación incompleta o problemas para acreditar la filiación.

La exigencia de demostrar un exilio político real, si alguna vez existió en el espíritu de la ley, ha desaparecido por el camino.

Colapso consular

Mientras eso ocurre, los consulados viven un colapso histórico. Argentina está a la cabeza: en sus cinco consulados se han registrado 462.815 peticiones de nacionalidad, según datos de Exteriores.

Eso son los expedientes ya metidos en el sistema. Pero a ello hay que sumar el tapón que ni siquiera aparece aún en las estadísticas oficiales.

En Buenos Aires, por ejemplo, se han habilitado mecanismos más informales para apuntar a quienes no han podido conseguir cita porque la agenda estaba completa. Son personas que quieren presentar su solicitud, pero aún no han tenido ni la oportunidad de entregar los papeles.

Son 645.000 citas aún por tramitar. Ese embudo ha llevado al propio cónsul general en la capital, José María Ridao, a alzar la voz de alarma: al ritmo actual de resolución, unos 10.000 casos al año, harían falta más de 100 años para ponerse al día.

"En un futuro, Buenos Aires podría ser la tercera ciudad española más poblada, luego de Madrid y Barcelona", recogía el pasado mes de diciembre un artículo de Clarín, titulado Kafka en el Consulado: los nuevos trámites para la ciudadanía española podrían demorar un siglo.

El panorama no es mejor en otros puntos. En La Habana se amontonan 137.770 expedientes. En Brasil, el consulado de São Paulo gestiona más de 150.000 solicitudes; en México se rozan las 120.000, con cuellos de botella similares.

En Miami, los retrasos se miden en muchos casos en más de ocho meses y hay expedientes de 2023 aún sin resolver.

En paralelo, Albares insiste en que el Ministerio ha reforzado la red consular para hacer frente a esta avalancha.

Según ha indicado, en 2022 se autorizó la contratación de 320 efectivos de personal laboral en el exterior, 560 en 2023, 460 en 2024 y 657 en 2025, y este año se ha autorizado ya la incorporación de otros 657, con buena parte de estos puestos destinados a los consulados más desbordados por la ley de nietos.

El ministro ha destacado que el refuerzo del año pasado fue "un 43% más" que el anterior y que "este año volvemos a repetir las mismas cifras", aunque sobre el terreno las demoras siguen disparadas, según denuncian fuentes diplomáticas.