El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez interviene durante el pleno del Congreso de los Diputados.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez interviene durante el pleno del Congreso de los Diputados. Sergio Pérez Efe

Política

Sánchez rescata la pancarta contra Aznar por "el desastre" de la guerra y Feijóo replica: "Es usted un pacifista de pacotilla"

El presidente del Gobierno reitera su "no a la guerra" y Feijóo recuerda los misiles iraníes con fotos de Sánchez: "Usted está mezclando el buen nombre de España con la peor calaña del mundo".

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Las claves

Pedro Sánchez comparó la intervención de EEUU e Israel en Irán con la guerra de Irak y criticó duramente a José María Aznar por su postura en 2003.

Sánchez defendió la posición de España y la movilización europea contra la intervención, mientras Feijóo le acusó de ser "un pacifista de pacotilla" y mezclar el nombre de España con regímenes cuestionables.

El Gobierno presentó un plan de ayudas de 5.000 millones de euros ante las consecuencias de la guerra, rebajando el IVA de energía y combustibles al 10%, aunque el PP consideró insuficiente la medida.

El debate incluyó reproches sobre la regularización de inmigrantes y el riesgo de atentados, así como críticas de Vox sobre la gestión de Sánchez y de Sumar sobre la situación en Cuba.

A sus 54 años, este miércoles Pedro Sánchez rejuveneció 23 y volvió políticamente a 2003. Rescató la pancarta del “No a la guerra”, se colocó en la acera de enfrente de José María Aznar —al que citó hasta en media docena de ocasiones— y convirtió su comparecencia sobre Irán en una enmienda al Gobierno que acabó hace dos décadas.

En el pleno del Congreso, convocado para explicar la posición de España ante la guerra de Donald Trump y Benjamin Netanyahu contra Irán, Sánchez tiró del hilo de la memoria. Encadenó símiles con la guerra de George Bush en Irak y con la postura de apoyo de Aznar, que “nos arrastró a esa locura porque quería sentirse importante”, “una guerra a cambio de ego” y cuya “catadura moral” le impide “pedir perdón”.

Durante su comparecencia en el Congreso para explicar la posición de España ante la guerra de Donald Trump y Benjamin Netanyahu contra Irán, el presidente hizo varios paralelismos con la guerra de George Bush en Irak y con la postura de apoyo de Aznar, que “nos arrastró a esa locura porque quería sentirse importante”, “una guerra a cambio de ego” y cuya “catadura moral” le impide “pedir perdón”.

A juicio de Sánchez, la actual intervención de EEUU e Israel es “un desastre absoluto”, comparable con aquella intervención para derrocar a Sadam Hussein. El presidente culpó por igual a “los promotores de esta guerra” y a PP y Vox porque “han contribuido con su apoyo y silencio”.

Tras un mes de conflicto, solo se ha conseguido “socavar la legalidad internacional, desestabilizar Oriente Medio y llevar la inseguridad del Golfo a países que eran hasta hace menos de un mes seguros”.

De momento, lo único que ha conseguido Trump, dijo, es “cambiar a un Jamenei por otro Jamenei”, “igual de dictatorial, más sanguinario y, a diferencia de su padre, partidario del programa nuclear”.

Sánchez no cree que la guerra sea corta y teme que “siga prolongándose días y años”, ya que “es posible que la escalada continúe y que el estrecho de Ormuz siga cerrado”. Aunque admitió que el calendario “solo lo sabe una persona”, en referencia a Trump.

El jefe del Ejecutivo español presumió de haber movido a Europa en contra de la intervención, encabezando una posición a la que se han ido sumando más países. “En un mundo carente de empatía, hoy es un orgullo ser español”, añadió ante la mayor ovación de su bancada.

Un “no a la guerra” que Feijóo trató de desmontar al preguntarle dónde queda el derecho internacional “cuando hay un régimen que asesina mujeres y homosexuales”. “No a la guerra y no a usted”, replicó el líder de la oposición.

El presidente del PP le reprochó que “la defensa de la paz difícilmente se puede personificar si la propaganda iraní estampa tu cara en misiles de guerra”. De ahí que sentenciase que Sánchez “está mezclando el buen nombre de España con la peor calaña del mundo”.

Feijóo saca los colores a Sánchez en el Congreso

Para Feijóo, el líder del PSOE solo tiene retórica, mientras ha hecho “más dependiente a España de EEUU” en materia militar y tecnológica, y que, pese a su negativa a aumentar el gasto en defensa —para no cumplir con los objetivos de la OTAN—, “está pasando por el aro”.

“Este hombre tan pacifista preside el Gobierno con mayor presupuesto militar de la historia de España”, aseguró, buscando la reacción de Yolanda Díaz, con quien confrontó durante buena parte de su intervención. Al final, sentenció que Sánchez “es un pacifista de pacotilla”.

Feijóo incluso deslizaba que un homólogo de Sánchez, de un país que no ha querido desvelar, asegura en privado que el español es "el traidor de España".

A lo que Sánchez respondía que, de 27 países en la Unión Europea, 24 se han sumado a España.

“Patriotismo no es servilismo, es defender la soberanía nacional”, deslizaba el jefe del Ejecutivo, tratando de arroparse en la bandera española.

El plan de ayudas

La división se extendió también a las medidas de apoyo ante las consecuencias de la guerra. Sánchez aprovechó su intervención para pedir respaldo al real decreto que espera convalidar este jueves en el Congreso y que ya cuenta con el sí de Junts: “No elegimos las crisis, pero sí cómo salir de ellas”.

Al igual que en la postura del Gobierno, Sánchez buscó de nuevo el cuerpo a cuerpo con Aznar, a quien reprochó “cero reformas y cero ayudas” durante la guerra de Irak, porque el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, “estaba demasiado ocupado enriqueciéndose y traficando con el BOE”.

Aunque la investigación sobre el despacho Equipo Económico se centra en su etapa como ministro bajo el Gobierno de Mariano Rajoy.

Sánchez aseguró que, desde el inicio del conflicto, las empresas españolas pierden 5.000 millones al día y que, en total, las pérdidas ya superan los 100.000 millones.

Feijóo, por su parte, se atribuyó parte de la autoría del plan de respuesta, pero pidió al presidente que “puesto a copiar, hágalo bien, porque de lo contrario serán insuficientes”.

A juicio del PP, en el decreto “se olvida usted de las clases medias” y solicitó que "garantice el futuro de las centrales nucleares", o de lo contrario, será responsable.

El líder de la oposición aprovechó la ocasión para pedir Presupuestos y recordó que, tras la invasión de Putin en Ucrania, Sánchez aseguró que las cuentas "eran imprescindibles" y que ahora afirma que son "un obstáculo".

Aunque cree que, en realidad, no los trae por miedo a una derrota. "Su verdadero lema no es ´no a la guerra´, es ´no al Congreso´".

"Su verdadero lema no es ´no a la guerra´, es ´no al Congreso´", sentenciaba.

Riesgo de atentados

Uno de los momentos más tensos fue cuando Sánchez reprochó a Feijóo que si ahora se produce una nueva oleada de atentados “será por culpa de la regularización de inmigrantes que está haciendo el Gobierno”.

El líder de la oposición ha respondido sacando un informe de la dirección general de Policía que ahora que el actual proceso del Ejecutivo “puede favorecer la regularización de elementos potencialmente terroristas”. De ahí que sentenciase que “el cínico es usted”.

La regularización de inmigrantes también fue censurada por el líder de Vox, Santiago Abascal, que reprochó a Sánchez que “todo lo que pasa en España es achacable a la escena internacional”.

“¿Acaso que hayan metido 3 millones de inmigrantes es por culpa de Irán?”, preguntaba, junto a otros problemas como el auge del precio de la vivienda. “Suba y diga que todo esto es por Irán y no por su maldad”, terciaba.

Para Abascal, a Sánchez “le da igual la guerra” incluso añadió que le gustan “los conflictos bélicos” o “la pandemia” porque “aprovecha para hacer caja con sus socios y tapar sus corrupciones”.

Desde Sumar, su portavoz, Verónica Martínez Barbero, ha asegurado que se trata de una guerra “pilotada por Israel” y apoyada por una Casa Blanca “liderada por fundamentalistas e iluminados”,

Aunque la diputada de izquierdas prefería centrar gran parte de su intervención en Cuba para denunciar “el asedio medieval contra un pueblo entero” y asegurar que “esto no va de seguridad, va de humillación”.

“No podemos mirar para otro lado ante el asedio injusto e inhumano que está sufriendo el pueblo cubano. Hay que dar un paso al frente y ayudar a nuestros hermanos en Cuba”, añadía sobre el régimen comunista de Miguel Díaz Canel.