GUILLERMO SERRANO

Política

El burka divide más que une: ¿libertad religiosa, problema de seguridad o atentado a la dignidad de la mujer?

"El velo es un símbolo que remite a la inferioridad femenina, y cuya transgresión puede costar la vida en algunos países", sostiene la popular 'youtuber' Anima, que acaba de publicar 'Autodestrucción woke'.

Más información: Guía para saber si se puede llevar burka en España, qué invocan los países que lo prohíben y qué dice Europa

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Las claves

El Congreso rechazó la propuesta de Vox para prohibir el burka y el hiyab en espacios públicos, con 177 votos en contra y 170 a favor.

El debate enfrenta la defensa de la libertad religiosa y la individual frente a argumentos de seguridad y la percepción del burka como símbolo de opresión femenina.

El tema ha generado divisiones internas en la izquierda y el movimiento feminista, con posturas enfrentadas sobre si la prohibición sería un avance en igualdad o una vulneración de derechos.

Varios países europeos ya han impuesto restricciones al uso del burka, mientras que en España el debate sigue abierto y polarizado.

El rechazo al burka y al hiyab en espacios públicos, ¿es una cuestión de seguridad, un atentado contra la dignidad de la mujer o ambas cosas?

La polémica sitúa en un lado de la balanza el peso de la libertad individual y la libertad religiosa. Y en el otro, la necesidad de garantizar la seguridad en el espacio público, además de un reparo moral: que el burka no es sólo una prenda, sino un símbolo asociado a la opresión femenina.

El Congreso debatió esta semana una propuesta de Vox que justifica la necesidad de prohibir este tipo de vestimenta con el argumento de que la sociedad española "no puede aceptar que se elimine la identidad de las mujeres".

La iniciativa fracasó por el voto contrario de la izquierda, Junts y PNV. Los nacionalistas rechazaron la iniciativa de los de Santiago Abascal por considerarla "estigmatizadora".

El resultado final, 177 votos en contra, 170 a favor (Vox, PP y UPN) y una abstención, la de Coalición Canaria.

El portavoz socialista, Patxi López, apeló a la "libertad religiosa" que consagra la Constitución. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, habló de abrir un "debate necesario" sobre el burka como cuestión de "derechos fundamentales".

Por su parte, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, señaló que "prohibir el burka vulnera la Constitución española en su artículo 14 y 16".

El debate ha creado una nueva grieta en la izquierda. Las feministas clásicas, como la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, han recordado que, durante años, su partido defendió que el burka era "un modo de patriarcalismo que busca hacer invisible a la mujer".

Lo que decía el PSOE

Calvo sostuvo en su día que el burka es "una muestra de sometimiento" y que no cabe aceptar como "cultural" algo que afecta a "derechos humanos".

​También la exministra de Igualdad Leire Pajín defendió erradicar esta prenda al considerarla una "exhibición del sometimiento de la mujer a la voluntad del hombre".

Eran años en los que la línea oficial del PSOE era muy beligerante con el uso del burka en espacios públicos, en nombre del feminismo y la igualdad.

Hoy, sin embargo, los socialistas se alinean con un discurso centrado en la protección de la libertad religiosa, incluso frente a activistas de países islámicos que califican el burka como "una cárcel para las mujeres".

Marina de la Torre, más conocida como Anima en las redes sociales, donde es una referencia, ha tratado esta problemática.

"El burka no es simplemente una expresión cultural, sino un símbolo que históricamente representa la subordinación de la mujer al hombre", expresa.

"El velo no es una música, una comida o una tradición estética. Es un símbolo que remite a la inferioridad femenina y cuya transgresión, en algunos países, puede costar la vida", afirma la popular youtuber, en referencia a contextos como Irán o Afganistán, donde mujeres han sido detenidas o reprimidas por quitarse el hiyab obligatorio.

Anima desarrolla este asunto en un capítulo de Autodestrucción Woke (Ediciones B), que acaba de llegar a las librerías.

La autora sostiene que algunas luchas por la igualdad han derivado en actitudes rígidas, donde se impone una forma única de pensar y se limita el debate en nombre del bien común.

Opresión a la mujer

Anima critica la posición de la izquierda en este debate. Mientras sectores conservadores defienden que la prohibición es una cuestión de "sentido común", la izquierda rechaza una medida que evitaría que "se siguiera degradando a la mujer".

"Intentan proteger todo aquello que se percibe como alternativo, aunque implique prácticas que en otros contextos se considerarían opresivas", señala.

Los partidos de izquierda consideran la decisión de prohibir el burka como "islamófoba" y "racista". Sin embargo, la escritora señala que no se puede etiquetar así toda crítica en contra del islam y, mucho menos, "si, como en el caso de estas prendas, no hablamos de una elección libre y personal, sino de algo impuesto".

La prohibición del burka no es algo inusual en Europa. Francia, el país con mayor porcentaje de población musulmana de Europa, Bélgica, Austria, Dinamarca, Países Bajos y Suiza ya han establecido restricciones a su uso.

También ha generado discusiones y divisiones internas en el movimiento feminista. Anima apunta que hay "una fragmentación tan grande que es difícil que exista una postura unificada sobre el velo".

El debate, lejos de cerrarse, anticipa nuevos episodios en un asunto donde se cruzan identidad, derechos fundamentales y la opresión de la mujer.