Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, en una imagen tomada el pasado 16 de enero.

Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, en una imagen tomada el pasado 16 de enero. Efe

Política VENEZUELA

Delcy mantiene la "extorsión" a Edmundo González: liberará a su yerno si él renuncia a volver a Venezuela y al triunfo electoral

La hija del presidente electo denuncia tres chantajes recientes: "Para que Rafael pueda recuperar la libertad, mi padre debe renunciar a su lucha y a su causa".

Las extorsiones, "directas y explícitas", se dieron "en sedes diplomáticas, espacios donde opera el Arzobispado, y en oficinas de organizaciones de derechos humanos".

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Las claves

El régimen chavista, liderado por Delcy Rodríguez, mantiene secuestrado al yerno de Edmundo González para presionar al presidente electo venezolano exiliado en España.

Mariana González, hija de Edmundo González, denuncia la extorsión política: exigen que su padre renuncie a su regreso y a la presidencia para liberar a su esposo.

Rafael Tudares, abogado y yerno de González, fue condenado a 30 años sin pruebas ni debido proceso; su caso es usado como moneda de cambio política.

El régimen ha realizado diversos episodios de coacción en espacios diplomáticos y religiosos, buscando forzar la capitulación de la familia González a cambio de la libertad de Tudares.

El presidente electo de Venezuela, Edmundo González, permanece silenciado en su exilio en España a causa de las "extorsiones" que mantiene el régimen chavista, liderado ahora por Delcy Rodríguez. Así lo denuncia su hija, Mariana González, en una carta a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.

La presidenta encargada, tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, fue una de las protagonistas de las primeras presiones a González Urrutia.Tras ellas, se vio obligado a salir del país, en septiembre de 2024, para asegurar su vida y la de su esposa.

Tras 38 días refugiado en la embajada de Países Bajos en Caracas, el líder opositor acudió a la residencia del embajador español. Allí fue abordado en la sede diplomática española durante dos días por Delcy y Jorge Rodríguez para que capitulara por escrito.

Sólo de ese modo, "bajo vicio de coacción", un avión de la Fuerza Aérea española sería autorizado por el régimen a aterrizar en Caracas y llevarlo a Madrid.

Pero en enero de 2025, Rafael Tudares, su yerno, fue secuestrado a punta de fusil y sacado de su coche, ante sus hijos, a los que llevaba al colegio.

Desde entonces, el yerno del presidente legítimo permanece "secuestrado" por el régimen chavista. Y su esposa, tras poder verlo por primera vez, ya condenado a 30 años, denuncia no sólo las extorsiones, sino las irregularidades "inconstitucionales" del proceso.

"Arbitrariedad, injusticia y extorsión"

Mariana González de Tudares acaba de presentar un documento público de denuncia contundente. En él, revela la arbitrariedad total del juicio contra su marido y, más grave aún, identifica un patrón sistemático de coerción política que utiliza la privación de libertad como arma de presión.

"Nada de esto que he sufrido es justicia. Todo esto es arbitrariedad", escribe la hija del presidente electo. Su testimonio es devastador: un proceso donde "no existen testigos, no hay pruebas, ni siquiera hechos demostrables" que constituyan delito.

Rafael Tudares, abogado de profesión, fue condenado a 30 años por un tribunal que "violó sistemáticamente el debido proceso". Ni siquiera se permitió acceso al expediente a su defensa privada.

Él revisó su propio caso a pocas horas del juicio, y encontró el vacío absoluto de evidencia. "Rafael es inocente", sentencia su esposa.

"Moneda de cambio"

Pero más grave es lo que el régimen hizo, convirtiendo su inocencia real en "moneda de cambio".

Mariana González de Tudares denuncia tres episodios diferenciados de "extorsión". Todos ellos ocurrieron en espacios que deberían ser neutrales: sedes diplomáticas, "espacios donde opera el Arzobispado" y oficinas de ONG "que públicamente afirman defender los derechos humanos".

En cada uno de estos episodios, según su relato, se le indicó de manera "directa y explícita" la misma condición: "Para que Rafael pudiera recuperar su libertad y volver a su hogar, yo debía obligar a mi padre a renunciar a su lucha y a su causa".

Es una estructura de chantaje similar a la denunciada por el propio presidente electo sobre su episodio en la embajada española.

El régimen utiliza el cuerpo de un hombre inocente, encarcelado arbitrariamente, para presionar a su familia. Y ahora por extensión, presiona al presidente legítimo exiliado en España. El objetivo es que Edmundo González abandone su legitimidad, su mandato, su resistencia democrática.

Mariana González de Tudares subraya que cada episodio de coerción fue presenciado por terceros. "Hubo testigos presenciales, quienes escucharon íntegramente todo lo que se me dijo", documenta.

Este patrón configura, según su análisis jurídico, "un patrón de coacción y persecución indirecta contra una familia civil, utilizando la privación de libertad como mecanismo de presión política y personal".

"Rehén político"

Lo que el régimen mantiene, a pesar de haber anunciado "una nueva etapa", es convertir a Rafael Tudares en un rehén político. Ser yerno de Edmundo González Urrutia ha sido transformado por el chavismo en un arma de control.

Los hermanos Rodríguez fabricaron un delito inexistente, condenaron sin pruebas y ahora mantienen a un hombre en prisión como garantía de sumisión política.

La pregunta que formula Mariana González de Tudares: "¿Cómo puede haber paz cuando existe tanto sentimiento de venganza que se ha volcado contra Rafael, sin que él tenga arte ni parte en el conflicto político que ha causado tal venganza?".

Y su demanda final, elemental: "Devuélvanme a Rafael. Él pertenece aquí, en su casa, con sus hijos, con su mamá y con su esposa".

Edmundo González permanece en Madrid guardando un silencio público similar al de los presos políticos recientemente "excarcelados", y que sus allegados justifican en la necesidad de "prudencia".

Pero ese silencio se ha convertido en una cadena invisible que ata a su yerno a una celda del régimen. Mientras tanto, Delcy Rodríguez continúa gobernando Venezuela, bajo el patrocinio de Donald Trump, y practicando la tortura administrativa, la extorsión diplomática y el secuestro político como instrumentos de Estado.