Cristina Narbona, Pedro Sánchez y María Jesús Montero, este lunes en la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal, en Ferraz.
El 'clavo ardiendo' del PSOE ante el desastre de las encuestas: cree que la participación será muy superior a la que predicen
El análisis de los socialistas es que un alto porcentaje de sus votantes de 2023 se inclinan por no votar y establecen una estrategia para que vuelvan a hacerlo.
Admiten la dificultad de que los datos de las encuestas mejoren para ellos, porque muestran desgaste del PSOE y despiste a su izquierda.
Todas las encuestas publicadas estos días coinciden en apuntar una debacle electoral del PSOE y la imposibilidad de que la izquierda pueda volver a sumar una mayoría suficiente para gobernar.
Porque mes a mes crece la cifra de escaños que podrían sumar PP y Vox, sobre todo, por el ascenso del partido de Santiago Abascal.
Juntos podrían superar los doscientos escaños, lo que afianza la idea de una clara mayoría futura entre derecha y extrema derecha.
Por ejemplo, el sondeo electoral de SocioMétrica para EL ESPAÑOL publicado este lunes señala que el PP de Alberto Núñez Feijóo ganaría hoy las elecciones con 142 escaños (cinco más de los que tiene en la actualidad). El PSOE de Pedro Sánchez perdería 19 escaños y se quedaría con sólo 102. Vox se consolida como la tercera opción, casi duplica los 33 escaños actuales y sacaría 62.
Los datos, que coinciden con los que manejan Moncloa y el PSOE, preocupan desde hace tiempo a los socialistas, porque señalan la imposibilidad de evitar un Gobierno de PP y Vox, auguran pésimos resultados de su partido en las autonómicas próximas en Aragón, Castilla y León y Andalucía, y marcan una tendencia que no sólo no mejora con el paso del tiempo sino que empeora.
Nada indica, según admiten fuentes socialistas, que esos datos puedan mejorar, porque muestran desgaste del PSOE, despiste a su izquierda, mantenimiento del PP sin rentabilizar la debacle del Gobierno y ascenso continuado de Vox.
Todo ello indicaría, según explican, que los ciudadanos no muestran rechazo o miedo a la ultraderecha. O, al menos, no en este momento, según se vio también en las elecciones en Extremadura del pasado mes de diciembre. Pero sí puede tener un efecto movilizador de la izquierda con la imagen de Abascal como vicepresidente de Feijóo.
Tampoco tiene reflejo la insistencia del PSOE en la denuncia de la gestión del PP en las comunidades o el cuestionamiento de Feijóo, porque aunque los populares no crezcan, sí lo hace Vox y el bloque de ambos partidos sigue creciendo.
Sólo hay un "clavo ardiendo" al que se aferran en Moncloa y en Ferraz: la desmovilización del electorado de izquierdas, es decir, de los ciudadanos enfadados o desencantados que potencialmente pueden apoyar al PSOE.
El objetivo, por ello, según explican, es recuperar a esos electores, hacer que los votantes "les perdonen" y encuentren razones para volver a apoyar al PSOE. Volver a hacer lo que ocurrió en julio de 2023, que permitió formar una mayoría para la investidura de Pedro Sánchez, aunque el PP fuera el partido más votado.
Según su análisis, en las encuestas de estos días se refleja esa baja participación, es decir, la desmovilización de la izquierda.
Por ejemplo, la encuesta de SocioMétrica refleja una posible participación del 66,5%, es decir, casi tres puntos menos que la registrada en las generales de julio de 2023, descontando el voto CERA, es decir, el de los residentes fuera de España que es siempre más bajo y que, obviamente no se mide en los sondeos.
Entonces, la participación fue anómalamente alta para celebrarse a finales de julio.
Ahora, las encuestas muestran claramente la desmovilización de la izquierda. SocioMétrica estima que entre un 15% y un 20% del voto del PSOE de 2023 va ahora a la abstención, como muestra la pregunta directa sobre si iría ahora a votar.
La de 40dB para la Ser y El País aporta un dato similar y muestra que entre indecisos y quienes afirman que hoy se abstendrían, el PSOE acumula otro 15,4% de desencantados. Esta encuesta muestra una estimación de participación aún más baja, ligeramente superior al 50%.
Se sumaría un alto porcentaje de exvotantes de Sumar de 2023, que ahora esperan a saber si Podemos va en solitario, si se recupera la opción de Sumar o si se construye una opción distinta a la izquierda del PSOE.
A estos porcentajes es hacia donde quiere dirigirse ahora Sánchez, según fuentes del Gobierno. Y es a los que enfoca casi toda su estrategia y su mermada esperanza.
Es cierto que empieza a haber un flujo aún limitado de electores de PSOE hacia Vox, pero lo sustancial se va a la abstención. Con una clara desproporción entre la gran movilización actual de la derecha y la extrema derecha, es decir, del "antisanchismo", que desea un cambio de Gobierno, frente a la desmovilización de lo que sería el "sanchismo".
"Con la nariz tapada"
Según explican, falta el impulso final de los que terminan votando en el último momento, aunque sea con disgusto y "con la nariz tapada", para que no gane la alternativa. Y entienden que la alta movilización de la derecha no es seguro que pueda mantenerse hasta 2027, si se agota la legislatura.
En Extremadura la participación fue del 62%, la más baja de la historia, y el PSOE la explica por dos factores: la desmovilización de la izquierda y el hecho de que no se celebran por primera vez junto a las municipales, que sí mueven la participación, mientras que las autonómicas aisladas movilizan mucho menos.
Expertos en análisis de encuestas consideran muy difícil que el PSOE recupere una cantidad importante del voto que se ha ido a la abstención. Entienden que sería preciso algún gesto "revolucionario" o "extraordinariamente reactivo" como un cambio de candidato o similar.
Por el momento, Sánchez apuesta por el movimiento continuo, es decir, no dejar nunca de "dar pedales para que la bicicleta no se caiga" y no parar de hacer anuncios y presentar iniciativas, especialmente, las que puedan tener contenidos progresistas. Evitar a toda costa la imagen de parálisis.
Por ejemplo, el antagonismo al "trumpismo" o medidas sobre la vivienda, como las anunciadas este lunes por el presidente del Gobierno.
El problema para el PSOE es la falta de apoyos que dificulta pasar por el Congreso, como ocurre también con esas medidas sobre vivienda, que rechazan radicalmente Sumar, Podemos y ERC.
O la efectista "conferencia política por la paz" anunciada por el PSOE este lunes, tras la reunión de la Ejecutiva del partido, para dar visibilidad a ese antagonismo con Trump, Netanyahu o Putin.
La tesis del Gobierno, según fuentes de Moncloa, es incidir en tres palabras: "gestión, gestión y gestión". Y abrirse paso en lo posible entre escándalos, autos judiciales e informes policiales.