Los diputados y senadores de EH Bildu, liderados por la portavoz Mertxe Aizpurua, este lunes tras firmar sus actas en el Congreso.

Los diputados y senadores de EH Bildu, liderados por la portavoz Mertxe Aizpurua, este lunes tras firmar sus actas en el Congreso. Ricardo Rubio Europa Press

Política CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

Sumar y Bildu maniobran juntos para que el PNV no presida la Mesa por temor a su protagonismo

Fuentes parlamentarias aseguran que un papel preponderante de los 'jeltzales' en el Congreso "no garantiza nada" para el bloque de la izquierda.

15 agosto, 2023 03:30

Por si acaso el PSOE tenía alguna duda de hasta dónde ceder para amarrar la Mesa del Congreso el próximo jueves, Sumar y EH Bildu ya han establecido las líneas rojas del bloque de investidura. Como ya hizo Esquerra Republicana la semana pasada, las dos formaciones maniobran estos días entre bastidores para evitar que los socialistas cedan la Presidencia de la Cámara Baja al PNV, una opción que hasta hace pocos días reposaba en la mesa de negociación para alejar los fantasmas del PP. No ocurrirá. 

"No está sobre la mesa, ni siquiera como posibilidad", adelantó nítidamente la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, este lunes a su entrada en el Congreso. Esa misma tarde, el equipo de negociación de la izquierda independentista vasca transmitió al PSOE que ni se planteara colocar a un miembro del PNV al frente de la Mesa del Congreso, un órgano fundamental para controlar los tiempos parlamentarios y marcar la agenda legislativa.

Así lo revelan las fuentes parlamentarias consultadas por este periódico, que reconocen un frente común entre los abertzales y Sumar para evitar "una mayoría de derechas en la Mesa" y, sobre todo, un protagonismo infundado para el PNV, que sólo cuenta con cinco diputados. "No garantiza nada de nada", indican, aludiendo a que una legislatura de estas características (con el Congreso fraccionado y mayoría del PP en el Senado) necesita "de todas las mayorías progresistas posibles" para echar a rodar el bloque de investidura.

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El argumentario, en este sentido, estaba pactado entre ambas coaliciones desde primera hora de la mañana, cuando las fuentes avisaron de que la Mesa del Congreso debería "representar la mayoría progresista" en el hemiciclo, una referencia clara a que sea el PSOE quien termine liderándola. A lo largo de la mañana, voces socialistas como Pilar Alegría se fueron sumando al mismo discurso.  

Este cierre de filas contra el PNV ha ocurrido apenas 24 horas después de que el presidente del Gobierno de Canarias y secretario general de Coalición Canaria (CC), Fernando Clavijo, propusiera abiertamente la Presidencia jeltzale durante una entrevista en La Vanguardia. Lejos de aplaudir la idea, Andoni Ortuzar decretó silencio administrativo, sabedor de que no cuenta con la capacidad negociadora de otras legislaturas. 

La presión es tan poca que los socialistas no dudan de su mayoría. Fuentes internas cercanas a Pedro Sánchez, de hecho, confirman a este diario que "la cosa va muy bien" para la investidura y que el paso previo, la constitución de la Mesa, está prácticamente cerrado a falta de un par de flecos.

En esa vorágine está metido de lleno el ministro de la Presidencia y de las Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, que regresó el jueves de sus vacaciones antes que el resto de componentes del gabinete, con el objetivo de pilotar y "cerrar acuerdos". Así lo explicaban otras fuentes socialistas a este diario cuando se llamó para confirmar la noticia de su vuelta a Madrid.

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Elecciones vascas

En segundo término, pero también importante, los motivos específicos de Bildu se traducen no sólo en sentido inmediato (la investidura y las primeras leyes) sino de futuro próximo, con miras a 2024 y las elecciones autonómicas vascas. Esta cita es especialmente relevante para la izquierda independentista, que este 23-J superó en votos y escaños al PNV por primera vez desde 2011. 

Del mismo modo, el miedo del PNV a pactar con PP y Vox les resta puntos. En el bloque de la izquierda, todo el mundo da por sentado que los jeltzales "nunca se arriesgarían" a ir a las elecciones tan pronto con esa hoja de servicios bajo el brazo. Un acuerdo entre los tres sería un suicidio político para el partido de Ortuzar, que espera mantener el poder regional el año que viene.

"Es imposible, simplemente imposible, que apoyemos a Feijóo", aseguraban hace unos días fuentes del partido. Ya entonces negaban un apoyo a los populares aunque Vox se echase a un lado, como ocurrió a principios de agosto. En esas autonómicas del año que viene, de hecho, el marco del PNV es gobernar con su socio preferente, la federación vasca del PSOE, sin deberle nada por sus acciones en Madrid.

La aritmética es arrolladora para explicar la política vasca. Hoy por hoy, PNV y PSE-EE gobiernan Euskadi gracias a una holgada mayoría absoluta, son socios en los principales ayuntamientos de Euskadi y en las tres diputaciones. Sus relaciones son buenas, salvo algún sobresalto puntual, pero los acuerdos podrían quedar heridos de muerte si se diera el sorpasso de Bildu. Los socialistas tienen la ventaja de decidir.