Las ministras Yolanda Díaz e Irene Montero, en una foto de archivo en el Congreso de los DIputados.

Las ministras Yolanda Díaz e Irene Montero, en una foto de archivo en el Congreso de los DIputados. EFE

Política UNIDAS PODEMOS

A Moncloa no le salen los números si Irene Montero y Yolanda Díaz no se reconcilian antes de mayo

El PSOE, que intenta no inmiscuirse en la riña de sus socios, mira con preocupación las elecciones autonómicas y cómo afectarán a las generales.

11 diciembre, 2022 02:42

Pasan los días y crece la preocupación. Por primera vez desde la crisis de liderazgo del PP, Pedro Sánchez se ve con fuerzas para revalidar el Gobierno en las próximas elecciones generales, pero no puede hacerlo solo. La lectura en la que coincide su entorno es que el pulso entre Yolanda Díaz e Irene Montero, de mantenerse, podría hacerle perder su último billete hacia la Moncloa.  

Este martes, durante la celebración del Día de la Constitución, la izquierda llegó al Congreso de los Diputados dividida por las riñas internas, esperanzada por las encuestas y temerosa de tirarlo todo por la borda en la recta final de la legislatura. El diagnóstico, a día de hoy, es claro para las dos posibles candidaturas de Unidas Podemos: o se presentan unidas o los números no dan. 

Las conversaciones intestinas en el Gobierno hablan de dos fechas clave para el grupo confederal. La primera es marzo, que es límite autoimpuesto por Podemos y Sumar para arreglar sus diferencias. Este mes coincidirá, previsiblemente, con la presentación de la hoja de ruta de Díaz para el 2023, con la designación de las candidaturas y con la Coordinadora Federal de IU, que respalda a Yolanda Díaz.

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La segunda es mayo, el mes de las elecciones. Aunque Sumar no se presentará a las municipales y autonómicas con su marca, la vicepresidenta tiene favoritos en todas las comunidades y llegado el caso podría mostrar su apoyo a partidos que compitan con Podemos. La coordinación con los morados, por tanto, es "obligada para no pisarnos", asegura un dirigente autonómico.

Históricamente, Podemos ha sido la pata que más ha presionado porque la candidatura conjunta a las generales se decidiera cuanto antes. Debido a la escasa implantación territorial del partido, pensaban usar el "tirón electoral" de Díaz, sus apoyos entre otras formaciones e incluso hacer una primera toma de contacto del frente amplio.

Hace meses que esta opción está descartada. Los últimos acontecimientos han hecho casi insalvable la distancia entre el partido y Sumar, al menos de momento. En ambos bandos hay voces que piden el órdago: esperar a las elecciones autonómicas y reevaluar entonces sus fuerzas negociadoras. Ante esto, el PSOE tiembla.

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Sánchez, expectante

Pedro Sánchez no es ajeno a las riñas de sus socios. El presidente ha dejado claro en público y en privado que "respeta la autonomía" de otras formaciones, pero la aritmética parlamentaria y los cantos de sirena sobre una hipotética crisis de Gobierno le obligan a maniobrar. Como mínimo, a presionar por un armisticio entre Montero y Díaz para que no se repita el desastre de las elecciones andaluzas.

Con el año electoral a la vuelta de la esquina, incluso los ministros socialistas han notado una escalada de tensión en el Gobierno. Sobre todo, el punto de fricción nace del cierre de filas morado a raíz de la Universidad de Otoño, con Irene Montero marcando perfil propio y confrontando abiertamente con Díaz. En privado, los entornos de las dos ministras piden, por lo menos, que se sienten a negociar antes de que la presidenta anuncie su partido.

La principal traba son las diferencias personales. Díaz y Montero llevan casi un año sin hablarse y, aunque ambas insisten en que su relación no es el motivo de disputa –no lo es–, sí es cierto que dificulta los acuerdos. "Es más una cuestión de voluntad política, de a quién conviene qué", comparte una fuente cercana a la ministra de Igualdad.

En Podemos cada vez contemplan más la opción de que Montero (y no Díaz) pueda ser su candidata, y Sánchez un poco también. El presidente está abocado a mirar desde el otro lado de la valla y esperar que las ministras arreglen la crisis, pero está preparado para lo que sea y teme que, si es que llega a repetir Gobierno, la coalición sea a tres bandas. Sus encuestas, por contra, dicen que tres son multitud.