El viceconsejero de Salud Pública y Covid-19 de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero.

El viceconsejero de Salud Pública y Covid-19 de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero. Lina Smith

Política ENTREVISTA

Antonio Zapatero, el gurú antiCovid de Ayuso: "Toca apostar por el autocuidado y no por las restricciones"

El viceconsejero de Salud Pública de la Comunidad de Madrid defiende que quedan "pocos meses" de pandemia y que ésta es la última ola.

17 enero, 2022 06:01

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Quizá lo conozcan como el Zar de la Covid, el gurú de [Isabel Díaz] Ayuso contra el coronavirus o el Fernando Simón castizo, pero Antonio Zapatero, viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19 de la Comunidad de Madrid, es "sólo" un médico internista que pasó a la política casi "por obligación", cuando la pandemia estalló y él era director del Hospital de Fuenlabrada. Dejó entonces su puesto para hacerse cargo del hospital de campaña de Ifema, primero, y de la gestión pandémica del Gobierno regional, después.

Su tono pausado y didáctico ha resultado fundamental a la hora de transmitir confianza a los madrileños en aquellas ruedas de prensa que todos los viernes se celebraban desde la Consejería de Sanidad, y en las que desgranaba algunos datos que hubiera deseado no tener que dar jamás. El mismo tono que emplea en su parla con EL ESPAÑOL.

En esta, Zapatero lamenta el "alarmismo" que algunos medios de comunicación han alimentado ante la variante ómicron, y que han generado un "miedo" irracional en la población. Por eso es tan importante ahora su optimismo: "Es cuestión de meses que la fase de pandemia dé paso a la de endemia. Espero que este 2022 derrotemos al virus".

Quién nos iba a decir la que iba a liar ómicron hace apenas dos meses...

Es lo que tiene esta variante. Cuando todo parecía tranquilo, a principios de noviembre, llega de repente la noticia de que había aparecido esta variante. Es la más contagiosa de las que hemos visto hasta ahora. Hace un año la británica superaba en contagiosidad a la de Wuhan, después llegó la Delta y ahora ésta. Su problema es la contagiosidad, pero bien por la variante o por el sistema inmunitario de los ciudadanos, los casos están siendo mayoritariamente leves. 

¿Era imprevisible la aparición de una mutación tan contagiosa como ómicron?

La Biología nos enseña que es muy difícil hacer cábalas sobre lo que va a aparecer porque un virus muta: va haciendo copias para reproducirse, pero en ocasiones esas copias son defectuosas con relación al originario.

Hay dos factores que pueden favorecer mutaciones complicadas: la escasez de vacunación, que es el caso en muchos países del mundo, y la infección de pacientes inmunodeprimidos con enfermedades prolongadas durante semanas, que pueden tener dificultades a la hora de limpiar el virus. La presencia mantenida del virus en un huésped durante semanas puede llevar a mutaciones.

De una mutación pueden derivarse tres problemas: que sea más transmisible, que produzca cuadros más graves o que escape a la vacuna. Esa es la biología del virus: va a procurar siempre infectar y hacer daño para sobrevivir. Pero ómicron tiene en frente a una población muy inmunizada. La batalla contra ómicron la ha ganado el sistema inmunitario del ser humano.

Como estábamos vacunados y habíamos tenido experiencias con mutaciones previas, ómicron no es tan grave y nos va a dar un booster [refuerzo] de inmunidad a los que la suframos. La pelea que llevamos librando dos años contra el virus la va a perder ómicron, porque va a reforzar la inmunidad de los ciudadanos y porque, además, ha promovido la puesta en marcha de dosis de refuerzo. 

Pedro Sánchez ha defendido abiertamente la "gripalización de la pandemia". ¿Estamos ya en condiciones de tratar el coronavirus como una gripe cualquiera?

A mí no me gusta el término porque para que algo se pueda parecer a la gripe hace falta que sea un virus. Ómicron todavía está produciendo daño en no vacunados y en pacientes de riesgo. Cuando esta población tenga mecanismos de defensa pasaremos de la fase de pandemia actual a una de endemia, que va a llegar seguro.

¿Cuándo?

Esa es la pregunta que nos hacemos todos: cuándo va a pasar esto. Hacen falta dos cosas. En primer lugar, una muy buena cobertura inmunitaria de la población. Por mucha cobertura inmunitaria que haya, siempre va a haber un grupo de ciudadanos en los que el virus va a hacer mucho más daño. Y ahora ya sabemos identificarlos: mayores de 65 años, inmunodeprimidos por enfermedad, quimioterapia, trasplante o medicación como esteroides o tratamientos biológicos. Los nuevos antivirales van a ser determinantes por su papel terapéutico para este grupo de ciudadanos.

La incidencia acumulada parece ralentizarse tras muchas semanas disparándose. ¿Estamos viviendo ya el retroceso de la variante Ómicron?

En Madrid estamos viendo que el pico de contagios lo tuvimos el 30 de diciembre. A partir de ahí, ha venido una caída, sobre todo en la incidencia acumulada, que es mantenida, lenta, que no es tan vertical como lo fue la subida. Los datos de ayer [en referencia al jueves pasado] dicen que el número de personas en atención primaria ha disminuido y, desde el punto de vista de presión hospitalaria, esta semana es la primera vez que el número de ingresos es menor que el de la pasada. 

Le tengo que preguntar por la promesa que hizo la Comunidad de Madrid de ofrecer un test de antígenos gratis a cada madrileño. En la práctica, han escaseado y muchos no han podido recogerlo hasta después de Navidades.

La campaña de Navidad nosotros la planteamos a mediados de noviembre, cuando ómicron no era una realidad. Entonces nosotros creímos que había que avanzar en la cultura del autocuidado, en vez de plantear restricciones. Es lo que toca. Nosotros rechazamos el pasaporte Covid porque no es una buena herramienta: las vacunas no son esterilizantes, te puedes infectar a pesar de estar vacunado, aunque los efectos sean menos graves.

Hubo países y comunidades que fiaron su gestión de la pandemia en Navidad al pasaporte Covid, pero nosotros apostamos por el autocuidado fomentando que los ciudadanos accedieran a los antígenos, así que prometimos uno a cada madrileño.

Pero no fue así. ¿Qué pasó?

Surge ómicron y la demanda de test es tremenda, se producen circunstancias en las que entramos en una especie de mercado persa. Compramos a muchos proveedores y algunos no cumplieron los plazos establecidos, hubo una huelga de transporte en diciembre… Se complicó mucho. Pero esta semana ya hay en farmacias 5 millones de test de antígenos para los madrileños y se han entregado 3.2 millones. Si alguien me llegar a decir a mí, cuando planteamos esto en noviembre, que se iban a entregar 3.2 millones de test a fecha de hoy en Madrid, no lo hubiera creído. 

La respuesta ha sido muy buena, se ha fomentado el uso y se ha creado una cultura que va a persistir en el tiempo: el test de antígenos es una herramienta para el futuro. Pido disculpas por no haber podido conseguir los 6 millones para Navidades, pero ahora tenemos 5 con un poco de retraso, y hemos entregado 3,2. Eso es importante porque ha contribuido a paliar la gran presión que estaba teniendo la atención primaria.

¿Cómo han afectado los falsos negativos en la expansión del virus este último mes?

El virus es tremendamente expansivo. Cada persona infectada de ómicron puede infectar a otras 10 o 15, aunque el 50% de ellos va a ser asintomático. Por tanto, las condiciones biológicas de ómicron hacen que la expansión sea llamativa. El test de antígenos va dirigido contra la nucleoproteína del coronavirus, no contra la spyke. El test de antígenos es perfectamente válido para la detección del ómicron. Se correlaciona directamente con la carga infectiva.

Cuando tienes una carga infectiva por debajo de 26 hay efectividad del 100% con test de antígenos, pero la fiabilidad se aumenta si repites el test con una cadencia de 48 horas. Un test solo no te puede llevar a la conclusión de que no estás infectado.

¿Cómo valoran la regulación ahora del precio de esos test por parte del Gobierno central? Costarán, como máximo, 2,94 euros.

Se ha hecho tarde y mal, debería haber llegado hace meses. El test de antígenos lleva siendo un elemento fundamental en la gestión de la pandemia desde septiembre de 2020. El test de antígenos puede ser una herramienta muy útil para gestionar lo que queda de pandemia: si yo estuviese en contacto con una persona vulnerable en mi casa o mi trabajo fuese una profesión esencial… En ese caso el test de antígenos es una herramienta fantástica, puede considerarse un bien de primera necesidad. Se podría plantear, incluso, darlo gratis a los ciudadanos. Pero sin llegar a ese extremo, que Madrid lo ha hecho en Navidad, debe tener accesibilidad muy fácil para la ciudadanía. 

¿Y esos 2,94 euros son accesibles?

Madrid los ha comprado a 2,05. Y los regaló durante Navidad, antes de que el Gobierno haya regularizado el precio. Se podía haber hecho mejor.

¿Habrá una séptima ola? ¿Será más o menos acusada?

El virus va a formar parte de la ecología viral que esté con nosotros en los próximos años, pero le va a costar hacer año. Va a estar ahí, sobre todo en invierno, va a haber casos esporádicos y siempre va a haber ciudadanos vulnerables que tengan un cuadro grave. Pero si todo evoluciona como debe evolucionar, con una variante menos grave y bien protegida la población, vamos a llegar a una fase de endemia. Todavía quedan unos meses. ¿Tres, cuatro? No lo sé, pero meses.

¿Durante cuánto tiempo nos tendremos que seguir vacunando?

La patentación de los modelos de vacunas mRNA es un avance notabilísimo en la medicina. Las vacunas van a ser útiles en virología, pero también en el campo de muchas enfermedades, como la oncología. Va a producir una revolución. En las próximas semanas, meses, aparecerán vacunas muy dirigidas a estas variantes dominantes: panvacunas [del griego "pan", que significa "todo"] que cubran todas las mutaciones y que tendrán efecto esterilizante.

La macroencuesta "los españoles ante 2022" publicada por EL ESPAÑOL mostraba cómo tres de cada cuatro españoles prefieren una toma de decisiones centralizada para combatir la pandemia. Quizá ya sea tarde, pero ¿hubiera sido deseable?

La Comunidad de Madrid hubiera necesitado de una Agencia Nacional de Salud Pública que dependa del Gobierno, pero en la que trabajen personas con criterio técnico. Nos ha tocado lidiar con la pandemia a nivel autonómico y en diciembre las decisiones sanitarias las ha tomado el Tribunal Superior de Justicia. Esto ha sido un desastre.

Cuando se escriba un libro sobre la pandemia espero que se aborde por qué nadie ha revisado hasta la fecha qué medidas son y no son efectivas. Muchas comunidades se lanzaron en diciembre a imponer el pasaporte Covid y a nosotros nos criticaron por no hacerlo. ¿Ha valido para algo el pasaporte Covid? ¿Alguien lo ha evaluado?

¿Sirvieron de algo las restricciones que algunas regiones impusieron durante las Navidades: cierre del ocio nocturno, restricciones de aforo en restauración, etc.

¿Han sido medidas tomadas con un criterio técnico? ¿Hay consenso científico para que estas medidas sean de aplicación general? Nosotros hemos procurado estudiar todo lo que había desgranado en publicaciones nacionales e internacionales, pero no veo mucha razón en algunas medidas que otras autonomías han tomado.

Un jefe del Hospital Ramón y Cajal me decía que "a veces hay que coger el balón, dárselo al centrocampista y que él decida". Esa labor de parar el balón y que alguien piense lo que estamos haciendo no se ha hecho. Da la sensación de que cuando las cosas se ponen mal hay que tomar medidas, las que sean, aunque no valgan para nada.

Madrid ha tenido sentido clínico, epidemiológico y, sobre todo, común: han pasado dos años y hubiera sido deseable una Agencia Nacional de Salud Pública que elaborase un informe sobre las medidas que funcionan en un contexto determinado y las que no.

La encuesta que antes le mencionaba deslizaba, además, que el 56,1% de los españoles rechaza la mascarilla en exteriores.

Esta pandemia no venía con un manual de instrucciones, pero si algo hemos aprendido es que la transmisión por vía aérea en exterior es muy poco probable, incluso en circunstancias de aglomeración. Es una medida que no tiene sustento científico.

Entre estos, diez de cada nueve jóvenes. ¿Son quienes más están acusando la fatiga pandémica?

La pandemia ha afectado muchísimo a los jóvenes. La repercusión psicológica en adolescentes es tremenda, les ha cambiado su forma de relacionarse, y la consecuencia es la altísima incidencia de cuadros psiquiatricos en gente joven. Por eso creo que los jóvenes, que se han comportado de una manera razonable en su mayoría, necesitan que las administraciones tomen medidas que tengan algún tipo de sustrato o evidencia.

Hace ya tiempo que algunas medidas que se están tomando no sólo no sirven para nada sino que están comprometiendo el estado mental, psicológico, social, relacional y económico de la ciudadanía.

En cuanto a la salud mental, ¿tardaremos en recuperarnos de esta experiencia?

Nos va a llevar tiempo gestionar todo lo que nos ha sido el Covid, pero hay que ser optimistas: según vayamos normalizando nuestra vida el impacto de la pandemia se diluirá. Hay que hacer un esfuerzo. Nosotros en la Comunidad de Madrid tenemos un plan de salud mental para los próximos tres años. 

¿Cómo considera que ha sido el papel de los medios en su tratamiento del avance de la variante ómicron? ¿Hemos pecado, por lo general, de alarmistas?

Ha habido de todo. Hay medios que daban información fiable, pero a mí me llama la atención que había otros que se regodean de plantear un escenario negativo. En octubre se hablaba con alarmismo de la aparición de la variante Delta Plus, pero algunos ya avisamos de que no iba a suponer ningún problema. Cuando apareció ómicron hicimos una rueda de prensa para lanzar dos mensajes: tranquilidad, sabíamos que podía pasar, y prudencia. La gente tiene que seguir su vida, pero algunos no pueden: tienen miedo.

Usted es un fanático del tenis, incluso fue considerado como una de las grandes promesas españolas en la década de los 70. ¿Cómo valora la polémica sobre la reticencia a la vacunación de Novak Djokovic?

Djokovic es un grandísimo tenista, de los mejores que he visto en mi vida, pero no es un buen ejemplo como persona. Y no sólo por esto. Recuerde que el año pasado organizó un torneo en Belgrado donde vimos imágenes de fiestas multitudinarias sin mascarilla.

El comportamiento de las personas públicas, con alcance, es muy importante. En este contexto de pandemia, con tanto sufrimiento y muerte, no se puede presumir de que no te has vacunado. Si no llegamos a estar vacunados ómicron hubiera provocado una tragedia. 

¿Será 2022 el año en que derrotemos al virus?

Esa es la noticia que todos quisiéramos dar. Me gustaría dar una rueda de prensa desde la Consejería y decir: "Esto se ha acabado, llevamos X semanas en la Comunidad de Madrid sin que se haya detectado ningún caso". Pero aún queda. Hay que mantener la calma. Si no aparece ninguna variante grave, que no creo, y que la gente se siga vacunando. Así esto será un virus endémico y recuperaremos la vida que teníamos en enero de 2020. Espero que sea este año.