El conflicto interno del Gobierno entre PSOE y Unidas Podemos empuja a una reunión de emergencia entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Según ha podido saber este periódico, la facción morada se negará a condenar los actos violentos, a pesar de las presiones.

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Los de Iglesias creen que sólo con una cita con el presidente antes de verse en el Consejo de Ministros del próximo martes, podrán solventarse los enfrentamientos cruzados, producto de lo que cada parte califica de "líneas rojas traspasadas" por la otra.

Pero, por mucho que se inflamen de un lado los reproches por "alentar" las algaradas en las calles, y la indignación por su falta de rectificación del otro, Podemos no hincará la rodilla y no condenará los actos violentos. 

Este jueves salieron hasta tres dirigentes destacados de Unidas Podemos a dar explicaciones después de que un cuarto, Pablo Echenique -portavoz parlamentario y pretoriano fiel del vicepresidente, Pablo Iglesias-, mostrara "todo" su "apoyo a los jóvenes antifascistas" y criticara a la Policía por la "violenta mutilación del ojo de una manifestante" para la que reclamaba que se "depuren responsabilidades con contundencia".

Pero ni Isa Serra, ni Rafa Mayoral ni Jaume Asens condenaron las pedradas a los agentes, las barricadas de contenedores ardiendo en las calles o los adoquinazos contra escaparates para saquear las tiendas. A los tres se les preguntó expresamente, y ni los coportavoces del partido ni el presidente del grupo parlamentario cedieron.

Quien calla, otorga

Bajo el argumento de que es la Policía "usando fuego real contra la ciudadanía desarmada" la que convierte la violencia en "una opción viable" para la participación democrática, los tres arroparon a Echenique.

Mientras, el entorno de Iglesias justificaba a los líderes que habían rechazado condenar la violencia en las calles. Y el vicepresidente callaba otorgando, sólo un día después de demostrar su dominio de las técnicas populistas para aprovechar el ruido mediático en su beneficio político. 

El miércoles, el vicepresidente había asegurado en la tribuna del Congreso que "una de las causas del auge de la extrema derecha ha sido que los medios han normalizado sus agendas de la extrema", porque según explicó, "hablar de determinados temas, por supuesto que pone la pista de aterrizaje para que determinadas fuerzas políticas tengan éxito".

Este incendio, siendo sólo el último, es el que ha terminado de tensionar las relaciones entre los dos bandos del Gobierno. Fuentes de Moncloa aseguran que no entrarán a luchar "en el terreno" de Podemos, que consideran un discurso populista.

Pero el descontento está a la vista: el miércoles, ningún socialista aplaudió a Iglesias tras el discurso antes citado en respuesta a la interpelación del diputado de Ciudadanos Guillermo Díaz. Tampoco los escaños morados batieron palmas ante las intervenciones de los ministros del PSOE. Porque no menos de seis broncas con cinco departamentos distintos tienen a Unidas Podemos en pie de guerra en las últimas semanas.

Enmarcadas todas en el contenedor dialéctico de la supuesta "anormalidad democrática" de España que ideó el líder morado en las páginas de Ara para hacerse hueco en una campaña catalana en la que ningún medio destacaba a la candidata morada -otra vez la prensa-, Juan Carlos Campo, José Luis Ábalos, Fernando Grande-Marlaska, María Jesús Montero, Margarita Robles y Carmen Calvo han sido objeto de ataques directos por parte de ministros, secretarios de Estado y diputados de Unidas Podemos.

Campo, Ábalos y Marlaska

Al titular de Justicia se le considera una de las manos ejecutoras de la principal enemiga de Iglesias, la vicepresidenta Calvo. Si Iglesias ya calificó a Campo de "machista frustrado" por sus objeciones jurídicas a la primera ley de Irene Montero, la de Libertades sexuales -conocida como la de "sólo sí es sí"-, ahora son fuentes internas de la formación las que lo acusan de "bloquear todas las leyes del Ministerio de Igualdad" en complicidad con la vicepresidenta.

El entorno de Iglesias ha hecho saber a la prensa que si aquella norma lleva "un año en un cajón" es porque "no ha recibido los informes" de los otros ministerios que Calvo y Campo consideran todavía necesarios. "Y lo mismo pasa con la Ley Trans y la LGTBI, que siguen sin ser informadas, por ejemplo, por Sanidad".

Al ministro de Transportes le reprochan los morados de "incumplir lo firmado". Y de hacerlo porque está "muy cerca de los planteamientos" de la patronal de propietarios de viviendas en alquiler. Entretanto, la nueva Ley de Vivienda avanza sin que Ione Belarra, la negociadora de Unidas Podemos, logre que se atiendan sus requerimientos.

Fuentes de la formación acusan a Ábalos de "falta de voluntad política" para cumplir "un acuerdo alcanzado en el marco de la negociación de los Presupuestos de 2021, que está por escrito y firmado".

Sobre Grande-Marlaska llovieron chaparrones de ataques en la crisis migratoria de fin de año. Y ahora se le acusa de amparar "la violenta mutilación del ojo de una manifestante". Y de "no haber dado una respuesta después de que hayan pasado días tras el uso de fuego real contra la ciudadanía desarmada que protestaba en Jaén contra los excesos policiales".

Según Echenique y Mayoral, ha sido "la falta de consecuencias" contra los agentes por estos actos lo que ha justificado a los violentos para expresar su "participación política" con pedradas, barricadas y adoquinazos como "una opción viable".

Montero, Robles y Calvo

Sobre la portavoz del Gobierno cayeron también los reproches morados cuando rectificó a Iglesias en su afirmación sobre la "anormalidad democrática": Sobre todo, cuando Montero vinculó su afirmación de que "España es una democracia plena y consolidada" a la decisión de que la Princesa de Asturias vaya a estudiar su bachillerato en un colegio privado de Gales, y criticara el rótulo de TVE que sobreimpresionó que "Leonor se va de España como su abuelo".

Fuentes de Moncloa transmitieron a este periódico, entonces, que Unidas Podemos se había "pasado" arremetiendo contra una menor en sus peleas antimonárquicas. Y es que no quedó un sólo dirigente de los morados que no acusara a RTVE de "censura" por haber apartado de sus funciones al responsable del letrero.

Tampoco se ha librado la ministra de Defensa de las arremetidas de los de Iglesias. A los ya tradicionales tuits de Belarra acusándola de ser "la ministra preferida por la derecha y la ultraderecha" se unió este jueves el reproche de Mayoral, que se subía a una fake news sobre un supuesto "acto de homenaje a una unidad militar nazi en los cuarteles del Ejército español".

Según el diputado y portavoz de Podemos, no es de recibo que esa "ofensa se solvente con una sanción leve como la de quien lleva las botas sucias. El bulo ha sido desmentido, según lo publicado por Vozpópuli, Efe y Europa Press. Pero los dirigentes morados lo siguen utilizando para atacar a Robles.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, separados por Carmen Calvo, en el Congreso. Efe

Finalmente, el círculo se cierra en la vicepresidenta primera se la considera responsable de la mayor afrenta, la que "ha traspasado una línea roja" al "invadir las competencias del Ministerio de Igualdad" por la proposición de ley de igualdad de trato, que Podemos trató de bloquear -absteniéndose y llamando a otros grupos políticos alentando el no- en el pleno del martes pasado.

Eso en lo tocante a las formas, porque en el contenido de la norma, a Calvo se le ha colgado, incluso, la etiqueta de "transfobia" por bloquear la Ley Trans con "excusas y dilaciones". Y por "disfrazar de ley por la igualdad lo que no lo es".

La mesa con Cataluña

Por eso Podemos dudó entre el no y la abstención hasta última hora el martes en el Congreso. Por eso el discurso de su diputado Ismael Cortés fue más duro que el de la oposición, llegando incluso a acusar al PSOE de "contribuir a la expansión del neofascismio"... más o menos, eso que explicaba Iglesias sobre los populismos aprovechándose del "ruido". 

Este jueves, Unidas Podemos volvía a desmarcarse de su socio en el Gobierno en una votación del Congreso. Precisamente, en una muy sensible sobre la unidad de España. ERC propuso una moción para instar al Gobierno a pactar un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Los de Pedro Sánchez votaron no, los de Pablo Iglesias optaron por la abstención.

Pero esta traslación de la bronca interna de la coalición a un segundo desplante de la semana en el Congreso era, también, una traición de Podemos a su propio ideario. El programa de los morados no sólo acepta, sino que propone ese referéndum, pero los morados advirtieron a ERC de que "para eso ya está la mesa de gobiernos".

En plena negociación para el nuevo govern catalán, en el que Iglesias quiere que entre En Comú Podem, se espera que el vicepresidente aproveche esa reunión de emergencia con Sánchez -antes del próximo Consejo de Ministros- para pedirle que la convoque cuanto antes. Al fin y al cabo, también está firmado.

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