El 'Open Arms' y Joan Ribó en imágenes de archivo.

El 'Open Arms' y Joan Ribó en imágenes de archivo.

Política INMIGRACIÓN

Compromís pide acoger el 'Open Arms' pero tiene a inmigrantes tirados en la calle por falta de albergues

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, defiende que su ciudad es "de acogida", aunque en el Ayuntamiento confiesan que están "desbordados".

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El alcalde de Valencia, Joan Ribó (Compromís), ha ofrecido de forma insistente el puerto de la ciudad para que el Open Arms desembarque si no encuentra otro puerto que lo acoja. Sin embargo, fuentes de la Concejalía de Cooperación al desarrollo e inmigración han reconocido a EL ESPAÑOL que se encuentran "desbordados" y no hay espacio para las 121 personas que se encuentran a bordo del barco que gestiona la ONG española.

Según la concejalía, el Servicio de Primera Acogida al Inmigrante (SPAI) dispone de 250 plazas en los albergues de la ciudad con los que tiene convenios. Ahora mismo, sobrepasan ese límite: están atendiendo a 282

Además, varios colectivos sociales han denunciado en los últimos meses que hay inmigrantes que duermen a las puertas del Centro de Atención a la Inmigración (CAI) esperando una plaza de albergue. Se da así la paradoja de que mientras Compromís pide acoger el Open Arms tiene a personas extranjeras durmiendo en la calle por falta de plazas en albergues municipales.

Desde la concejalía reconocen esta situación, pero consideran que no hay un "problema cuantioso y evidente". Sobre las 32 personas de más que asumen desde el SPAI aseguran que "no están durmiendo en el suelo". Hablan de un desbordamiento "asumible" por las entidades con las que trabajan. Sin embargo, reconocen que "32 personas es el límite del desbordamiento" y achacan ese extra de atenciones a un "pico veraniego que no esperábamos tener".

Las 250 plazas que gestiona el SPAI son plazas transitorias. Es decir, se destinan a aquellos inmigrantes que lo necesitan hasta que se normalicen sus papeles y su situación se regule. No hay un tiempo fijo. Pueden ser semanas o años. Algunos de los migrantes que llegaron el año pasado desde el Aquarius aún continúan en esa situación.

Un problema internacional

De cara a una posible acogida del Open Arms insisten en el mensaje que ha mandado Joan Ribó: lo lógico es que desembarque en Italia o Malta, los puertos seguros más cercanos; no obstante, y dado que los otros dos países se niegan, están "orgullosos" de ser una "ciudad refugio" y se ofrecen a acoger el barco "si no encuentra un puerto más cercano o adecuado". 

"Esto es un problema de dimensión internacional, que se debe gestionar desde el Estado, pero que en el día a día se combate con recursos locales", explican. Y así, arguyen, en el caso de que el Open Arms llegue al puerto de Valencia, "cien personas para la ciudad de Valencia serían todo un reto económico", pero para la provincia sí sería "más asumible".

EL ESPAÑOL ha podido confirmar que las principales casas de acogida de la ciudad con las que tiene acuerdos el Ayuntamiento están llenas o "prácticamente llenas".

De todas formas, desde la Concejalía de Cooperación al desarrollo e inmigración insisten en que, en el caso de que el Open Arms llegue a Valencia, habría que tener en cuenta los ofrecimientos de los gobiernos del País Vasco, Extremadura y Cataluña para colaborar en la acogida de migrantes.

Más de una semana en alta mar

Desde que los pasados 1 y 2 de agosto el Open Arms rescatara a 124 personas (3 fueron trasladadas a Italia por la Guardia Costera Italiana), todos los días han pedido un puerto seguro donde poder dejarles. Mientras esperan una respuesta afirmativa, el barco espera cerca de la isla italiana de Lampedusa.

Sin embargo, sus peticiones solo han recibido negativas. El ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, declaró este jueves que no permitirá que el barco de la ONG entre en aguas italianas: "El barco es español y los inmigrantes a bordo están bajo directa responsabilidad de Madrid". Si el Open Arms entra en sus aguas, la nave podrá ser requisada y la ONG de Óscar Camps podrá enfrentarse a una multa de hasta un millón de euros.

En España, la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo ha asegurado que "no somos el puerto ni más seguro ni mas cercano" y José Luis Ábalos, ministro de Fomento, ha desviado la responsabilidad asegurando que "la inmigración es una política de la Comisión Europea". El viernes, la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, ha defendido que los puertos de Italia "deben 'recepcionar' esa tripulación en estado de riesgo".

Por otro lado, el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, ha pedido a través de una carta al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que medie con los países miembros de la Unión Europea para que asistan de manera urgente al barco de Open Arms.

"Si la Unión Europea permaneciera indiferente a la suerte de estas personas, estaríamos causando más y más sufrimiento, y estoy seguro de que eso no es lo que los guardianes de los Tratados europeos creen de todo corazón que es lo correcto", ha sentenciado Sassoli.