Cayetana Álvarez de Toledo, cabeza de lista del PP por Barcelona.

Cayetana Álvarez de Toledo, cabeza de lista del PP por Barcelona.

Política LA CAMPAÑA ELECTORAL

Siete pruebas de que la campaña del 28-A marca el fin de la tibieza con el nacionalismo

Por primera vez en 40 años de democracia, dirigentes constitucionalistas han plantado cara al nacionalismo sin medias tintas, en vivo y en directo.

La campaña de las elecciones generales de 2019 será recordada, sobre todo, por ser la primera en 40 años de democracia en la que los dirigentes constitucionalistas le plantaron cara al nacionalismo sin medias tintas, mirando a los ojos de sus representantes, en vivo y en directo.

En ese sentido, la campaña deja imágenes inimaginables no hace tanto tiempo, como la de Inés Arrimadas animando al director de TV3 ante las cámaras a dimitir, o la de Javier Maroto llamando "cobarde" reiteradamente a un representante de Bildu durante un debate. Es la confirmación de que, transcurridos cuarenta años desde la llegada de la democracia, hay dirigentes comprometidos en el propósito de cortar de raíz el nacionalismo. Sirvan 7 ejemplos como botón de muestra.   

1.- Maroto: "Sois la escoria del País Vasco"

Javier Maroto, número tres del PP y candidato por Álava para las elecciones generales, ha sido uno de los políticos populares más criticados por aquellos antiguos simpatizantes del partido que ya han decidido su pase a Vox por la supuesta tibieza de la formación de Casado frente al nacionalismo vasco.

Pero el miércoles pasado, durante un debate electoral organizado por el diario El Correo, Maroto estalló después de que el candidato de EH Bildu Iñaki Ruiz de Pinedo le calificara de ignorante y manipulador. "Estoy en este debate y siento vergüenza de compartir este espacio contigo, con alguien que pertenece a un grupo de cobardes que han arruinado este país, el País Vasco dentro de España, nuestra tierra, con vuestras acciones durante cuarenta años", le dijo.

Pero la cosa no se quedó aquí: "Tú eres un cobarde, miserablemente cobarde en esta tierra, guardando silencio y apareciendo aquí como un político más. Lo que sois es la escoria del País Vasco traída a la política. Yo no te voy a blanquear. Sé lo que opina tu jefe Otegi y tú a mí no me das ni una sola lección ni de ética, ni de moral". 

2.- CAT: "El forajido de la Justicia de Waterloo"

Cayetana Álvarez de Toledo ha sido, sin duda alguna, la política más beligerante contra el nacionalismo de toda la campaña electoral. Sus batallas dialécticas contra Gabriel Rufián, Laura Borràs, Meritxell Batet, María Jesús Montero o Jaume Asens se han convertido en uno de los asideros a los que se han podido agarrar los ciudadanos catalanes constitucionalistas habitualmente olvidados por el Gobierno español, pero también aquellos del resto del Estado que han visto cómo el PSOE cedía hasta en trece ocasiones frente a las imposiciones del nacionalismo catalán.

Pero si hay que recordar una sola de las intervenciones de Álvarez de Toledo por encima de las demás, esa sería aquella con la que abrió su intervención en el debate del pasado miércoles en TV3 y que la convirtió durante el resto de la noche en el objetivo prioritario de los ataques del resto de los contertulios, excepción hecha de Inés Arrimadas

3.- Arrimadas: "Le he redactado su carta de dimisión"

Pero el debate del miércoles tuvo un segundo gran momento: ese en el que Inés Arrimadas, también en su primera intervención, y para abrir boca, le hizo entrega a Vicent Sanchis, director de TV3, de su propia carta de dimisión. "Como quiero facilitarle las cosas para que usted dimita lo antes posible, le he redactado su carta de dimisión para que usted cumpla con lo que dice el Parlamento de Cataluña, pero sobre todo para que cumpla con la Justicia". A esas alturas del debate, Sanchis, que ya había sido vapuleado por Cayetana Álvarez de Toledo un par de minuto antes, no sabía si dimitir, calzarse una chichonera o huir del plató a cajas destempladas.

4.- Cantó: "¿Pagaza no puede hablar en el País Vasco?"

La fascinación que provoca la derecha nacionalista vasca del PNV entre la izquierda y la extrema izquierda española es digna de análisis y merece un artículo aparte. El beneficiario directo de esa fascinación suele ser un Aitor Esteban que, a falta de rivales, de réplicas y de oposición, suele pasearse por los platós de televisión envuelto en un aura de moderación, serenidad y beatitud casi franciscana

Hasta que Esteban se cruzó en un plató de La Sexta con un Toni Cantó que, en vez de retroceder fascinado cuando el del PNV peroraba, como es habitual, sobre la superioridad moral del nacionalismo vasco, plantó cara y negó la mayor. Aitor Esteban, poco acostumbrado a que se le lleve la contraria en Madrid, ciudad que en el imaginario peneuvista les pertenece por derecho de conquista, acabó fuera de sus casillas y acusando a Cantó nada más y nada menos que de parecerse a Bildu

5.- Arrimadas: "Se les va a borrar esa sonrisita supremacista"

Pero Toni Cantó no es el único que ha decidido que la impunidad del PNV, transcurridos cuarenta años desde la llegada de la democracia, debe ser cortada de raíz. Inés Arrimadas, más directa si cabe que Cantó, lo anunció en un acto de Cs: "Cuando lleguemos al Gobierno, a Aitor Esteban y a Gabriel Rufián se les va a borrar esa sonrisa supremacista de la cara". Y, por si eso fuera poco, Arrimadas anunció su intención de aplicar una barrera del 3% de los votos para el Parlamento español, lo que dejaría fuera del Congreso a los partidos nacionalistas. "Verán como no vienen tan sonrientes y tan subiditos de tono", remató la de Cs. 

6.- Arrimadas: "Soy mucho más moderada que tú, chaval"

Otro político español poco acostumbrado a que se le plante cara en sus propios términos es Gabriel Rufián. El de ERC suele hacer gala de desparpajo sin que los políticos al uso se atrevan a replicarle por el miedo a ser crucificados en las redes sociales. A fin de cuentas, todos presuponen un tono faltón al de ERC, pero si alguno de sus contrincantes osara responder en su mismo tono sería calificado con total seguridad de maleducado. A Rufián, como a Donald Trump, ese calificativo, simplemente, le resbala. 

Pero eso dio un vuelco cuando Inés Arrimadas, durante un debate en La 1 en el que Rufián le había perdonado previamente la vida con un "modérate, que no te van a hacer ministra de Defensa", le respondió: "Yo soy mucho más moderada que tú desde que nací, chaval". Rufián no supo qué responder. Por primera vez en mucho tiempo, le habían pillado a contrapié en su propio terreno.

7.- CAT: "No hay una sola lengua de Cataluña"

En el debate lingüístico suele olvidarse que el Estatuto catalán habla de dos lenguas oficiales, el español y el catalán, pero sólo de una "propia", que es por supuesto el catalán. Suele olvidarse también que el término jurídico "lengua propia" es una invención de los nacionalismos españoles y que no existe como tal y con ese sentido en ninguna Constitución de nuestro entorno.

Y lo que es más. De existir algo como "una lengua propia", esa no sería el catalán, sino el español, que es la lengua de la mayoría de los catalanes, con casi veinte puntos de diferencia sobre el catalán. El español ha sido, además, la lengua más hablada históricamente en Cataluña desde hace por lo menos quinientos años.

Cayetana Álvarez de Toledo, que lo sabe, intentó ser arrinconada a cuenta del asunto durante una entrevista en la emisora de radio RAC1 de Barcelona. Álvarez de Toledo no sólo se zafó con elegancia de la trampa, sino que calificó de "gesto poco cordial" la intención del presentador de entrevistarla en catalán y obligó a la segunda presentadora a declamar un alegato teatral sobre cómo la emisora se adapta sin problema a la lengua "que necesite" el entrevistado.