Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull, en el banquillo del Tribunal Supremo.

Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull, en el banquillo del Tribunal Supremo. Efe

Política

Puigdemont y Junqueras compiten en ofrecerse a Sánchez como socios para parar al centro derecha

JxCat y ERC aseguran que la defensa de la autodeterminación no será una “barrera infranqueable si hay buena voluntad de dialogar”.

Los presos independentistas de Junts per Catalunya (JxCat) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) parecen haberse puesto de acuerdo ahora después de que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicara este martes su macrobarómetro preelectoral cocinado por su chef José Félix Tezanos, en el que Pedro Sánchez ganaría el 28-A con 13 puntos de ventaja sobre el PP. El plan de ambas formaciones para tomar el control del independentismo a partir del 28-A pasa por convertirse en el socio preferente del PSOE.

Los cabezas de lista por Barcelona, Lleida y Tarragona al Congreso, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull; y el candidato al Ayuntamiento de Barcelona, Joaquim Forn –todos en prisión provisional– abogan por “hacer política” para “desbloquear” el conflicto catalán, si es necesario facilitando un gobierno estable a Sánchez.

La condición de los presos independentistas ya no es la celebración de un referéndum ni negociarlo, sino que Sánchez “no niegue” la consulta “como una de las opciones de solución”. No obstante, tampoco se plantea como exigencia irrenunciable. Los líderes independentistas señalan que la defensa de la autodeterminación no será una “barrera infranqueable si hay buena voluntad de dialogar”. “Ser firmes y coherentes no equivale a ser inflexibles”, sostienen.

Mientras, la estrategia de Oriol Junqueras consiste en ofrecer desde el inicio de la campaña un pacto postelectoral «sin marcar líneas rojas» a Pedro Sánchez para arrastrar al candidato socialista a retomar la mesa de negociación sobre el referéndum de autodeterminación.

En una carta escrita desde la cárcel de Soto del Real y dirigida a la militancia de su partido, trata de convencer al electorado secesionista de que ERC es el único voto útil para evitar que el centro derecha llegue a La Moncloa y entierre toda posibilidad de impulsar una votación sobre la independencia de Cataluña.

"Nadie debería fijar líneas rojas que a la hora de la verdad se conviertan en un cheque en blanco para un gobierno tripartito de extrema derecha», escribió el candidato de ERC en las elecciones generales.