Albert Rivera junto a José Manuel Villegas, Inés Arrimadas, Lorena Roldán, Juan Carlos Girauta y Carina Mejías.

Albert Rivera junto a José Manuel Villegas, Inés Arrimadas, Lorena Roldán, Juan Carlos Girauta y Carina Mejías. Marta Pérez EFE Barcelona

Política ELECCIONES GENERALES

Ciudadanos diseña una campaña de confrontación con Sánchez e ignora a Vox

"¿Indultará usted a los golpistas, señor Sánchez?" es la pregunta con la que Cs espera arrinconar al presidente durante la campaña electoral. 

Si los tiempos dedicados a Pedro Sánchez, el PP y Vox durante el primer acto electoral de Ciudadanos tras la convocatoria de elecciones generales han de servir de guía, los ejes de la campaña del partido naranja están ya claros a día de hoy. Cuerpo a cuerpo contra Pedro Sánchez por sus cesiones pasadas y futuras en favor del separatismo catalán, algún que otro mandoble a la remanguillé contra Pablo Casado a cuenta del aborto, y silencio respecto a Vox y Santiago Abascal. Si alguien dudaba de cuál es el caladero electoral en el que Ciudadanos espera pescar más votos entre hoy y el 28 de abril, ahí tiene la respuesta. 

Durante el acto, que corrió a cargo de la senadora y diputada en el Parlamento catalán Lorena Roldán, de la líder del partido en Cataluña, Inés Arrimadas, y del presidente de la formación y candidato a la presidencia del Gobierno, Albert Rivera, los ataques contra Pedro Sánchez y sus pactos con el separatismo ocuparon buena parte de los discursos. "Nunca más se va a negociar con la igualdad de los españoles" dijo Roldán. "Cualquier afiliado de Cs tiene más dignidad que todo el Gobierno de Pedro Sánchez junto" dijo Arrimadas. "La pregunta con la que iremos a las urnas es la de si Sánchez concederá indultos a los golpistas" dijo Rivera. 

"¿Se imaginan a Suarez sentándose a negociar con Tejero?" añadió el líder de Cs. Si algo llamó la atención durante el discurso de Albert Rivera es que la mayoría de sus ataques se centraban en Pedro Sánchez y no en el PSOE. Algo que se interpretó en redes sociales como la prueba de que Cs descarta cualquier tipo de pacto con el PSOE de Sánchez, pero no con un hipotético PSOE "auténtico" del que se haya descabalgado al actual presidente del Gobierno. Juan Carlos Girauta lo desmintió poco después con un tuit en el que señalaba al PSOE como "el problema" y con un segundo tuit en el que expresaba su desacuerdo con un artículo del periodista Arcadi Espada en el que éste pide un gran pacto nacional entre Cs, PP y PSOE. 

"Lo entiende una niña de siete años: no se puede gobernar tu país con quien quiere liquidar tu país" dijo también Rivera. "Teníamos un problema, el separatismo, y ahora tenemos dos: el separatismo y el aliado de la Moncloa. Sánchez se ha convertido en el obstáculo para el diálogo entre constitucionalistas. Sánchez ha envenenado la política de este país, llamando facha a quien defiende la Constitución o lleva la bandera española", añadió poco después, por si a alguien no le había quedado claro que el problema catalán tiene unos responsables, los líderes nacionalistas catalanes, y un cómplice, Pedro Sánchez. 

Sorprendidos por la beligerancia del PSOE

"Nos ha sorprendido la beligerancia del PSOE contra nosotros desde el primer minuto de campaña", me dice una fuente cercana a la cúpula del partido. "Que si 'Francostein', que 'si tú no vas, ellos vuelven', que si en Colón fuimos 'de la mano de los nazis', que si "fachas'… Está claro que ellos saben qué partido está arañándoles más votos", añade mi fuente. 

"Es difícil saber qué busca Pedro Sánchez convocando las elecciones para el 28 de abril", me explica una segunda fuente, "pero está claro que si ha escogido esa fecha es porque cree que es la que más le conviene a él. Entendemos que la presión de los barones habrá jugado un papel porque a ellos no les conviene que temas nacionales como el del juicio a los líderes del golpe catalanista a la democracia o los posibles indultos para los líderes de los partidos nacionalistas interfieran en sus campañas". 

Poco caso al PP y ninguno a Vox

Más comedidos estuvieron Roldán, Arrimadas y Rivera con el PP de Pablo Casado, al que sólo mencionaron de forma indirecta y como 50% de ese bipartidismo al que achacan haber permitido que la situación en Cataluña degenere hasta el punto actual. Sí mencionó Rivera a Casado cuando el líder de Cs dijo querer hacer una política del siglo XXI y no una centrada en temas ya superados, "como el nacionalismo o el aborto". Fue en ese momento cuando un simpatizante le gritó a Rivera "¡moderno!" –en referencia al vídeo en el que se puede ver a un taxista insultar al líder de Cs con esa palabra– y todos los presentes, incluido él, rieron con la ocurrencia.

Vox ni siquiera apareció, al menos de forma explícita, en los discursos de Roldán, Arrimadas y Rivera. La batalla del partido de Santiago Abascal es con el PP y la táctica de Cs respecto al partido verde parece ser la de no hacer referencia a él ni para bien ni para mal. Sí hubo alguna referencia indirecta a los de Abascal, sin embargo, cuando Rivera declaró obsoleta la batalla entre "derecha e izquierda, conservadores y socialistas". "La batalla es hoy entre liberales y populistas" añadió.

El acto de Ciudadanos en el hotel AC Fòrum provocó una expectación tal que desbordó todas las previsiones de los organizadores y obligó a habilitar una sala anexa para albergar a todos los simpatizantes que se quedaron sin entrar en el recinto principal. "Es una buena señal", dijeron en Ciudadanos. También fue una buena señal, a decir de muchos, que los aplausos más entusiastas de la mañana no fueran para Lorena Roldán, Inés Arrimadas o el mismo Albert Rivera, sino para el 155. Porque cuando Albert Rivera lo mencionó durante su discurso, la sala se vino abajo