El presidente de la Generalitat, Quim Torra, acompañado por los miembros de su gobierno, durante la declaración institucional que ha realizado este viernes en el Palau de la Generalitat.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, acompañado por los miembros de su gobierno, durante la declaración institucional que ha realizado este viernes en el Palau de la Generalitat. Toni Albir EFE Barcelona

Política JUICIO AL PROCÉS

El separatismo pone en marcha la maquinaria del victimismo para exprimir el juicio al 'procés'

Torra ataca al Estado en una declaración institucional y afirma que el juicio "cambiará para siempre nuestro país y su relación con el reino de España".

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Sólo seis horas horas tardó el Gobierno catalán en exprimir con fines propagandísticos el traslado de los presos del procés a cárceles madrileñas para su juicio en el Tribunal Supremo. En una comparecencia a mediodía en el palacio de la Generalidad, acompañado por todos los miembros de su Gobierno, el presidente autonómico Quim Torra afirmó que "el juicio cambiará para siempre nuestro país [en referencia a la comunidad autonómica catalana] y su relación con el reino de España". 

Con un discurso en catalán y en inglés, Quim Torra apeló a la comunidad internacional y le exigió "valentía y coraje" al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para "emprender los cambios democráticos que necesita España". Torra, con gesto serio y el sempiterno lazo amarillo en la solapa de la americana, afirmó que el proceso que comenzará el próximo 12 de febrero "es un juicio contra la democracia y contra el derecho a la autodeterminación".

Torra acusó también al Estado de "violar los derechos civiles y políticos de ciudadanos europeos que merecen ser protegidos por las instituciones comunitarias". La declaración institucional de Torra acabó con el presidente de la Generalidad reclamando el apoyo de la comunidad internacional "al clamor de los catalanes en defensa de los principios y los valores que han de hacer del mundo un lugar más justo, más seguro y más libre". 

Las distintas terminales civiles y mediáticas del independentismo funcionaron de forma coordinada desde primera hora del viernes. A las 8.00 horas, un par de centenares de independentistas se concentraron frente a las cárceles de Lledoners, Puig de les Basses y Mas de Enric para tratar de impedir el traslado de Oriol Junqueras, Jordi Turull, Raül Romeva, Josep Rull, Joaquim Forn, Jordi Sànchez, Jordi CuixartDolors Bassa y Carme Forcadell hasta la prisión de enlace de Brians II.

Las cargas de los Mossos d'Esquadra provocaron alguna escena aislada de histerismo y el vertido de aceite y material inflamable en la C-55, la carretera de acceso a la prisión de Lledoners, hizo necesaria la intervención de los bomberos para su limpieza. Un tuit de Gabriel Rufián acusando a "los carceleros cobardes" de llevarse a los presos "de noche" (el traslado se produjo a las 8.00 horas) provocó la burla de las redes sociales contra el diputado de ERC

En Brians II, donde también se concentraron unas pocas decenas de independentistas, la Policía autonómica catalana hizo entrega de los presos a la Guardia Civil. Esta fue la encargada de trasladarlos hasta las prisiones madrileñas de Soto del Real (los hombres) y Alcalá Meco (las mujeres). Es en esos centros donde los presos permanecerán durante los tres meses que se prevé que dure el juicio en el Tribunal Supremo

Fue precisamente a la salida del convoy de la Guardia Civil de Brians II cuando se grabó el vídeo que provocó la mayor polémica de la jornada. En el vídeo, grabado desde el interior de un vehículo de la Guardia Civil, puede oírse a los agentes reír mientras por la radio suena la canción O.V.N.I. (Objeto Verde Nada Inteligente) del grupo punk vasco Josetxu Piperrak & The Riber Rock Band. El hecho de que la canción sea un alegato contra la Guardia Civil ha sido interpretado por los medios catalanes, de manera un tanto incomprensible, como una burla de los agentes del Cuerpo hacia los independentistas apostados en los márgenes de la carretera.

A raíz de la viralización del vídeo, ERC y Bildu registraron más de veinte preguntas en el Senado para pedir explicaciones por lo que el senador republicano Bernat Picornell consideró "un vídeo repugnante". Joan Tardà y Gabriel Rufián, portavoces de ERC en el Congreso, pidieron también la comparecencia del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, con el fin de exigirle explicaciones por la grabación del vídeo. 

La escenificación independentista finalizó a mediodía con la convocatoria de una huelga general para el próximo 7 de febrero por parte del sindicato Intersindical-CSC, liderado por Carles Sastre, condenado por el asesinato del empresario José María Bultó, y con la ocupación y el bloqueo por la tarde de la sede de la Comisión y el Parlamento Europeo en Barcelona por parte de simpatizantes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). 

Según la propia ANC, veintiún miembros de la asociación accedieron a la sede mientras en el exterior sus puertas eran bloqueadas por cientos de independentistas que se dirigían a la concentración de protesta convocada a las 19:00 en los Jardinets de Gràcia. La ANC entregó luego una carta dirigida a Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, en la que se afirma que los líderes independentistas van a ser juzgados por un delito, rebelión, que según la asociación civil separatista "no cometieron". 

Finalmente, miembros de la ANC colgaron de uno de los balcones de la sede de la Comisión y el Parlamento Europeo una pancarta con el lema "la autodeterminación es un derecho, no un crimen". Carles Riera, de la CUP, felicitó a la ANC por la ocupación y calificó a la Unión Europea de "prisión". También Lluís Llach y Rubén Wagensberg, de ERC, se vanagloriaron del bloqueo de la sede. Llach alertó sobre el crecimiento del "fascismo" y Wagensberg apercibió a la UE al afirmar que si esta "quiere ser digna de sus derechos fundamentales debe tomar partido sobre lo que está pasando en Cataluña". 

A unos pocos centenares de metros de allí, miembros de Arran, uno de los grupos más radicales del entorno de la CUP, lanzaron huevos y pintura contra la sede de la Fiscalía Superior de Cataluña. Luego, se dirigieron hacia la sede de la Consejería de Interior autonómica para exigir a gritos la dimisión del consejero Miquel Buch. A la hora de finalizar este artículo, la sede de la Comisión y el Parlamento Europeo continuaba ocupada.