A la izquierda, Germán en el vídeo de la Constitución; a la derecha, herido en la guerra.

A la izquierda, Germán en el vídeo de la Constitución; a la derecha, herido en la guerra. E.E

Política 40º ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN

Las últimas horas de Germán, el 'actor' del vídeo de la Constitución fallecido 6 días antes del 6-D

5 diciembre, 2018 03:11

Germán ha muerto antes de su gran estreno como actor. Cuando le pegaron un tiro en el ojo, la bala salió por la oreja. Era la guerra y le salvó una transfusión al azar. “Acertaron con el grupo sanguíneo”, solía resumir él. Ocho décadas después, con 102 años en la mochila de lo vivido, se lo ha llevado la tranquilidad, el frío del invierno que llega. Para muchos de los que fueron carne de cañón en la Guerra Civil, la vida se apaga cuando el peligro sólo es una escena áspera y agria en el cine de la memoria.

Germán Visús, guerrero de los sublevados en 1936 y uno de los dos protagonistas del vídeo con el que el Gobierno conmemora el cuadragésimo aniversario de la Constitución, ha fallecido por culpa del termómetro. “Pasaba muy flojos los eneros, pero siempre acababa remontando”, relata su amigo Miguel Ferragut, que le acompañó hasta que cerró los ojos este 30 de noviembre, a las 11:30. Don Germán llevaba remando desde el 12 de mayo de 1916. El turnismo, la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, las armas, los cuarenta años de Franco, la Transición, el felipismo, la irrupción de Podemos… A punto estuvo también de ver la de Vox.

José Mir –ahora 98 años y en el 38 combatiente republicano al otro lado de la trinchera del Ebro– todavía no sabe que su entonces enemigo y hoy coprotagonista ante la cámara ha fallecido.

El vídeo que celebra los 40 años de la Constitución

Germán y José no se conocían. Se abrazaron y coincidieron para la grabación del vídeo oficial conmemorativo de este 6 de diciembre. A Miguel, que recuerda emocionado para este periódico las últimas horas de su amigo, Germán le decía: “Qué majo ese hombre, me ha encantado conocerlo”. También le preguntaba: “Oye, y todo aquello que hicimos ese día [la grabación del vídeo], ¿para qué?”. Era para hoy, una fiesta que se ha perdido por muy poco.

A Miguel, que dirige el museo histórico de Fayón (Zaragoza), no le extrañaba la actitud conciliadora de Germán: "Ya durante la guerra jugó varios partidos de pelota con los republicanos. Y después aprovechó su condición de chófer del gobernador civil de Barcelona para ayudar a los 'vencidos'. Les llevaba comida. Cogía barras de pan y se las llevaba".

Con la frecuencia que su salud le permitía, solía asistir a una recreación de la batalla del Ebro. "Ten cuidado con éste, que es rojo", le dijeron socarronamente una vez. Él respondió: "¿Y eso qué más da? Puede tener mejores sentimientos que yo".

La obsesión de Germán

Hace diez o quince años, don Germán tuvo una idea, casi una obsesión. Quería que la batalla del Ebro terminara con un abrazo entre rojos y azules. El rigor histórico ya lo vivió en primera persona ochenta años atrás. "Le hicimos caso, claro, y nos abrazábamos todos al terminar cada representación. También con el público".

Germán Visús, cuenta Miguel, no tenía planeado morir el viernes pasado. “El día antes me pedía que le metiera en el coche, que nos fuéramos, que preparara la carne para una cena que teníamos pendiente. A ratos se quedaba como adormilado… No fue nada concreto. Un corazón delicado, infecciones… ¡Eran 102 años!”.

Cuando el vídeo fue difundido, no todo el arco parlamentario celebró el abrazo de Germán y José. Podemos lo consideró una burda equiparación entre fascistas y demócratas: “Es como juntar a un judío en pijama de rayas con un oficial de las SS”. Aquel día Germán estaba indispuesto y no se enteró de los calificativos que le arrojaron.

-¿Llegó a enterarse después?

-Le conté que había algunos a los que no les había gustado.

-¿Y qué respondió?

-Nada, le quitó importancia. Solía decir: “Estoy curado de espanto”.

Reclutado a la fuerza

Germán, como intuyó Podemos equivocadamente, podía haber sido un fascista. Pero nada más lejos de la realidad. El verano de 1936 fue a fiestas de Ayerbe -un pueblecito cercano al suyo- en bicicleta y con varios amigos. De repente, la música dejó de sonar: "¡El ejército de África se ha sublevado!". Corrieron a casa y, por el camino, fueron interceptados por una patrulla de insurgentes. Les reclutaron a la fuerza.

Para más inri, cuando Germán regresó a despedirse de los suyos, su madre le contó que el cura y los falangistas -el mismo uniforme que él acababa de ponerse- habían asesinado a su hermano.

Germán Visús, que ya descansa, es hoy portada de periódico y protagonista de telediario por su afán de reconciliación. Le encantaba esta cita, que vio "hace muchos años en algún lugar": "La guerra la hacen dos señores que se conocen y se odian. Mueren miles de jóvenes que pasan por allí, pero que no se conocen ni se odian". Con estas palabras la recitaba él.