El expresidente José María Aznar con Pablo Casado tras su victoria en las primarias del PP.

El expresidente José María Aznar con Pablo Casado tras su victoria en las primarias del PP. Efe

Política RECONCILIACIÓN

Casado quiere que Aznar se implique en las municipales para frenar a Rivera

La reconciliación entre José María Aznar y el Partido Popular va a ir mucho más allá de una escenificación pública. El nuevo presidente, Pablo Casado, quiere recuperar al expresidente del partido e incorporarlo como un activo más en la campaña electoral de mayo de 2019. La intervención del expresidente en la comisión de investigación del PP el pasado martes supuso un "chute de adrenalina" para un partido necesitado de pesos pesados que defiendan con orgullo los principios y valores del PP.

Casado quiere contar con Aznar para que el expresidente acuda a mítines del partido y defienda "con orgullo los principios y valores que siempre defendió el PP, como la unidad de España", reflexionan en privado en Génova. El recién estrenado líder lo ha invitado también a la convención que los conservadores celebrarán el primer fin de semana de diciembre. Un encuentro donde se reforzará el ideario del PP que tanto criticó Aznar durante la era de Rajoy al frente de la formación.

Reconciliación

Génova ha invitado también a los expresidentes Mariano Rajoy y a Antonio Hernández Mancha. De hecho, una de las banderas que levantó Pablo Casado cuando llegó a la presidencia del PP es no renegar del pasado. El nuevo equipo reconoce en privado que durante la época del marianismo uno de los principales errores que costaron una fuga de votos importante fue el divorcio oficial entre Génova y José María Aznar.

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El expresidente, que nombró a dedo a Mariano Rajoy como su sucesor, llegó a llamar "arrogantes" a sus descendientes, renunció a la presidencia de honor del partido y desligó a Faes del PP. Aznar, además, se ha deshecho en elogios con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, a quien llegó a invitó a clausurar el máster de liderazgo que él dirigía.

Casado quiere recuperar y rentabilizar el capital político del expresidente y matar dos pájaros de un tiro: atraer a la derecha más conservadora -arrinconando a Vox- y evitar que Aznar coquetee más con Ciudadanos, el partido que más votos ha arrebatado al PP. El expresidente del Gobierno ha hecho borrón y cuenta nueva con Génova desde que Casado conquistó la presidencia del partido. Hacía más de dos años que no pasaba por ahí.

Piropear al PP

Aznar está a punto de publicar un libro titulado "El futuro es hoy. España en el cambio de época" (Ediciones Península) en el que afirma que el PP "no es un partido desahuciado". La nueva cúpula del partido confía en que con el fin del marianismo los ataques del expresidente a su partido se frenen radicalmente y "los piropos nos los eche a nosotros, no a Rivera".

En la hoja de ruta de Pablo Casado hay marcada como prioridad recuperar la mayor parte de los tres millones de votantes del PP que en 2015 apostaron por otra formación política y hacerse así con plazas históricas perdidas. El impulso a La Moncloa llegaría si el PP fuera capaz de recuperar la Alcaldía de Madrid y, al mismo tiempo, no perder la presidencia de la Comunidad.