Javier Arenas con Pablo Casado, Andrea Levy, Javier Maroto y Fernando Martínez-Maillo en imagen de archivo.

Javier Arenas con Pablo Casado, Andrea Levy, Javier Maroto y Fernando Martínez-Maillo en imagen de archivo. Efe

Política EL PRESIDENTE FULMINA AL APARATO

La noche que Casado llamó a Arenas para quitarle los galones y un plus de 2.100 euros

  • El presidente telefoneó directamente al senador andaluz para anunciarle que le sacaba del Comité de Dirección y de la portavocía adjunta del Senado.
  • El líder del PP le sustituye por Vicente Tirado, escudero de Cospedal, y por el gaditano José Ortiz, el primero que se atrevió a desafiar al 'aparato' andaluz para apoyar a Casado. 

No hubo intermediarios. El todopoderoso Javier Arenas se enteró por el presidente del PP de que su figura, intocable en el partido durante las últimas dos décadas, no tenía cabida en el nuevo organigrama que había configurado para un tiempo nuevo. Era la noche del miércoles, cuando el equipo de Soraya Sáenz de Santamaría rompía las negociaciones con el núcleo duro del presidente. "Pedían unos puestos determinados para personas con nombres y apellidos. Y no entraban en razón. Era inviable lo que pedían", resume a este periódico uno de los negociadores.

Quedaban apenas unas horas para que Pablo Casado desvelara la estructura del nuevo Partido Popular cuando telefoneó al senador andaluz, imprescindible para la victoria implacable de Santamaría en la primera vuelta de las primarias. El recién estrenado presidente le explicó que "quería darle un nuevo impulso al Senado" y que, en este lavado de cara, el PP necesita otras caras para representar un proyecto distinto. Con esta llamada, Casado ponía punto final a una carrera de veinte años ininterrumpidos de puestos clave en el partido. Arenas ha sido presidente del PP en Andalucía, ministro con José María Aznar y secretario general entre 1999 y 2003. Fue, de hecho, el único superviviente del aznarismo en el 2008, cuando Rajoy prescindió de todos los fieles de su antecesor para formar su propio PP. 

Arenas encajó como pudo el golpe, que le supone perder todo el poder territorial que aún tenía y un tijeretazo en la nómina de 2.107 euros mensuales. Era el plus que le correspondia como secretario general y portavoz adjunto en el Senado. Casado busca para su Partido Popular gente que no tenga complejos de ser un liberal como él, un relevo generacional que sea firme y contundente, además de ser un equipo que peleen por su espacio también en los medios de comunicación.

Siga la rueda de prensa de Pablo Casado tras elegir a su equipo

El hombre de Cospedal para sustituirle

En esa llamada, el presidente le adelantó que también dejaría de sentarse en el Comité de Dirección en el que sí ha hecho hueco a afines a María Dolores de Cospedal y Alberto Núñez Feijóo como son la exministra Isabel García Tejerina (Sectorial) y la diputada gallega Marta González (Comunicación). El presidente no le dio el nombre de quién le sucedería en Génova: Vicente Tirado, el hombre más próximo a Cospedal, enemiga íntima del andaluz al que culpó de su derrota en la primera fase de estas agónicas primarias. Otro duro golpe para el todopoderoso Arenas.

Estados del PP

Estados del PP Tomás Serrano

Esta fue, sin duda, una de las llamadas "más difíciles" que tuvo que hacer el presidente, según detallan a EL ESPAÑOL fuentes del entorno más próximo a Pablo Casado. El presidente, además, ha elegido para sustituirle en su puesto de la Cámara Alta otro andaluz, el gaditano José Ortiz, el primero en revolverse en Andalucía a favor de la candidatura de Pablo Casado cuando todo el territorio vestía la bandera de la exvicepresidenta. Su presidente provincial, Antonio Sanz, era el coordinador de campaña de Santamaría y mano derecha de Arenas. "Casado ha neutralizado a Arenas y ha premiado a los que desde el primer momento creyeron en él. El aparato ha muerto", aplaudía en privado uno de los ascendidos en el nuevo Partido Popular, convencido de que al bando de Santamaría "le quedan dos días" y que pronto "todos se harán de Casado".

Andalucía

El triunfo de Pablo Casado y la configuración de su nuevo equipo ha supuesto un tremendo varapalo para Andalucía, el territorio que más se volcó con la candidatura de Santamaría. El presidente ha premiado la labor que hizo Juan Ignacio Zoido para revertir el resultado de la primera vuelta y lo ha colocado como presidente del Comité Electoral. "Todas las listas las tiene que aprobar él. Y las primeras elecciones son las andaluzas", explicaba un fontanero de Génova.

Casado, además, ha impuesto su cuota de poder en el nuevo organigrama. No ha dejado que María Dolores de Cospedal le impusiera a su 'número dos', donde todo el mundo veía a Dolors Montserrat, que será la nueva portavoz en el Congreso. El presidente ha colocado a su fiel escudero Teo García, que se enteraba este mismo jueves por la mañana de que se convertía en la mano derecha del presidente.

De hecho, se pudo ver al secretario general minutos antes de ser proclamado apuntando las últimas incorporaciones al organigrama en un post it en un rincón del hotel barcelonés donde los conservadores celebraban su primer Comité Ejecutivo Nacional. El presidente tampoco cedió el sillón del 'número tres' y colocó como vicesecretario de Organización a otro de sus puntales en esta campaña: el vasco Javier Maroto.

Otra de las figuras damnificada de esta lucha encarnizada por el poder ha sido quien hasta ahora era coordinador general del PP. Fernando Martínez-Maillo se decantó por la candidatura de Santamaría, que lo incluyó en su lista. Ahora se ha quedado como diputado raso, igual que la exvicepresidenta. Este jueves, casi al mismo tiempo que Pablo Casado desvelaba que le sustituiría Maroto, el zamorano se despedía de los presidentes provinciales que él dirigía hasta ahora con este mensaje: "Ha sido un placer compartir con vosotros estos tres años tan intensos el trabajo de organización para seguir haciendo grande a este partido. Antes con Rajoy y ahora con Pablo tenemos que seguir unidos de cara a los importantes retos que tenemos. Sabéis que me tenéis a vuestra disposición en el Congreso de los Diputados".

Gamarra, la 'sorayista' en el Comité de Dirección

El equipo del presidente trabajó contracorriente para contar en la cúpula del partido con destacados miembros de la candidatura de Santamaría como son los exministros Fátima Báñez e Íñigo de la Serna y el jefe de campaña de la candidata, José Luis Ayllón. Pero no fue posible la integración. El cargo de máxima responsabilidad de un sorayista convencido lo ostentará Cuca Gamarra, alcaldesa de Logroño, que entra en el Comité de Dirección como vicesecretaria de Política Social. "Al final sorayos son cuatro: Fátima, Íñigo, Ayllón y Alfonso Alonso", resume con aparente calma un afín a Casado.

El presidente del PP vasco dio plantón al presidente en el primer Comité Ejecutivo Nacional al que debía asistir como miembro nato que es por su cargo en el partido. "Todos los demás ya saben que quien manda es Pablo y así nos lo han transmitido", asegura un casadista convencido de que no habrá corriente interna que haga tambalear los cimientos de la nueva casa que quiere construir en Génova 13 el recién estrenado líder del Partido Popular.