Última oportunidad.

Última oportunidad. Tomás Serrano

Política EL PP ANTE SU CONGRESO

Santamaría y Arenas confían en el impacto emocional de Rajoy para frenar in extremis a Casado

Llega la hora de la verdad. El Partido Popular se enfrenta a su Congreso más reñido de la historia con un día de tregua. Los 3.082 compromisarios que elegirán a su presidente este sábado dedicarán este viernes, primera jornada del cónclave, a despedir con honores a Mariano Rajoy. El presidente del PP, que se dirigió a su partido por última vez el 11 de junio para poner fecha a su salida, ofrecerá durante la tarde de este viernes un discurso de despedida que no dejará indiferente a nadie. De hecho, la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría confía en que sus palabras provoquen un efecto en una parte de los compromisarios que todavía no tienen decidido su voto y frenar así in extremis el trasvase de votos hacia la candidatura rival.

Antes de volver a su plaza de registrador de la propiedad en Santa Pola (Alicante), el todavía líder del PP cedió a la militancia todo el protagonismo para elegir al que quisieran que fuera su presidente y evitó el dedazo, el método que utilizó José María Aznar para nombrarlo a él como su sucesor. Rajoy aseguró que intervendría "lo justo" en este proceso en el que esperaba que hubiera más unidad de la que finalmente ha habido.

El expresidente del Gobierno ha evitado por todos los medios pronunciarse acerca del durísimo enfrentamiento que han protagonizado los dos aspirantes a sucederle, Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado. El vicesecretario de Comunicación no salía en ninguna de las quinielas cuando Rajoy todavía estaba en activo y se hablaba del marianismo. El diputado por Ávila tomó esta decisión "en un día", como él mismo contó a EL ESPAÑOL en una reciente entrevista. La decisión tomó forma cuando Alberto Núñez-Feijóo decidió dejar pasar el tren que le podía conducir a La Moncloa.

Fin de campaña en el PP con toda la artillería

Pasar el primer corte

La candidatura de Casado fue la menos esperada de todas. Pero consiguió pasar la primera criba, dejando atrás a la todopoderosa secretaria general del PP, que se sintió molesta porque su compañero no le desvelara antes sus intenciones. Sorteado el obstáculo "más difícil", según fuentes de su candidatura, el vicesecretario ha conseguido hacerse con el respaldo de todos los aspirantes que no pasaron la primera votación.

Desde el 6 de julio, el día que comenzó la segunda vuelta de estas primarias, Casado se presentó ante los compromisarios como el único candidato capaz de integrar a todo el PP. El vicesecretario ha ido a poco recibiendo respaldos públicos a su candidatura que se han multiplicado en los últimos días de campaña. El aspirante a presidente dio un golpe de efecto este jueves, cuando se reunió con siete ministros del gabinete de Mariano Rajoy para almorzar en un restaurante madrileño y escenificar la unión del PP en torno a su figura.

La candidata a presidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, con el histórico Javier Arenas.

La candidata a presidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, con el histórico Javier Arenas. Efe

Guerra psicológica de apoyos

Las dos candidaturas han entrado en una guerra psicológica de apoyos. Este jueves, el equipo de Santamaría aseguraba tener amarrados el 63% de los compromisarios "y subiendo". Por su parte, desde la candidatura de Casado presumían de contar con 2.198 votos (el 71%) frente a los 777 (el 25%) de su rival.

Casado ha sumado a su proyecto en las últimas horas a los barones de Extremadura, José Antonio Monago; el catalán Xavier García Albiol, a pesos pesasdos del PP de Galicia y a los de Aragón. Cuenta, además, con el respaldo de María Dolores de Cospedal (que obtuvo el 26% de los votos en la primera vuelta) y su equipo.

Los afines a Santamaría han empezado a temer un 'efecto contagio' y que los compromisarios indecisos se decanten finalmente hacia la candidatura de Casado arrastrados por la euforia que el candidato ha exhibido este jueves. Para contrarrestarlo, confían en que el discurso de Rajoy cause un impacto emocional en la gran mayoría de los delegados y finalmente apuesten por la candidatura de la exvicepresidenta, la heredera natural del marianismo por haber sido su mano derecha durante los seis años y medio que duró su Ejecutivo. El histórico Javier Arenas, que consiguió que casi todos los militantes en bloque de Andalucía apostaran por ella en la primear vuelta, se lo juega todo también a que Santamaría gane.

¿Votará Rajoy?

Rajoy tendrá que desvelar también este viernes si ejercerá su derecho a voto como compromisario nato que es o si, por el contrario, llevará la neutralidad prometida hasta el final. Fuentes del PP que han conversado con el presidente durante esta campaña creen que "el tono" y "el durísimo enfrentamiento" que han protagonizado los dos candidatos no han sido del agrado de Rajoy, que hubiera preferido que las dos candidaturas hubieran confluido en una única lista de unidad para que el partido pudiera salir más fortalecido que nunca. La expectación ante su discurso, por el fondo y por la forma, es máxima.