Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal junto con Mariano Rajoy.

Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal junto con Mariano Rajoy. Efe

Política EL PP ANTE SU CONGRESO

Cospedal vincula a Casado con Aznar y Santamaría le acusa de ser parte del aparato

Guerra entre candidatos a menos de una semana para que se celebre la primera votación. Solo pueden pasar dos.

Pablo Casado ha presentado este miércoles por la tarde un escrito a la Comisión Organizadora de la Campaña para intentar que se inscriban más afiliados de los 66.384 que ya están registrados en sus respectivas sedes para votar al que será el futuro presidente del PP. Sus principales rivales, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, no han desaprovechado la oportunidad para atacar al que consideran que es su rival más fuerte.

La secretaria general del PP aprovechó una entrevista con El Confidencial para recordar que Pablo Casado, a pesar de su juventud, no encarna la regeneración de la que tanto presume. "Tiene un pasado muy vinculado al PP. Ha sido vicesecretario de comunicación, antes fue presidente de Nuevas Generaciones del PP de Madrid y antes ayudante de Aznar y jefe de gabinete de Esperanza Aguirre". Cospedal aseguró que a ella no le preocupa que le identifiquen con las siglas del Partido Popular porque lo que pretende no ser es "una Pedro Sánchez del PP ni la Rivera del PP".

La exvicepresidenta del Gobierno también atacó a su rival y le intentó incluir como un candidato del aparato cuando se le preguntó en los pasillos del Congreso sobre si las cifras de afiliados estaban hinchadas. Santamaría dijo desconocer esta cifra y remarcó que ella no estaba en el aparato del partido. "Quizá esa pregunta pueda contestarla Cospedal o Casado, que sí estaban allí", remató.

Empieza la batalla en el PP E.E.

Desde que se conoció que solo el 7,6% de los afiliados del PP participarán en este proceso, Pablo Casado intenta convencer a los organizadores para que ese porcentaje pueda elevarse en una renovación histórica. Este bajísimo porcentaje de participación beneficia sobre todo la candidatura de la secretaria general, que ha recordado que las reglas son las que son y no se pueden alterar en mitad del partido. "En el PP no obligamos a nadie a hacer nada. El que quiere intervenir con su voto interviene, y el que es militante y no quiere participar en la acción previa de precandidatos no lo hace. Porque si el nuestro es un partido que cree en la libertad, cree en la libertad para todo".

"Se cumplen las normas"

El coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, ha intentado mantenerse en un discreto segundo plano en el proceso por no formar parte del Comité Organizador. Sin embargo, este miércoles ha roto su silencio y ha pedido a todos los candidatos que se centren en la campaña y no cuestionen las normas internas. "Estoy convencido de que ninguno está dispuesto a infringir la ley", aseguró en una entrevista radiofónica. Y añadió: "En nuestro partido se cumplen las normas, nos gusten o no".

El Comité Organizador se reunirá el viernes y escuchará las sugerencias que le llegan desde distintas candidaturas. Antes que Casado, el exministro José Manuel García-Margallo y José Ramón García-Hernández ya presentaron sendas quejas para que puedan votar todos los afiliados que lo deseen. El COC prepara una respuesta contundente en la que "en ninguno de los casos" se valora ampliar el plazo de inscripción ni dejar votar a aquellos afiliados que no estén al corriente de pago. "¿Qué hacen entonces los que cada año pagan religiosamente su cuota?", se admite un miembro del Comité.

Un debate "de ideas"

Todos los candidatos apelan en cada una de sus intervenciones a la unidad para evitar transmitir la sensación de ruptura en el Partido Popular. Muchos de los militantes y cargos intermedios echan de menos un debate "de ideas" en lugar de "mostrar quién apoya a quién. Lo importante es saber qué defiende cada uno". El Comité, de momento, opta por celebrar un único debate entre los dos candidatos que pasen la votación del 5 de julio. Los demás tendrán que conformarse con convencer a los militantes ya inscritos por qué merece la pena votar su candidatura antes que la de sus rivales.