Sánchez y Merkel  han exhibido una gran sintonía en su primer encuentro en Bruselas

Sánchez y Merkel han exhibido una gran sintonía en su primer encuentro en Bruselas Yves Hermann/Reuters

Política Minicumbre en Bruselas

Sánchez se convierte al realismo migratorio con un buen inglés y cuchicheos con Merkel

El presidente del Gobierno pasa de acoger al Aquarius a pedir ayuda a la UE para frenar la llegada de inmigrantes a España.

Bruselas

En su primera breve conversación en Bruselas, Pedro Sánchez y Angela Merkel han hablado de La Gomera, la segunda isla más pequeña de las Canarias, un destino que la canciller ha elegido varias veces para sus vacaciones y que también gusta mucho al presidente del Gobierno. Se han cruzado en los pasillos de la Comisión Europea mientras esperaban su respectivo turno para comparecer ante la prensa antes de la minicumbre sobre la crisis migratoria. Han charlado en inglés, sin necesidad del intérprete que acompañaba siempre al ex presidente Mariano Rajoy. Durante la reunión, los dos mandatarios se han sentado juntos por el protocolo y se les ha visto intercambiar sonrisas y gestos de complicidad.

El estreno de Sánchez como presidente del Gobierno en Bruselas ha suscitado la curiosidad de los fotógrafos y del resto del líderes europeos presentes. Mucho más que el otro líder novato, el primer ministro Giuseppe Conte, cuya visión euroescéptica ya ha provocado choques con Merkel y con el presidente francés, Emmanuel Macron. El presidente del Gobierno ha saludado también en el pasillo al primer ministro griego, Alexis Tsipras, y las imágenes de las cámaras de televisión le han mostrado conversando con los primeros ministros de Bélgica, Charles Michel, y de Luxemburgo, Xavier Bettel, todos ellos de su misma generación.

Sánchez recalca la actitud "constructiva" del Gobierno

Pero la principal novedad que ha introducido Sánchez en su debut comunitario ha sido responder a varias preguntas de la prensa en un inglés más que aceptable, tanto a la entrada como a la salida de la reunión. Algo que ya habían hecho algunos ministros como Luis de Guindos, pero nunca un presidente del Gobierno español. La última vez que lo intentó un periodista de la BBC, Rajoy le retiró la palabra y no quiso contestarle ni en castellano. 

Conversión al realismo migratorio

La minicumbre de Bruselas ha marcado además otro paso en la rápida conversión de Sánchez al realismo migratorio. Hace apenas 15 días, el presidente del Gobierno acogía a los 630 migrantes del Aquarius, un buque que había sido rechazado por Italia y Malta, en un gesto con el que pretendía dar un impulso a la solidaridad en el debate europeo sobre la política de inmigración y asilo.

Dos semanas después, Sánchez ha apoyado el plan de Macron de crear en la UE campos cerrados de migrantes, aunque él prefiere llamarlos centros "controlados". "Esta propuesta tiene mucho que ver con el sistema que ya existe en nuestro país" con los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs), sostiene el presidente del Gobierno, que respalda también la repatriación de los inmigrantes económicos sin derecho al asilo. La novedad que plantea Macron es que la propia UE se haría cargo de la financiación y la gestión.

Además, Sánchez ha solicitado ayuda a sus socios comunitarios para frenar la llegada de inmigrantes a España. "Pediremos apoyo a nuestros camaradas, al resto de Estados miembros, para controlar mejor los flujos que estamos sufriendo en en Mediterráneo Occidental", ha dicho Sánchez. España, ha resaltado, "está cumpliendo sus compromisos" con la UE y respeta plenamente los derechos humanos y las convenciones internacionales en materia migratoria.

Para el presidente del Gobierno, la UE debe lograr una "respuesta común" a un "desafío global" como es el de los flujos migratorios, que ahora vienen sobre todo por la ruta de Marruecos a España. En los 5 primeros meses de 2018, han llegado más de 8.200 personas por esa vía, cifra que supone un incremento del 59% respecto al año pasado. En contraste, el número de llegadas a Grecia ha caído un 97% desde la firma del acuerdo con Turquía, mientras que en la ruta entre Italia y Libia la reducción ha sido del 77% en el último año.

La impresión que se lleva Sánchez de su primera minicumbre de la UE es "positiva" y "esperanzadora", pese a que los 16 líderes reunidos no han sido capaces de llegar a un acuerdo global. "Ha sido una conversación franca, en la que hemos podido ver que hay más cosas que nos unen que de las que discrepamos y en consecuencia ha sido un buen paso adelante", asegura el presidente del Gobierno.

Las siguientes paradas en la gira europea de Sánchez serán el martes en Berlín para otra reunión ya en profundidad con Merkel y el jueves y el viernes en Bruselas para intentar cerrar un acuerdo migratorio en el Consejo Europeo.