Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid.

Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid.

Política Madrid

Carmena tendrá la última palabra en el cambio de las calles franquistas

La alcaldesa promete respetar el consenso. La oposición no se fía de que el Gobierno municipal respete lo acordado por el pleno.

La ley de capitalidad dará la última palabra a Manuela Carmena. El sello definitivo a las nuevas placas que se colocarán para borrar el guerracivilismo y la dictadura de las calles de Madrid se estampará en Junta de Gobierno. El Gobierno municipal ha prometido respetar el "consenso" y el veredicto del pleno, a pesar de que "un trámite administrativo" le "obligue" a dar el sí definitivo a los cambios en el callejero. La oposición no se fía.

Este martes, el Ayuntamiento capitalino ha marcado el sendero legal que terminará en los rebautizos fruto de la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica. En primer lugar, será el comisionado dirigido por Francisca Sauquillo el órgano que presentará la propuesta. Hasta ahí, sin sobresaltos, dado que todos los grupos políticos dieron su visto bueno al grupo de expertos. A partir de ahí, las variaciones se trasladarán a todos los grupos municipales.

Ganemos se sale con la suya

Entonces, aparece el debate. Ganemos -la familia más a la izquierda del Gobierno de Carmena- criticó a la alcaldesa por dejar fuera de este proceso a los distritos. De ahí que la regidora haya cedido y aprobado, con el 'sí' del PSOE, un nuevo alto en el camino: que los barrios puedan presentar sus propias alegaciones. En los últimos meses, incluso una edil de Ganemos llegó a proponer sus propias sugerencias para el cambio de calles, obviando a Carmena y al Comisionado.

Tras este paréntesis, que se prolongará quince días, las reclamaciones de los distritos se analizarán en el órgano encabezado por Saquillo, que decidirá incluirlas o rechazarlas. En penúltima instancia, la propuesta definitiva se votará en el pleno y, al fin, el cambio de calles deberá ser refrendado por la Junta de Gobierno, tal y como obliga la ley de capitalidad. "Lo respetaremos", ha insistido el Ejecutivo de Carmena. "No nos fiamos", ha contestado la oposición.

PP y Ciudadanos han recriminado a la alcaldesa que haya resucitado el enfrentamiento por la Memoria Histórica con esta nueva ordenanza después de que, el pasado junio, la Cámara aprobara por unanimidad que fuera el pleno quien tuviera la última palabra. "Vivimos en el día de la marmota", han dicho los naranjas. "No nos sorprende su comportamiento antidemocrático", ha apostillado el PP.

El vía crucis de la Memoria Histórica

Poco después de alcanzar la alcaldía, Manuela Carmena anunció que cumpliría con la ley de la Memoria Histórica, algo que "había evitado el PP" en sus sucesivos gobiernos.

Tras los errores cometidos por la concejalía de Cultura, que por ejemplo arrancó la placa en honor a un grupo de religiosos fusilados durante la Guerra, Carmena alejó de su Gobierno el cambio en el callejero y encargó una propuesta a la Cátedra de la Memoria de la Universidad Complutense de Madrid. Tras varias filtraciones, rumores y acusaciones de sectarismo, el órgano universitario desistió.

El último movimiento, aceptado por PP, PSOE y Ciudadanos, fue el Comisionado de expertos presidido por Sauquillo, que está a punto de emitir su fallo. Una visión que apunta al consenso, pero que deberá ser refrendada por el Gobierno de Ahora Madrid. Carmena promete que cumplirá con la aprobación del pleno, pero la oposición no se fía.