Si en una situación normal se puede incinerar a las 24 horas, ahora se ha triplicado.

Si en una situación normal se puede incinerar a las 24 horas, ahora se ha triplicado. EFE

Madrid

Las funerarias de Madrid, desbordadas por el coronavirus: tres días de espera para incinerar

Esta se ha convertido en una de las principales preocupaciones del Gobierno regional. Un fallecido este miércoles no será incinerado hasta el sábado. 

19 marzo, 2020 02:40

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En una situación normal, si una persona fallece este miércoles, se podría incinerar al día siguiente a la misma hora. Basta con que pasen las 24 horas reglamentarias. Y punto. Sin embargo, la crisis del coronavirus, que se está cebando especialmente con la Comunidad de Madrid, ha venido a trastocar esta normalidad. Según ha podido saber EL ESPAÑOL, uno de los principales quebraderos de cabeza a los que se está enfrentando el Gobierno autonómico, junto al de la saturación de las UCI, es el de las incineraciones. La lista de espera para incinerar a alguien en Madrid es ahora de hasta tres días.

“Están los compañeros que no dan a basto”, confirma una fuente de una funeraria, que ha pedido permanecer en el anonimato, y con amplia presencia en la comunidad. “En Madrid, a los fallecidos de este miércoles les están dando hora para el sábado”, explica. “Algunos fallecidos incluso tenemos que llevarlos a provincias de la periferia, a hacer las incineraciones a Ciudad Real, Ávila o Segovia”, añade. “Es que hay mucho repunte. Se están juntando los muertos del coronavirus con los habituales y no hay tanta plantilla ni tanto sitio”, apuntala.

En la comunidad de Madrid, en el momento en el que se redacta este artículo, hay un total de 5.637 afectados por Covid-19 y han fallecido 598 personas, según los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad que los computa. Esto pone a la capital muy a la cabeza, seguida por Cataluña, donde tan solo han fallecido 55 personas.

Isabel Díaz Ayuso durante una rueda explicando las medidas para combatir el Covid-19

Isabel Díaz Ayuso durante una rueda explicando las medidas para combatir el Covid-19 EFE

Esta situación ha puesto al Gobierno de Madrid, liderado por Isabel Díaz Ayuso, en una complicada situación. A la sobrepoblación que hay en las distintas UCI de la provincia, se ha sumado ahora el problema de qué hacer con tantas personas que fallecen. Por poner un ejemplo en cifras, en 2018 fallecieron de media 3.883,25 personas por mes en Madrid, según el Instituto Nacional de Estadística. Los muertos por coronavirus representan ya un aumento de más del 10%. Y la cifra, según los expertos, va a ir aumentando ya que aún no se ha llegado al pico. Esto provoca una saturación, que ya ha empezado a notarse y que previsiblemente va a ir a más, en los 28 hornos crematorios que hay en la comunidad.

No se pueden tocar

“Estamos teniendo dificultades en todo el proceso, incluso para atender a las familias. Tardamos un par de horas en poder dar una solución, algo que antes no pasaba”, explica la fuente. “Como la gente no puede salir, tenemos que ir a sus casas. Si tú, además, tienes un familiar que fallece en una residencia, ninguno de los dos podemos ir a la residencia a contratar el servicio”, añade.

“Con esto, la gente también está estresada porque evidentemente quieren que se les atienda rápido. Pero es que el personal da para lo que da”, lamenta. “Si una funeraria tiene 20 empleados... esto no funciona como una administración pública donde se tira de una lista y se refuerza. Nosotros no tenemos con qué reforzar de ahora para un rato”, añade.

A todo ello hay que añadir que, además, una muerte por coronavirus no es como cualquier otra, hay que seguir unos procedimientos especiales. En primer lugar, el cuerpo tiene que ser introducido en una bolsa biodegradable hermética. Después, si cabe la posibilidad, el cuerpo se mete en la misma habitación en un ataúd que tiene que ir sellado obligatoriamente. Todo ello tiene que ser llevado a cabo por personal especializado en este tipo de procesos y conlleva que se alargue en el tiempo. Además, al difunto no se le puede realizar ningún acto de tanatopraxia ni tanatoestética. No se puede tocar.

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La misma fuente comenta, de todas formas, que la situación actual aún no dista de un pico de fallecimientos como el que puede producir una gripe normal en diciembre. El problema aquí radica en que todavía, con el coronavirus, no se ha llegado al pico máximo de muertes. Va en aumento y esto puede llevar a saturar aún más la situación.

Donde aún no han tenido ningún problema es en los equipos de protección que hacen falta para manipular los cuerpos de los fallecidos por coronavirus. Aún así, están en alerta. “No hay problema de abastecimiento todavía pero las empresas ya se están movilizando para la falta que pueda llegar”, explica la fuente. “Ahora mismo hay suficientes pero, si sigue así, llegará un momento en el que escasearán. Por eso, las empresas se están moviendo ya a nivel internacional para intentar conseguir el material.

Velatorios prohibidos

Debido a la gravedad de la situación, los velatorios y funerales de muertos por el coronavirus o que, sin haberse hecho la prueba, hayan tenido síntomas parecidos, han quedado completamente prohibidos. Hay que recordar que uno de los primeros focos de la enfermedad se produjo en la localidad riojana de Haro después de que varios familiares acudieran a un entierro y se contagiaran entre sí.

El Ayuntamiento de Madrid pidió a la Empresa Municipal de Servicios Funerarios y Cementerios que no se celebraran los velatorios y pidió que se redistribuyera el personal a sitios como hospitales, que presentan más demanda. Los entierros sí que se pueden seguir celebrando, evidentemente, aunque se ha limitado el número de personas que pueden asistir. En todo momento se tiene que poder mantener cierta distancia entre los asistentes.

Esta crisis por el coronavirus ha hecho que la dureza todavía sea mayor en un momento que ya lo es de por sí. “Tengo un familiar que ha sido infectado por el virus, un compañero de trabajo en cuarentena que no ha podido despedirse de su padre fallecido el viernes y un amigo que debido al parón de actividad ha sufrido un ERTE”, escribía este lunes un usuario de Twitter. “No es el mejor marzo de nuestras vidas”, concluía.