Agentes marroquíes junto a la nueva puerta negra instalada pegada a la española.

Agentes marroquíes junto a la nueva puerta negra instalada pegada a la española. EL ESPAÑOL

España CRISIS EN CEUTA

Marruecos instala una puerta en la zona española de la frontera de Ceuta para poder negar los "regresos voluntarios"

Fuentes de inteligencia explican también a este periódico que desde el CNI se avisó de este hecho a sus compañeros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Más información: Un peroné roto y una lesión en el hombro: dos militares agredidos en Ceuta trasladados al Gómez Ulla de Madrid

Publicada
Actualizada
Las claves
Las claves

Marruecos ha instalado una nueva puerta en la frontera del Tarajal, en la zona española de Ceuta, para poder rechazar los "regresos voluntarios" de migrantes.

La puerta fue colocada sin previo aviso a la Guardia Civil o Policía Nacional, y está situada en un enclave considerado español pero bajo control operativo marroquí.

Policías y guardias civiles denuncian falta de medios y refuerzos ante la presión migratoria y el aumento de agresiones contra agentes y militares en Ceuta.

En las últimas semanas, varios agentes han resultado heridos durante intervenciones y enfrentamientos con migrantes en la zona fronteriza.

Las fuerzas de seguridad de Marruecos instalaron una nueva puerta pegada a la española en la frontera del Tarajal en Ceuta dos semanas después de la invasión para poder rechazar "los regresos voluntarios".

Según fuentes policiales que han presenciado esta modificación en el límite fronterizo, la instalación de esta nueva puerta se produjo dos semanas después de la invasión perpetrada entre el 30 y el 31 de julio por más de 70.000 marroquíes.

La nueva puerta ha sido instalada por los agentes del país vecino en una zona considerada habitualmente como tierra de nadie, entre el vallado español y el marroquí.

Sin embargo, policías y guardas describen cómo esta nueva puerta se sitúa pegada a la que vigilan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y que esa zona se considera realmente un enclave español, aunque con control operativo de las fuerzas de Rabat.

Los agentes consultados en la frontera por este periódico denuncian que Marruecos, en las últimas semanas, está abriendo y cerrando esa puerta a su antojo para admitir o no a quienes regresan de vuelta a su país.

Nadie avisó a la Guardia Civil o a la Policía Nacional de que esa puerta había sido colocada. Simplemente, una mañana de mediados del pasado mes se encontraron con ese nuevo obstáculo frente a ellos.

Fuentes de inteligencia explican también a este periódico que el CNI también fue conocedor del hecho una vez Marruecos colocó esa nueva puerta de la frontera hace unas semanas y que avisaron a sus compañeros de información de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Elementos de tensión

Este episodio suma un capítulo más al sentimiento de abandono que están experimentando la Guardia Civil, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas en Ceuta. No se trata únicamente de la falta de efectivos o de medios materiales.

Policías y guardias civiles denuncian que llevan semanas trabajando al límite, encadenando intervenciones, traslados, reyertas y actuaciones relacionadas con los asentamientos de migrantes, mientras perciben que los refuerzos y las instrucciones no llegan al mismo ritmo que crecen las necesidades sobre el terreno. En agosto, Jupol y CSIF ya aseguraban que los policías estaban "al límite" y denunciaban una situación de "preocupante abandono" y colapso organizativo.

Por ello, los mismos agentes a los que se reclama que mantengan el control de una ciudad sometida a una presión extraordinaria sienten que carecen de los medios suficientes para garantizar su propia seguridad.

En palabras de policías desplegados sobre el terreno, la situación se ha convertido en una sucesión de emergencias en la que se trabaja “apagando fuegos”, sin que exista capacidad para abordar de forma estable todos los frentes abiertos. Y sin que haya una orden o un mando operativo claro sobre lo que se tiene que hacer.

A todo esto se suma otro foco de tensión que preocupa especialmente a quienes trabajan sobre el terreno: el incremento de las agresiones contra los propios agentes y militares desplegados en Ceuta. En las últimas semanas se han sucedido los episodios violentos durante las intervenciones con los migrantes, hasta el punto de que dos militares han tenido que ser evacuados a Madrid e ingresados en el Hospital Gómez Ulla después de resultar heridos.

Los incidentes no se circunscriben a las Fuerzas Armadas. En apenas 24 horas, dos guardias civiles fueron agredidos durante una intervención y un militar acabó con el peroné fracturado y lesiones en un hombro después de caer entre unas rocas al ser empujado por uno de los migrantes a los que trataba de identificar.

Días antes, 21 migrantes habían sido identificados después de lanzar piedras contra una patrulla militar y agentes de la Guardia Civil en las inmediaciones de la playa del Trampolín.