Felipe VI durante su discurso frente al Papa.

Felipe VI durante su discurso frente al Papa.

España

Felipe VI reconoce a las víctimas de abuso de la Iglesia y advierte del peligro de la IA en su discurso frente a León XIV

"Sólo si aprendemos a comprender las razones de los demás, a buscar el terreno común o de acuerdo, lograremos avanzar unidos", señaló.

El mensaje adquiere mayor densidad cuando advierte que se corre el riesgo de caer en el "todo vale, todo es admisible, negociable y justificable".

Más información: Los Reyes reciben en el Palacio Real al Papa León XIV, que dirigirá su primer discurso oficial a los españoles

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Las claves

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Felipe VI reconoció a las víctimas de abusos de la Iglesia en su discurso ante el papa León XIV, respaldando la firmeza del pontífice en el proceso sanador.

El Rey advirtió sobre los peligros del relativismo ético y defendió la dignidad humana, los derechos humanos y la legalidad internacional como principios innegociables.

Felipe VI alertó sobre el riesgo de que la Inteligencia Artificial sea monopolizada y subrayó que el ser humano debe permanecer en el centro del desarrollo tecnológico.

León XIV visitará Madrid, Barcelona y las Islas Canarias, manteniendo encuentros con víctimas de abusos y mostrando su dominio del español por su labor en Perú.

Tras la llegada de León XIV, las 21 salvas de honor, la revisión de la Guardia Real y la reunión a puerta cerrada en la Sala Gasparini del Palacio Real de Madrid, Felipe VI procedió a dar su discurso.

En unas palabras cuidadosamente medidas, el Rey situó uno de los puntos más sensibles al afirmar que "no puede haber mayor contraste que el dolor causado por los casos de abuso", una referencia directa a uno de los mayores escándalos contemporáneos de la Iglesia.

León XIV, de hecho, se reunirá durante su visita a España con víctimas de abusos cometidos por el clero.

Los reyes Felipe y Letizia, con el papa León XIV en Madrid.

Los reyes Felipe y Letizia, con el papa León XIV en Madrid. GTRES

El monarca matizó que dichos extremos "ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial", pero introdujo por primera vez un reconocimiento explícito del problema y respaldó la actuación del Papa al destacar su "claridad y firmeza, esenciales en el proceso sanador".

En el plano político, el mensaje adquiere mayor densidad cuando advierte que se corre el riesgo de caer en el "todo vale, todo es admisible, negociable y justificable".

Frente a esta deriva relativista, el jefe del Estado erigió como límites innegociables "la dignidad de la persona, los derechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacional".

En un guiño a la sólida formación científica del Pontífice, Felipe VI definió estos principios inquebrantables como los "números primos" sobre los que debe sustentarse la "aritmética de la libertad, la igualdad y la justicia", precisando que se trata de una fórmula "que suma y multiplica, no la que resta y divide".

Esta fuerte carga ética sirvió de puente para que el Rey abordara uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: la irrupción de la Inteligencia Artificial.

Felipe VI se refirió directamente a Magnifica Humanitas, la primera encíclica del papado de León XIV, para defender una aproximación a la tecnología basada en la esperanza y el optimismo humanista.

Así, advirtió de que la IA "no puede ser monopolio de unos pocos", exigiendo que la persona se mantenga siempre en el centro del debate, sin que el ser humano se vea "jamás reemplazado, subyugado o coaccionado por ningún algoritmo".

Para sobrevivir en este "mundo anegado de datos y mensajes", el Rey reivindicó la necesidad urgente de recuperar la empatía y la capacidad de escucha, recordando a tal efecto las enseñanzas del predecesor del actual pontífice, el Papa Francisco.

León XIV con la Familia Real.

León XIV con la Familia Real. J. J. Guillén EFE

En una clara llamada al entendimiento, subrayó que "sólo si aprendemos a comprender las razones de los demás, a buscar el terreno común o de acuerdo, lograremos avanzar unidos".

Una aspiración de unidad que, tal como reclamó el propio León XIV desde la Logia de las Bendiciones tras su elección papal, debe erigirse como el principal "vehículo e instrumento para la paz".

Arranca de este modo una intensa y esperada agenda en el país.

León XIV, que domina a la perfección la lengua española gracias a sus años de labor pastoral en Perú con la Orden de San Agustín, comprobará de primera mano la vitalidad del país en una histórica gira que le llevará a Madrid, a Barcelona y, por primera vez en la historia de la Iglesia, a las Islas Canarias.