El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la segunda y última jornada del Global Progressive Mobilisation.
Sánchez defiende la regularización masiva: "España es hija de la inmigración y no será madre de la xenofobia"
El presidente del Gobierno ha sentenciado que el tiempo de agachar la cabeza ha terminado, afirmando que "la vergüenza cambia de bando".
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido con firmeza su política de regularización masiva en la clausura del foro progresista de Barcelona.
Durante el acto, el presidente ha reivindicado la identidad del país al asegurar que "España es hija de la inmigración y no será madre de la xenofobia".
El líder del PSOE ha vinculado estas medidas de calado humanitario y administrativo con un profundo cambio de ciclo político.
En este sentido, ha afirmado con rotundidad que el tiempo de la derecha y de los movimientos ultras está llegando a su fin.
Bajo la premisa de que "la vergüenza cambia de bando", el líder del PSOE ha instado a sus bases a recuperar el espacio político frente a quienes han intentado reducir la identidad progresista al insulto.
Sánchez ha sentenciado que el tiempo de agachar la cabeza ha terminado, trasladando esa "vergüenza" a quienes callan ante la injusticia o explotan a los trabajadores.
El jefe del Ejecutivo y presidente de la Internacional Socialista ha profundizado en esta idea durante un encendido discurso de clausura.
En su intervención, ha asegurado que la derecha y la ultraderecha gritan y generan ruido no porque estén ganando, sino "porque saben que su tiempo se acaba".
A partir de ahora ha asegurado que la vergüenza va a ser para los que fomenten la injusticia, los que exploten a los trabajadores, criminalicen a los diferentes, y apoyen la guerra.
Sánchez ha hecho una llamada a trabajar sin descanso para hacer realidad los sueños de los progresistas y que dentro de unos años se pueda mirar atrás y decir que "en Barcelona empezó todo".
Por último el jefe del Ejecutivo ha pedido no perder "la fe en el progreso" y rechazar el "pesimismo" y la "desesperanza" que a su juicio infunde la derecha.
"Ellos buscan vernos asustados, abatidos, derrotados, quieren que nos centremos en proteger la realidad no en transformarla, que nos preocupe tanto retroceder que ni siquiera intentemos avanzar", ha advertido.
Así, ha puesto como ejemplo el desempeño de su Gobierno, señalando que es posible crear empleo y ganar competitividad y a la vez frenar la emergencia climática.
"Se puede proteger a los más vulnerables y al mismo tiempo podemos reforzar la protección de la clase media y trabajadora", ha indicado a continuación.
El líder socialista ha cerrado el encuentro gritando "una y mil veces" un no rotundo a la guerra y a las políticas del odio.