Pedro Sánchez, este martes junto al jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Fernando Alejandre.

Pedro Sánchez, este martes junto al jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Fernando Alejandre. EFE

España INVESTIDURA DE PEDRO SÁNCHEZ

Sánchez se blinda ante la prensa: primer presidente que no hace balance del año en Moncloa desde 2011

El jefe del Ejecutivo rompe la tradición al estar concentrado en la "foto finish" de la negociación con ERC. 

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La tradición comenzó con José Luis Rodríguez Zapatero, convencido de que como presidente del Gobierno debía someterse a al menos dos ruedas de prensa abiertas y de largo formato al año para hacer balance de su gestión y rendir cuentas. Tendrían lugar antes de las vacaciones de verano y tras el último Consejo de Ministros del año. Una de las primeras duró hora y media entre la introducción inicial y un buen número de preguntas de periodistas de distintos medios de comunicación. 

Al menos desde 2006, todos los jefes del Ejecutivo han comparecido en la sala de prensa del Palacio de la Moncloa cuando diciembre vive sus últimos compases. Sólo en 2011 no lo hizo Mariano Rajoy. El último Consejo de Ministros de ese año tomó decisiones de impacto en cuanto al recorte del gasto público, pero el balance del ejercicio difícilmente podía corresponderle a Rajoy, recién aterrizado el 21 de diciembre en Moncloa.

Por lo tanto, exceptuando 2011, es la primera vez en al menos 13 años que no se celebrará esa comparecencia. El propio Sánchez sí compareció en 2018 a pesar de que llegó al poder en junio y tanto Rajoy como Zapatero lo hicieron, en algunas ocasiones en coyunturas políticas muy adversas. 

Según explica su equipo, Sánchez está "concentrado en el punto final y definitivo de las negociaciones de investidura" y no tiene sentido hacer balance alguno "cuando la bola está en movimiento". Fuentes cercanas al también líder del PSOE explican que se afana en que la "foto finish" de la investidura salga bien. De momento, la información oficial es poca, ya que Moncloa y el PSOE aseguran querer primar la discreción de los contactos con ERC para asegurar su éxito. 

Así, las fechas para la investidura van siendo descartadas por la ausencia de convocatoria y porque los hechos que se supone que iban a posibilitarla tampoco se han producido. Primero se barajó la posibilidad de los días 17, 18 y 20 de diciembre. Después, la del 27, 28 y 30 de diciembre, para cumplir con el objetivo del PSOE de lograrlo antes de que acabase el año. Nunca se ha descartado oficialmente esa fecha, pero la convocatoria, formalmente en manos de Meritxell Batet, presidenta del Congreso, ha sido puesta en cuestión por ERC. El partido independentista reclama que la Abogacía del Estado asuma sus tesis sobre la situación judicial de Oriol Junqueras tras el reconocimiento de su inmunidad como eurodiputado la semana pasada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. 

Ahora cobra fuerza la posibilidad de una investidura el 2, 3 y 5 de enero (se necesitan cuatro días para el debate y dos votaciones), pero ya no se descarta que sea después de Reyes. En cualquier caso, el Gobierno y el PSOE no se pronuncian oficialmente más allá de aclarar que quieren que sea cuanto antes pero, sobre todo, que sea. 

Tampoco hay información sobre las negociaciones con ERC (el último comunicado conjunto es del 10 de diciembre) ni sobre el acuerdo programático con Unidas Podemos. El resto de partidos con los que negocia el PSOE, hasta ocho (PNV, Más País, Compromís, Teruel Existe, PRC, BNG, Coalición Canaria y Nueva Canarias), no han garantizado su sí a la espera de firmar su propio acuerdo. Todo ocurrirá, según parece, muy rápido una vez ERC acceda definitivamente a abstenerse.

Sin actividad oficial

Sánchez apenas tiene actividad oficial. Desde el lunes de la semana pasada sólo ha tenido dos apuntes en su agenda: presidir el Consejo de Ministros del viernes pasado y felicitar a las tropas en el exterior la Navidad, una alocución tradicional todos los 24 de diciembre por la mañana. Sánchez lleva sin responder a preguntas de los medios de comunicación desde el viernes 13 de diciembre, cuando atendió a cuatro periodistas tras la última cumbre europea en Bruselas.

Su reticencia a someterse a preguntas de los medios ha sido criticada por asociaciones como la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), la Federación de Periodistas de España (FAPE) y por los propios informadores que siguen la información de la Presidencia del Gobierno.

El secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, defendió recientemente la transparencia del Ejecutivo en una controvertida intervención. Se acabó disculpando tras asegurar que "todos" los periodistas que cubren las informaciones relacionadas con Sánchez "son actores políticos que trabajan de periodistas".

Según los cálculos de su departamento, Sánchez ha comparecido "en 70 ocasiones aproximadamente" en los 18 meses que lleva en Moncloa: "44 ruedas de prensa, numerosos canutazos [comparecencias breves y de pie, rodeado de micrófonos], corrillos variados, largos, comparecencias cortas, declaraciones sin preguntas…".