Las negociaciones no condujeron a la disolución de ETA, que prosiguió con su actividad años después.

Las negociaciones no condujeron a la disolución de ETA, que prosiguió con su actividad años después.

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"A Navarra hay que seducirla, ir suave": las pautas para la anexión que el Gobierno ofreció a ETA

La declaración corresponde al encuentro que se mantuvo con los etarras en Oslo, en diciembre de 2006, según consta en las actas de los terroristas.

Navarra estuvo en el tablero de las negociaciones. ETA aspiraba a su anexión al País Vasco y los interlocutores enviados por el Gobierno sugirieron una pauta a los miembros de la banda: "Hay que seducirla, hay que ir de una manera suave". Era diciembre de 2006 y el diálogo entre ambas partes se resentía entre desconfianzas mutuas. ¿La respuesta de los terroristas? Pocos días después hicieron estallar una bomba en la Terminal 4 de Barajas que mató a dos personas y provocó graves daños materiales.

Las actas que tomó ETA de las negociaciones que tuvieron lugar entre 2005 y 2007 reflejan con detalle los movimientos de ambas partes; conversaciones que se desarrollaron entre Suiza y Noruega, con la intermediación del centro helvético Henri Dunant.

Estos últimos tomaron sus notas, firmadas por ambas partes y guardadas en un banco bajo llave. El Gobierno tomó las suyas y también lo hizo ETA; las de los terroristas serían intervenidas por la Guardia Civil en detenciones posteriores, y es en ellas en las que figura la negociación sobre Navarra.

Fuentes de la lucha antiterrorista dan total credibilidad al contenido de las actas de ETA. Constan nueve rondas de negociaciones. El tema de la Comunidad Foral tuvo especial importancia en la sexta ronda, que se celebró en Oslo (Noruega) entre el 11 y el 15 de diciembre de 2006.

El ministro de Exteriores del país nórdico saludó a ambas partes y después se reunió con ellas por separado, felicitándoles por los pasos dados. La delegación noruega abandonó acto seguido la sala y dejó cara a cara a los negociadores.

Sin 'Josu Ternera'

Hubo un cambio significativo en este encuentro. ETA ya no envió a Josu Ternera, que había llevado hasta entonces el peso de las negociaciones. En su lugar viajó Igor Suberbiola, considerado como el defensor de las tesis más intransigentes de la organización. Los representantes del Gobierno eran el líder socialista vasco Jesús Eguiguren, el letrado y profesor José Manuel Gómez Benítez, y el exministro Javier Moscoso.

La reunión fue tensa desde el primer momento: ETA reprochó a los enviados del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero el incumplimiento de una serie de acuerdos establecidos en encuentros previos. Se referían a la liberación del etarra Iñaki de Juana Chaos, de otros terroristas enfermos y de la derogación de la doctrina Parot, entre otros.

Unos y otros se intercambiaron documentos en los que lanzan una serie de propuestas. El de ETA apunta a alcanzar un acuerdo político entre los partidos vascos para abordar la superación del "conflicto". El del Gobierno, a la legalización de Batasuna y la flexibilización de la situación de los presos terroristas, entre otros.

"Seducir" a Navarra

Es en ese momento cuando se pone la situación de Navarra sobre la mesa. ETA exige un "compromiso" de plantear un "estatuto único" para la Comunidad Foral y el País Vasco. Vasco y Navarra) en el acuerdo político. A lo que los enviados del Gobierno respondieron: "A Nafarroa hay que seducirla, hay que ir de una manera suave, no se puede hacer de otra manera", reflejan las actas de ETA.

No se alcanzaron grandes acuerdos, pero ETA y Gobierno se emplazaron a volver a reunirse en enero.

Los terroristas desarrollaron su estrategia paralela y optaron por apretar como mejor sabían, con el uso de la violencia. Así estalló la furgoneta bomba en la T4 de Barajas que acabó con la vida de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Ocurrió el 30 de diciembre de 2006.

Mucho se habló entonces sobre si las negociaciones con ETA habían terminado o no. Lo cierto es que se mantuvieron dos rondas más de diálogos; en una de ellas, el Gobierno aún abordó el tema de un estatuto único para País Vasco y Navarra.

Nada sirvió. El diálogo terminó roto y los terroristas, en años posteriores, sumaron diez muertos más a su historial criminal.