José Manuel Candón junto a su guía, Jonhatan Macías, en una carrera en Portugal.

José Manuel Candón junto a su guía, Jonhatan Macías, en una carrera en Portugal. CEDIDA

España FUERZAS ARMADAS

Candón, el teniente que superó una explosión y ahora sueña con el Mundial de Triatlón

"Es una lástima que por un tema económico no se pueda cumplir un sueño". Así define su actual situación José Manuel Candón, ex militar y bicampeón de Europa de Cross Xterra. El teniente Candón sueña con competir en el Campeonato del Mundo Xterra en la isla de Maui, Hawaii, el 28 de Octubre, pero supone un enorme esfuerzo económico, por lo que ha iniciado una campaña de recogida de fondos para poder sufragar los gastos del viaje.

El teniente, al que la explosión de un artefacto en febrero de 2011 le dejó secuelas de por vida, como la pérdida de la visión total de un ojo y el un 85% del otro, sueña con convertirse en el primer tándem de la historia en cruzar la meta del campeonato más duro y exigente de Triatlón Cross, junto a su guía Jonhatan Macías. El tándem es un tipo particular de bicicleta provista de más de dos asientos y más de una pareja de pedales, pudiendo así ser movida por el pedaleo de más de una persona. En este caso por Macías y Candón. 

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El campeonato

La prueba mundial en la que Candón quiere participar tendrá lugar en la isla hawaiana de Maui. El campeonato consta de 1500 metros de natación, 35 km en bicicleta de montaña y acabar con 11 kilómetro de carrera Trail. A lo complicado, duro y exigente del circuito hay que sumarle la dificultad de hacerlo en tándem y con la discapacidad visual de Candón. "Que lo hagamos personas con discapacidad a nivel de esfuerzo y de imagen creo que se debe de valorar. No me creo que no tengamos los apoyos suficientes, estamos tan cerca y lo tenemos tan al alcance de la mano, que si al final no lo conseguimos, nos veremos obligados a hacer una locura como ir al banco a pedir un préstamo", explica. 

El deportista gaditano está llevando a cabo una campaña basada en la consecución de donaciones de particulares y patrocinio de empresas sumado a las colaboraciones con las que ya contaban y ayuda de instituciones, para poder hacer frente a los costosos gastos del viaje que deben afrontar para poder participar. Eñ teniente Candón y su guía tienen dos semanas para recolectar 6.500 euros, que son los costes estimados del viaje. Si no lo hacen en este plazo o perderán la plaza para la que se han clasificado. "Nosotros nos comprometemos a justificar los gastos después. No queremos más dinero del necesario. De hecho, las veces que nos ha sobrado dinero lo hemos destinado a una asociación de discapacitados", aclara el teniente. 

Palmarés

El binomio ha ampliado su palmarés en este año 2018 con un reciente título de Campeón de Europa Xterra, uno de subcampeón europeo en el Physically Challenged y en el European Xterra Tour. También fueron campeones del España Xterra, del Portugal Xterra y del Campeonato de Andalucía de Triatlón Cross.

Pepe Candón sufrió una explosión cuando era teniente de Infantería de Marina especialista en desactivación de explosivos y se preparaba para acudir al Líbano de misión. Su guía, Jonathan Macías, es licenciado en Educación Física y tiene más de 10 años de experiencia como entrenador de Triatlón."Somos amigos de toda la vida", cuenta el militar.

José Manuel Candón en una de las competiciones.

José Manuel Candón en una de las competiciones. CEDIDA

Una historia de superación

El teniente Candón y su anterior guía, Nico Arellano, empezaron a hacer deporte a nivel local compitiendo en carreras por Andalucía, las ganaron todas a pesar de ser los únicos discapacitados, y como él dice, "la cosa se fue de las manos" pero para bien.

El salto internacional llegó cuando la pareja quería participar en el Campeonato de España de Xtream pero la Federación Española de Triatlón (FETRI) no se les permitió alegando que su caso "estaba fuera de la legislación". A modo de reivindicación y para demostrar que las personas discapacitadas "no tienen límites", decidieron pasar al siguiente nivel, el europeo. El siguiente campeonato era en Alemania, en agosto de 2016, una prueba de cross extremo que Candón y Arellano vencieron.

El teniente recuerda ese campeonato como una "auténtica odisea". "Teníamos pocos recursos por lo que la hicimos durmiendo en el coche y alimentándonos a base de sándwiches". A pesar de la dureza del asunto, "allí fue donde nos empezamos a enganchar", reconoce. Poco a poco "fueron apareciendo patrocinadores y cuando te das cuenta ya quieres volver a competir". Ahora Candón quiere volver a dar otro salto, el mundial. "En 20 años de historia ningún discapacitado visual en tándem ha cruzado la línea de meta y queremos ser los primeros", cuenta el militar a EL ESPAÑOL.

José Manuel Candón junto a su guía, Jonhatan Macías.

José Manuel Candón junto a su guía, Jonhatan Macías. CEDIDA

La diferencia con el campeonato de Europa es que en el mundial los fondos de los patrocinadores "no son suficientes" para suplir los gastos por lo que han "recurrido a hacer una campaña para buscar patrocinadores y donaciones privadas y de empresas para conseguir la financiación".

Su fiel compañero en estos campeonatos es su "lazarillo", Jonhatan Macías. "Mi compañero hasta ahora era Nico Arellano pero como tanto el como su mujer son militares, han enviado a su mujer a una misión a Mali y él ha tenido que hacerse cargo de los niños". Johnatan era "mi amigo y mi vecino, es licenciado en las escuelas de triatlón y de atletismo". Cuando le pedimos que describa a su "guía" como una persona "volcada en el trabajo". "Nos compenetramos muy bien. Si no fuera por él no estaría corriendo este año". Define a Johatan como "sus ojos" en la competición, y es que, así es, ya que tiene que suplir ese 85% de visión que le falta al teniente. 

"Al límite"

Candón explica que eligió el triatlón porque "te pone el cuerpo al límite". "La pena de mi visión es que hay muchísimos paisajes en el recorrido que no puedo apreciar", lamenta. Candón explica las dificultades que tiene en las tres modalidades: "Nadando, si me dejas solo, me pierdo en el agua, me da mucha incertidumbre. La bicicleta es lo que más me divierte, porque en el tándem vas dando saltos. La carrera a pie intento acabarla como puedo pero no puedo ir a un ritmo elevado porque como no veo hay muchas ramas que pueden golpearme en la cara", expresa.

Ante la pregunta de qué siente cuando gana títulos, Candón dice que "los títulos casi dan igual. Para mí lo importante es la superación y demostrar que una persona no tiene límites, que los límites te los pones tú", expresa el teniente retirado. "No es el premio sino el cariño humano que recibes cuando terminas. En estas pruebas tan extremas hacemos el mismo recorrido que los profesionales"."El cariño que recibes de la gente cuando te ven aparecer en un tándem que casi no cabe por el circuito, te dan muchísimos mensajes de ánimo", expresa. 

Entrenamiento

Los entrenamientos de Candón son "lo más parecido a los de cualquier atleta". El teniente y su guía dividen la semana en siete días con uno de descanso. "Tratamos las tres disciplinas. Se debe practicar cada una de las partes". "Suelo hacer natación a la mañana y carreras por la tarde". "Practicamos natación en la playa porque las condiciones son muy distintas a las de la piscina, ya que hay olas de 10 metros", explica. El militar retirado ha explicado que tiene que "dedicarle mucho tiempo al tándem por el nivel de técnica que requiere el pilotaje, con solo un 15% de visión". 

El rostro del teniente Candón tras las numerosas intervenciones por la explosión.

El rostro del teniente Candón tras las numerosas intervenciones por la explosión. CEDIDA

Habrá que ver si el duro entrenamiento al final puede verse reflejado en la competición mundial y Candón, después de sus 36 intervenciones, puede ver cumplido su sueño de competir en el Campeonato del Mundo. El militar retirado tiene abierto su twitter @pepetandem y su correo electrónico, tritandemxterra@gmail.com, para todas aquellas personas que quieran colaborar con él y ayudarle a cumplir su sueño. Toda una historia de superación y de que los únicos límites que hay son los que nos ponemos nosotros mismos.