Miembros de CDR se concentran alrededor de la Estación de Sants de Barcelona

Miembros de CDR se concentran alrededor de la Estación de Sants de Barcelona Alejandro García Agencia EFE

España

Los CDR copiaron sus siglas y su estrategia de los Comités de la Defensa de la Revolución cubana

Son los grupos de acción, control político y delación del Partido Comunista en Cuba; los CDR catalanes han asumido un papel de dinamizadores en acciones de rebeldía y sabotajes.

Gonzalo Araluce Daniel Montero

Los Comités de la Defensa de la República (CDR) han socializado en los últimos meses la inestabilidad política que se vive en Cataluña. Han levantado peajes, convocado protestas y protagonizado los altercados más significativos: disturbios y cortes de carreteras. Pese a su estructura aparentemente anárquica, tienen una dirección coordinada. A imagen y semejanza de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en Cuba.

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Fuentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado consultadas por EL ESPAÑOL apuntan en esta dirección. Se inspiran en los Comités de Defensa de la Revolución. Siempre han asumido las siglas. En Cataluña, primero se llamaron Comités de Defensa del Referéndum (CDR) y ahora lo son de la República. Según un informe policial adelantado por El Periódico, los CDR "podrían producir un enfrentamiento civil".

Los CDR asumen ahora una fase de resistencia. Lo hacen tras la aplicación del artículo 155, cuando el Gobierno asumió la dirección de las competencias autonómicas catalanas. Para ello, tienen su inspiración en los CDR cubanos.

Los Comités de Defensa de la Revolución, apuntan fuentes policiales, son grupos de acción, control político y también de delación del Partido Comunista. Son agentes fundamentales en los municipios y barrios de Cuba, con la misión de proteger los principios sobre los que se rige el régimen caribeño.

La dirección estratégica

Las acciones y sabotajes de los CDR, aunque de presunta apariencia anárquica, cuentan con una dirección estratégica. Siguiendo estas mismas fuentes, su estructura se engloba dentro de una mayor, conocida bajo el nombre de Esquerra Independentista; un movimiento que abandera el anticapitalismo y la vertiente más revolucionaria del independentismo catalán.

Los CDR cuentan con unos 285 núcleos locales, cada uno de ellos de mayor o menor envergadura. Su principal foco de actividad se asienta en Cataluña, aunque también tienen representación en Baleares y Comunidad Valenciana. Juegan un papel dinamizador en acciones de rebeldía y aquellas destinadas en reflejar la hostilidad hacia cualquier colectivo u organización que no asuma sus principios. Comportamiento inspirado en los CDR cubanos.

En las últimas semanas, los Comités de Defensa de la República han protagonizado acciones como el asalto al recinto de la Ciutadella de Barcelona coincidiendo con la toma de posesión frustrada de Puigdemont del pasado 30 de enero. O las concentraciones del 25 de febrero en protesta por la presencia de Felipe VI en el Mobile World Congress. También provocaron altercados tras la detención de Puigdemont y escraches a cuerpos policiales. 

Estas mismas fuentes concluyen que la falta de un acuerdo político para formar un Gobierno en Cataluña -Roger Torrent ha convocado una sesión de investidura de Jordi Sánchez este viernes- conduce a una frustración social de la que se alimentan los CDR. 

Un colectivo en auge, ahora con una cara visible tras la detención de Tamara C.G., quien este jueves declara ante el juez acusada de delitos de rebelión y terrorismo.