Joan Coscubiela, portavoz de Catalunya sí que es pot.

Joan Coscubiela, portavoz de Catalunya sí que es pot. EFE

España PARLAMENT DE CATALUNYA

Coscubiela, el héroe inesperado que defiende a su hijo frente al independentismo

El discurso del portavoz de Catalunya sí que es pot, cuestionado por parte de su grupo, pone en pie a sus adversarios.

Daniel Basteiro

El hombre enjuto, pequeñito y de frente despejada que es Joan Coscubiela accedió al atril con cara de 'a mí no me mires'. Pero la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, lo miraba y mucho. Literalmente por encima del hombro. Desde su sillón de presidenta del Parlament, le advirtió con tono severo. El portavoz de Catalunya Sí que es Pot no tendría ninguna intervención más antes de que la cámara decidiese cambiar el orden del día para incluir el debate y la votación sobre la ley fundacional de la república catalana. 

Pero Coscubiela, licenciado en Derecho, viejo sindicalista y catalanista a prueba de bombas, no le importó. Tenía tiempo de sobra para decir lo que quería y muy claro cuál era su papel. Lo que no creía es que trascendería ampliamente su dimensión como portavoz hasta poner en pie a Ciudadanos, PSC y PP. ¿El motivo? Unas consideraciones generales sobre la naturaleza de la democracia que, aunque obvias, en el actual contexto político catalán sonaron poco menos que a revolucionarias.

El diputado que hizo bajar la cabeza a Puigdemont

"¡Estoy dispuesto a partirme la cara para que ustedes voten sobre la independencia de Cataluña, pero no si pisan los derechos de los diputados!", proclamó. "¡Han perdido el sentido!", dijo al president de la Generalitat, Carles Puigdemont, con la cabeza gacha y concentrado en su teléfono móvil. 

Para Coscubiela, como para toda la oposición, la mayoría independentista ha creído que superar en unos cuantos escaños a la oposición le otorga legitimidad para fundar una nueva república, pero también para "trapichear" con su debate exprés. Él mismo lo definió como "procedimiento bucanero".  

Su hijo Daniel y el respeto a las minorías

"Estoy aquí porque mis padres me enseñaron a luchar por mis derechos. No quiero que mi hijo Daniel viva en un país donde la mayoría pueda tapar los derechos de los que no piensan como ella", dijo este padre de 63 años, llegando a emocionarse. Diputados de todos los grupos de la oposición, que representan a más de la mitad de los votos de la sociedad catalana, se pusieron en pie. 

"No tengo ningún problema en que me aplaudan algunas personas con las que tengo discrepancias", dijo. No en vano, Coscubiela no tiene nada que ver con el PP o Ciudadanos. En toda su trayectoria ha luchado contra ellos desde posiciones ideológicamente antagónicas.

En el Congreso de los Diputados, donde estuvo una legislatura (2011-2015), aún se recuerdan algunos de sus discursos, respetuosos pero ásperos como una lija cuando se trataba de criticar al Gobierno. Era uno de los "pepitos grillo" que necesitaba la notoriedad política y mediática nunca reservada a los grupos pequeños. 

La palmaria defensa de las minorías

Como militante de Iniciativa per Catalunya, es políticamente primo hermano del PSC. De izquierdas, catalanista y medioambientalista. Uno de los muchos padres de la generación que en algunos ámbitos se conoce despectivamente como la de los "biopijos": los jóvenes ecosocialistas, sobradamente preparados y catalanistas de Iniciativa, entre los que están el exlíder Joan Herrera o estaba el hoy conseller de Exteriores, Raül Romeva, convertido al independentismo. 

Coscubiela hizo una pregunta que nadie les había hecho a Puigdemont y los independentistas durante el debate. Si no reconocen al Tribunal Constitucional y a los poderes del Estado, a los letrados de la cámara o al Consell de Garantías Estatutarias (nombrado por la Generalitat), les espetó: "¿Quién creen ustedes que sería una voz autorizada para que les dijeran las cosas que pueden hacer o no?" A gritos, los diputados del bloque independentista respondieron que nadie más que ellos mismos, algo inconcebible para Coscubiela, para quien en democracia la mayoría siempre debe tener límite y control.

El ejemplo de la pena de muerte

El portavoz puso un ejemplo: la pena de muerte. "Como la mayoría parlamentaria no tiene más límite que la mayoría parlamentaria, qué les impediría debatir esa idea?", se preguntó. 

"Tienen el mal gusto y la broma de decirnos, a los grupos de la oposición que no compartimos este abuso y manera de pisar los derechos, que estamos haciendo filibusterismo", siguió, ante la mirada de Forcadell, Puigdemont y Junqueras. "¿Usted cree que un presidente de la Generalitat puede llegar a este nivel de degradación de la institución que representa? Es una actuación totalmente indigna del cargo que usted ostenta".

Los riesgos de la valentía de Coscubiela

La dureza de Coscubiela fue insólita para algunos miembros de su propio grupo, una amalgama de familias políticas entre las que están la propia Iniciativa, Esquerra Unida, Podemos y los cercanos a Ada Colau. Albano Dante Fachín, líder de Podem, no se levantó, a diferencia del resto de la oposición en bloque. Tanto él como otros diputados, más cercanos al independentismo, han discrepado mucho de su portavoz y su rechazo a la equidistancia. Tanto que se plantean relevarlo.

Catalunya sí que es pot defiende oficialmente el derecho a decidir, pero no este sino uno pactado. Esa es la posición de Pablo Iglesias y Ada Colau, pero no de algunos diputados que dan legitimidad, más allá de la de una movilización ciudadana, a la consulta planteada para el 1-O.

Por ese motivo, según los diputados de la oposición, el gesto de Coscubiela tiene tanto mérito. No era sólo lo que decía, algo en muchos momentos similar a lo que decían otros parlamentarios, sino por la fuerza de su trayectoria personal y por decirlo sabiendo que se la juega... por su hijo Daniel.