Los ganadores de la IV edición de los premios Innovación y ODS en los centros educativos.

Los ganadores de la IV edición de los premios Innovación y ODS en los centros educativos. OEI

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El aula como motor de cambio: Bolivia, México y Paraguay lideran la innovación educativa en Iberoamérica

Los proyectos de estos países destacan por integrar el arte ancestral, el emprendimiento rural y el liderazgo femenino indígena en la Agenda 2030.

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I. Sánchez
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La educación en Iberoamérica ha demostrado que las aulas son el laboratorio más eficaz para resolver los desafíos globales. Este miércoles, Madrid se convirtió en el escenario donde la innovación escolar y el compromiso social se dieron la mano en una ceremonia cargada de simbolismo.

La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes de España anunciaron los ganadores de la cuarta edición del premio Innovación y ODS en los centros educativos. El galardón reconoce a las instituciones que llevan la Agenda 2030 a la práctica diaria.

En un contexto marcado por la necesidad de sociedades más justas, el jurado ha primado iniciativas que combinan creatividad con impacto real. Se han valorado criterios fundamentales como la inclusión, la capacidad de réplica en otros entornos y la sostenibilidad en el tiempo de las propuestas.

Los ganadores

El máximo reconocimiento, dotado con 10.000 euros, ha viajado hasta Oruro, en Bolivia. El proyecto Manos de Barro, Corazón de Montaña ha logrado transformar la cerámica ancestral en una herramienta de denuncia y conciencia medioambiental en una zona históricamente castigada por la actividad minera.

La Unidad Educativa Guido Villagómez ha implementado una metodología STEAM que integra tecnología y arte colectivo. El alumnado ha creado un mural comunitario para visibilizar la contaminación del agua. Además, el proyecto destaca por su carácter inclusivo, incorporando activamente a estudiantes con discapacidad auditiva.

El segundo escalón del podio, con premios de 5.000 euros, lo comparten México y Paraguay. Desde Tlalnepantla, el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario No. 71 ha desarrollado un modelo de emprendimiento rural. Estudiantes y actores locales colaboran en una incubadora de alimentos basada en recursos de su propio entorno.

Por su parte, el Centro Educativo Mbaracayú, en Paraguay, ha sido premiado por su iniciativa Hijas del Bosque. Esta iniciativa se centra en la formación técnica y el liderazgo de jóvenes rurales e indígenas. Muchas de ellas se han convertido en las primeras graduadas de sus familias.

Esta formación no solo promueve la igualdad de género, sino que garantiza la protección de la reserva natural del Bosque Mbaracayú. Es un ejemplo claro de cómo la educación ambiental puede abrir puertas laborales y sociales en comunidades que tradicionalmente han estado en los márgenes.

Un compromiso consolidado con el futuro

La entrega se realizó durante las Jornadas sobre educación, innovación y democracia en Madrid. Tamara Díaz, directora general de Educación de la OEI, subrayó que el premio celebra el esfuerzo de comunidades que trabajan por una educación más equitativa y de mayor calidad técnica.

El acto contó con la intervención del experto en educación global Fernando Reimers, que recordó el papel crucial del docente como catalizador del cambio. Él cree que la clave reside en que los estudiantes entiendan para qué aprenden, desarrollando así una identidad propia y una motivación real para actuar.

Con más de mil candidaturas recibidas en sus cuatro años de historia, este certamen se consolida como un referente en la región. Refuerza el compromiso de la OEI y España con una enseñanza que no se limite a los libros, sino que transforme el entorno.