Foto de presentación del Congreso Iberoamericano de Educación Artística y Cultural – Artes para la Paz 2026.

Foto de presentación del Congreso Iberoamericano de Educación Artística y Cultural – Artes para la Paz 2026. OEI

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Las artes como cimiento de la paz: Iberoamérica se cita en Bogotá para blindar la educación cultural

La capital colombiana se convierte en el epicentro de una estrategia regional para transformar el sector creativo en un bien público global.

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I. Sánchez
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Bogotá se convertirá, entre el 13 y el 15 de mayo, en el epicentro del diálogo cultural de la región iberoamericana. El Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella recibirá a líderes, expertos y creadores en el Congreso Iberoamericano de Educación Artística y Cultural – Artes para la Paz 2026.

La convocatoria, liderada por el Ministerio de las Culturas de Colombia y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), cuenta con el respaldo de organismos internacionales como UNESCO, SEGIB y CAF. El objetivo es dar el salto de las declaraciones de intenciones a la ejecución de políticas públicas que sitúen la educación artística como un derecho humano y un bien público global.

El contexto internacional ha ido preparando el terreno. Desde la Hoja de Ruta de Lisboa hasta el reciente Marco de Abu Dabi de 2024 y las conclusiones de MONDIACULT 2025, el consenso es unánime: la cultura es un eje transversal para el desarrollo humano. Sin embargo, el reto sigue estando en la implementación.

Un informe reciente elaborado por la OEI y CAF destaca que la educación artística impacta directamente en el bienestar y la sostenibilidad de las comunidades iberoamericanas. En palabras de Yannai Kadamani, ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia, este congreso representa "el paso de los consensos a la acción".

Para el Gobierno colombiano, las artes, que han conseguido salir de lo marginal, son el vehículo para fortalecer la democracia cultural y formar una ciudadanía crítica capaz de construir entornos de paz.

Por su parte, Mariano Jabonero, secretario general de la OEI, incide en el valor pedagógico de esta disciplina. La formación artística fomenta competencias esenciales en las nuevas generaciones, como el pensamiento crítico, la creatividad y la sensibilidad social.

"A través de las artes formamos ciudadanos más conscientes, respetuosos de la diversidad y comprometidos con sociedades más justas e inclusivas", señala Jabonero.

El modelo colombiano y la RedArtes

Colombia acude a la cita con resultados que sirven de hoja de ruta para sus vecinos. El programa nacional Artes para la Paz ya está presente en 726 municipios de los 32 departamentos del país, lo que supone una cobertura del 66% del territorio.

Esta iniciativa ya ha beneficiado a más de 538.000 personas, demostrando que la cultura puede llegar a las zonas más remotas y vulnerables.

Además, el marco normativo colombiano se ha reforzado con la Ley Artes al Aula (2025), que integra formalmente la educación artística en el sistema educativo general y busca la dignificación de los trabajadores del sector cultural. Es este enfoque de política de Estado el que se pretende replicar y coordinar a nivel regional.

Uno de los hitos más esperados del encuentro en Bogotá es el lanzamiento de la Red Iberoamericana de Educación Artística y Cultural (RedArtes). Una plataforma que funcionará como un mecanismo de cooperación permanente para el intercambio de conocimientos y el fortalecimiento de las políticas públicas entre los países miembros.

La OEI, que celebra más de siete décadas de trayectoria, reafirma con este congreso su papel como puente entre Europa e Iberoamérica. Con 23 Estados miembros y una actividad que supera los 600 proyectos anuales, el organismo ha sido fundamental en hitos como la reducción del analfabetismo en la región.

Su labor se centra ahora en que la cooperación se produzca a través de estructuras tangibles como RedArtes. El congreso de mayo no solo definirá el futuro de la educación artística en la región, sino que buscará asegurar que el talento y la creatividad sean, definitivamente, el lenguaje común de la paz en Iberoamérica.