La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) nadando.

La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) nadando. Rubén Casas CREAF

Historias

Una serpiente invasora se hace con Ibiza y lleva al borde de la extinción a la lagartija pitusa: "No veremos ejemplares iguales"

Un estudio liderado por el CREAF confirma que la culebra de herradura, introducida hace dos décadas, es capaz de cruzar a nado hasta los islotes.

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Mariana Goya
Publicada

La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), una serpiente originaria de la península ibérica y del norte de África, ocupa más del 90% de Ibiza y ha llevado al límite a la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis).

La situación es tan crítica que los científicos advierten de que la especie podría desaparecer por completo del territorio si no se logra frenar la expansión del reptil invasor.

La alarma se multiplica tras la publicación de un nuevo estudio en la revista científica Ecological Society of America, liderado por el CREAF, que demuestra por primera vez que estas serpientes son capaces de nadar en mar abierto para alcanzar los islotes cercanos, donde sobreviven algunas de las poblaciones más singulares de la lagartija pitiusa.

"Perder estas poblaciones evolutivamente únicas significa que nunca volveremos a ver ejemplares iguales", advierte Oriol Lapiedra, investigador del CREAF y responsable de un proyecto que desde hace seis años documenta sobre el terreno el avance de esta invasión biológica.

La historia comenzó a principios de los años 2000. Según los investigadores, la culebra llegó accidentalmente escondida entre las raíces de olivos ornamentales importados desde la península.

La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis).

La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Guillem Casbas CREAF

Pero, desde entonces, lo que parecía un incidente aislado se ha convertido en una de las mayores amenazas ecológicas del Mediterráneo occidental.

En 2010, la serpiente ocupaba menos del 5% de Ibiza. En 2016 ya había alcanzado alrededor del 40% de la isla. En 2025 superaba el 90%.

Y es que, a pesar de los intensos esfuerzos de control y de la captura de más de 12.000 ejemplares desde 2016, la expansión continúa.

Serpientes nadadoras

La lagartija pitiusa, presente únicamente en Ibiza, Formentera y 39 islotes circundantes, desempeña funciones esenciales para el equilibrio ecológico.

Es uno de los principales polinizadores de numerosas plantas silvestres y cultivadas, dispersa semillas y mantiene a raya las poblaciones de insectos. De ahí que su desaparición pueda alterar profundamente la vegetación y favorecer la aparición de plagas agrícolas.

La lagartija de Pitiusas en Ibiza.

La lagartija de Pitiusas en Ibiza. Guillem Casbas CREAF

Además, cada islote alberga poblaciones con colores y características genéticas propias, fruto de miles de años de evolución aislada. Pues la especie presenta una de las mayores diversidades cromáticas descritas entre lagartijas en todo el mundo, con tonalidades verdes, azules, negras, grises y marrones.

Durante años, los científicos pensaron que los islotes constituían un refugio natural. El mar parecía una barrera infranqueable para las serpientes. Sin embargo, el nuevo trabajo demuestra que no es así.

"Cuando empezamos a detectar las primeras serpientes pensábamos que se trataba de introducciones accidentales, quizá vinculadas a embarcaciones o al transporte humano. Pero, a medida que recopilamos vídeos, fotografías y testimonios de serpientes nadando en mar abierto, entendimos que eran capaces de llegar por sí mismas", relata Lapiedra.

El hallazgo más contundente se produjo el 15 de abril de 2024, cuando los investigadores grabaron a una culebra nadando desde la costa de Ibiza hasta el islote de Santa Eulària, situado a 430 metros de distancia.

Posteriormente recopilaron 14 avistamientos independientes de serpientes nadando en mar abierto entre 2015 y 2025, algunas a más de tres kilómetros de la costa.

La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) nadando.

La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) nadando. Rubén Casas CREAF

En el islote de Santa Eulària, los científicos instalaron 12 trampas y capturaron 58 serpientes entre 2023 y 2025.

Por otro lado, en un censo realizado en 2016 se habían contado 72 lagartijas en un mismo transecto. Aunque en 2023 solo se observaron tres y, para mayo de 2025, ya no quedaba ninguna.

La cuestión es que Santa Eulària no es un caso aislado. El equipo ha confirmado la desaparición de la lagartija en diez islotes, entre ellos s’Ora, una pérdida irreversible porque muchas de estas poblaciones no existen en ningún otro lugar del planeta.

El arca de Noé

Con la lagartija prácticamente eliminada de gran parte de Ibiza, la culebra de herradura ha incorporado a su dieta ratones, murciélagos, aves y musarañas. Esta presión sobre distintas especies puede desencadenar profundas alteraciones en toda la red ecológica.

"Esto provoca efectos ecológicos en cascada muy preocupantes", señala Lapiedra, al recordar que la desaparición de la lagartija supone dejar sin polinizadores y dispersores de semillas a numerosos ecosistemas.

De hecho, sin depredadores naturales y con abundancia de alimento, algunas serpientes han alcanzado tamaños excepcionales. "Se han capturado serpientes de hasta dos metros, un 200% más grandes que los de la península", añade el investigador.

Ante la velocidad de la invasión, los investigadores trabajan contrarreloj. En colaboración con el Gobierno de las Islas Baleares y el Zoo de Barcelona, algunos ejemplares de lagartijas procedentes de poblaciones amenazadas están siendo trasladados para desarrollar programas de cría ex situ.

La lagartija Pitusa en Ibiza.

La lagartija Pitusa en Ibiza. Guillem Casbas CREAF

La estrategia pretende conservar al menos parte de la extraordinaria diversidad genética de la especie antes de que desaparezca en libertad.

El problema es que esta situación no se limita a Ibiza. La culebra de herradura ya ha sido detectada también en Formentera, donde vive otra población singular de la lagartija pitiusa.

En ese sentido, debido al pequeño tamaño de la isla, los científicos alertan de que una expansión rápida podría acabar con las lagartijas en pocos años.