Inmaculada Ortega trabajando en su explotación ganadera. Imagen cedida.

Inmaculada Ortega trabajando en su explotación ganadera. Imagen cedida.

Historias

Las mujeres alzan la voz en la ganadería española: así luchan plataformas como Ganaderas en Red en un sector de hombres

Históricamente, se ha invisibilizado el papel femenino en el mundo rural, a pesar de que ellas siempre han estado presentes.

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Inmaculada Ortega (Los Barrios, Cádiz. 53 años) nunca se había planteado ser ganadera, a pesar de que sus padres se dedicaban a este sector. Se formó en Administración y Finanzas y trabajó varios años de ello, aunque al final de sus estudios la idea empezó a rondarle la cabeza.

Se acercó a la opción de la ganadería en 2020, cuando se quedó en paro tras un ERTE de su empresa por la crisis de coronavirus. Sus padres eran personas de riesgo y no podían ocuparse de los animales, por lo que su marido y ella comenzaron a hacerse cargo del negocio.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que no quería "estar más delante de un ordenador entre cuatro paredes". Quería dedicarse a la ganadería y hacer algo que siempre le ha gustado, cuidar a los animales y estar en la naturaleza.

Seis años después, tiene su propia explotación, formada por vacas. No es demasiado grande: "Lo suficiente para poder manejarla yo, con la ayuda de mi marido, y no tener que contratar empleados".

Siguió con la tradición familiar y practica la ganadería extensiva y ecológica. Además forma parte de la plataforma Ganaderas en Red, una comunidad de mujeres del sector que trabajan con este modelo y pastoras de diversos territorios a nivel estatal.

El grupo, formado por 200 mujeres de toda España, persigue su organización, reivindicación y visibilización dentro de un sector que siempre ha estado masculinizado. Nació como un espacio para que las ganaderas en extensivo pudieran compartir experiencias, aprender unas de otras y apoyarse mutuamente.

Defienden este tipo de ganadería como la única que puede "proveer de alimentos sanos sin comprometer el futuro de la naturaleza y de un mundo rural vivo", indican en su página web.

Entre otros beneficios, Ortega destaca que el modelo extensivo es "un gran aliado" para la prevención de incendios, además de promover la biodiversidad y mantener el equilibrio del ecosistema. Los animales consumen los matorrales y las malezas, que son la principal fuente de combustibles de estos fuegos, además de abonar el terreno.

Una labor necesaria

La de las plataformas de este tipo, es una labor necesaria, ya que el papel femenino en el medio rural se ha invisibilizado históricamente, a pesar de que ellas siempre han estado presentes. Así lo afirma Teresa López, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR).

Muchas mujeres han trabajado siempre en el campo, pero sin titularidad de las explotaciones ni visibilidad en la toma de decisiones. Algo que ha tenido consecuencias directas en derechos, acceso a ayudas y representación.

Ellas, continúa, han sostenido tanto el trabajo productivo como el reproductivo en las explotaciones ganaderas: cuidan el ganado, gestionan la transformación de productos, mantienen el tejido social rural y transmiten conocimientos tradicionales. En la ganadería extensiva, además, su contribución es clave para modelos más sostenibles, diversificados y vinculados al territorio.

Fotografía de algunas de las vacas de Inmaculada Ortega.

Fotografía de algunas de las vacas de Inmaculada Ortega. Cedida

Sin embargo, se han encontrado siempre con múltiples barreras. Entre ellas, dificultades de acceso a la tierra y a la financiación, un menor reconocimiento institucional o falta de servicios en el medio rural (como cuidados, conectividad o transporte), expone López. Sin olvidar la persistencia de los estereotipos de género.

También existen trabas administrativas que no están adaptadas a pequeñas explotaciones o modelos diversificados, agrega la presidenta de FADEMUR.

En ese sentido, señala que la aprobación de la Ley de Titularidad de Explotaciones, aprobada en 2011, supuso "un hito en el camino" en el que se debe seguir avanzando en pos de una igualdad real para las ganaderas y agricultoras.

Antes de esta ley, en la mayoría de las explotaciones familiares solo figuraba el hombre como titular. El trabajo de ellas quedaba invisibilizado bajo la etiqueta de ayuda familiar, lo que las dejaba sin derechos propios pese a trabajar las mismas horas que sus parejas.

Por su parte, Ortega, manifiesta que, además de estas problemáticas, el suyo es "un sector complicado y muy duro". Dependen mucho de los fenómenos atmosféricos, algo que no pueden prever y contra lo que no se puede luchar. "Hay que ser muy fuerte y tiene que gustarte mucho lo que haces".

Desde Ganaderas en Red denuncian, además, que muchas de sus integrantes no pueden vivir únicamente de la ganadería, por lo que se ven obligadas a compaginarlo con otros trabajos.

A Ortega no le ha pasado, pero sí que se considera pluriempleada. "Trabajo en el campo con mis animales, llevo mis gestiones administrativas y las de mi marido, y las tareas del hogar".

Aunque son muchas horas de trabajo, asegura que le compensa "no tanto en lo económico como en hacer lo que me gusta y ser mi propia jefa", sentencia.

Resiliencia

Desde FADEMUR, López destaca que, si hay una figura que represente la resiliencia en la cadena alimentaria, "es la de las mujeres". Su presencia activa refuerza la sostenibilidad en los pueblos, el campo y en la producción alimentaria.

Esta entidad apoya iniciativas de ganaderas que apuestan por circuitos cortos de comercialización, diversificación productiva y prácticas agroecológicas, lo que reduce la dependencia externa y fortalece la soberanía alimentaria.

Además, fijan población en un medio que cuenta cada vez con menos gente. También generan empleo y mantienen vivos ecosistemas y paisajes turísticos y culturales, cuenta la presidenta de FADEMUR.

En esta línea, la conectividad es un factor clave, algo que han sabido ver desde Ganaderas en Red como desde FADEMUR. Permite acceder a formación, mercados, nuevas formas de producción, redes de apoyo y visibilidad.

Ortega conoció Ganaderas en Red a través de una amiga que le habló de ello. Decidió investigar sobre el proyecto y finalmente contactó con ellas a través de su página web. Tras un tiempo esperando su respuesta, le hicieron una entrevista y vieron que tenía el perfil para unirme.

A ella, formar parte de la plataforma le ha hecho "crecer mucho". Sobre todo porque le ha permitido encontrar mujeres con las que identificarse. "Tienen las mismas ganas [que yo] de seguir luchando por hacer lo que les gusta, eso ayuda mucho".

La plataforma no se queda solo en el mundo rural. Han participado en grupos de trabajo del Congreso de los Diputados, en Bruselas y otras instancias de decisión política como los ministerios de Consumo, Agricultura y Transición Ecológica y Reto Demográfico. Pudieron comparecer en el Parlamento Andaluz y formar parte de grupos internacionales desde 2021.