La XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social ha financiado los centros de día para personas sin hogar de la Asociación Realidades para la Integración Social (Madrid).

La XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social ha financiado los centros de día para personas sin hogar de la Asociación Realidades para la Integración Social (Madrid). Cedida

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El proyecto madrileño que devuelve dignidad a personas sin hogar: "No hablamos de necesidades, sino de derechos"

Impulsado por la Asociación Realidades y respaldado por la Fundación Mutua, atiende a más de 200 personas combinando cobertura y acompañamiento.

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Mariana Goya
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La Asociación Realidades para la Integración Social atiende a más de 200 personas sin hogar en Madrid a través de sus centros de día, un recurso que cubre carencias básicas como alimentación, higiene o descanso y que actúa como puerta de entrada a procesos de inclusión social.

"Ofrecemos un espacio seguro donde atendemos necesidades, pero también un lugar donde generar un entorno de vínculo, escucha y acompañamiento profesional", explica Rafael Maellas, director de comunicación y participación de la entidad.

El proyecto cuenta con el apoyo de la XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social de la Fundación Mutua Madrileña, cuya financiación, tal y como afirma Maellas, "ha sido clave para consolidar y ampliar el alcance, mejorar la calidad de los servicios y llegar a más personas".

La iniciativa surge como respuesta a un cambio en el perfil y la dimensión del sinhogarismo en la región. "El detonante fue constatar una realidad cada vez más cronificada y compleja en Madrid y el Corredor del Henares", señala el portavoz de la entidad.

Y es que la organización detectó un aumento sostenido de personas que, además de perder su vivienda, habían quedado fuera de redes de apoyo, sin acceso a derechos básicos y con dificultadespara vincularse a los servicios sociales. A esto se sumaba la falta de recursos diurnos accesibles en zonas como el sureste de la capital.

Con el apoyo de la Fundación Mutua Madrileña, la Asociación Realidades para la Integración Social (Madrid) está cubriendo las necesidades básicas de más de 200 personas sin hogar.

Con el apoyo de la Fundación Mutua Madrileña, la Asociación Realidades para la Integración Social (Madrid) está cubriendo las necesidades básicas de más de 200 personas sin hogar. Cedida

Los centros de día buscan cubrir ese vacío con un modelo de intervención flexible. Bosco García Caparrós, director del área, explica que funcionan como un acercamiento inicial para personas que no acceden a otros recursos: "Son un espacio de baja exigencia donde generar un primer contacto desde el respeto y la cercanía".

A partir de ese vínculo, el equipo profesional puede detectar necesidades, diseñar itinerarios personalizados y conectar a las personas con recursos de vivienda, empleo o atención sanitaria.

Entrada a la inclusión social

El perfil de usuarios es heterogéneo, pero todos comparten una situación de alta vulnerabilidad. "No ponemos el foco en las causas, sino en el potencial que las personas tienen para salir adelante", afirma García.

Este enfoque permite adaptar la intervención a los ritmos y objetivos de cada persona, evitando modelos estandarizados que no responden a la complejidad de la exclusión residencial.

El proyecto está específicamente orientado a personas mayores sin hogar, que tienen acceso prioritario al programa.

El proyecto está específicamente orientado a personas mayores sin hogar, que tienen acceso prioritario al programa. Cedida

El proyecto presta especial atención a personas mayores sin hogar, un colectivo prioritario. "Nos encontramos con un deterioro físico y cognitivo más pronunciado, pero también con una soledad no deseada y estructural mucho más marcada", señala García.

La falta de redes familiares, la brecha digital y las dificultades para acceder a derechos como pensiones o servicios sociales obligan a diseñar respuestas más específicas y sostenidas en el tiempo.

Uno de los ejes del programa es la cobertura de necesidades básicas, aunque desde la organización insisten en que su papel va más allá de la asistencia. "No hablamos de satisfacer necesidades sino de restituir derechos y dignidad", subraya García.

Acceder a una ducha, comida caliente o lavandería tiene un impacto directo en la salud, la autoestima y la capacidad de relacionarse, y facilita la creación de un vínculo con el equipo profesional.

Se trata de una conexión que es clave para avanzar hacia procesos más amplios. Y es que la asistencia continuada permite generar rutinas, confianza y estabilidad, elementos que abren la puerta a objetivos más complejos.

"Observamos mejoras en la salud física y el bienestar general, pero también recuperación de la autoestima, reactivación de la motivación personal y reconstrucción de vínculos sociales", explica García. Además, muchas personas retoman el contacto con el entorno comunitario a través de actividades y acompañamiento social.

Combatir el estigma

Al respaldo de la Fundación Mutua Madrileña se suma la colaboración del Ayuntamiento de Madrid y del Ayuntamiento de Coslada, que contribuyen a sostener el funcionamiento de los centros. Porque la estabilidad de los recursos, insisten desde la entidad, es imprescindible para trabajar con personas en situaciones de exclusión prolongada.

Más allá de la intervención directa, desde la Asociación Realidades reclaman un cambio en la percepción social del sinhogarismo. "Falta entender que no es una elección individual, sino el resultado de fallos estructurales", advierte Maellas.

Y es que problemas en el acceso a la vivienda, el mercado laboral o los sistemas de protección social están en la base de muchas de estas situaciones.

También señalan la necesidad de combatir los prejuicios. "Las personas sin hogar no son un colectivo homogéneo ni están en esa situación por una única causa", apunta Maellas. En este contexto, la aporofobia sigue siendo un obstáculo que dificulta la inclusión y el acceso a derechos.

Con un modelo centrado en la persona y en el acompañamiento sostenido, los centros de día de la Asociación Realidades se consolidan como un recurso clave en Madrid para abordar el sinhogarismo desde una perspectiva integral.