Niños palestinos reaccionan ante la intensificación de la crisis de salud mental que sufre la infancia en Gaza tras otra oleada de violencia, en la ciudad de Gaza, el 7 de agosto de 2022.

Niños palestinos reaccionan ante la intensificación de la crisis de salud mental que sufre la infancia en Gaza tras otra oleada de violencia, en la ciudad de Gaza, el 7 de agosto de 2022. Mohammed Salem REUTERS

Historias

Los DDHH entran en una fase crítica de "depredadores": "Todo lo construido en los últimos 80 años corre el riesgo de ceder"

Un informe de Amnistía Internacional denuncia crímenes internacionales, retrocesos democráticos y una crisis sistemática en incremento.

Más información: España facilita la regularización de 500.000 migrantes pese a las denuncias: "El epítome del racismo es la Ley de Extranjería"

Publicada

El mundo atraviesa un punto de inflexión crítico. Así lo asegura el informe anual de Amnistía Internacional, titulado La situación de los derechos humanos en el mundo.

En él se concluye que 2025 estuvo marcado por una intensificación generalizada de violaciones de derechos humanos, el debilitamiento del orden internacional y una peligrosa normalización de la violencia política.

Según el documento, "los bienes comunes de la humanidad fueron presa de depredadores voraces", en un contexto en el que los Estados han fallado sistemáticamente en su deber de proteger a la población.

Su diagnóstico muestra cómo han proliferado los crímenes de derecho internacional, aumentado la represión a distancia, se han profundizado las desigualdades y la crisis climática continúa agravándose sin contar con las respuestas suficientes.

"Así es como se recordará 2025: por sus depredadores y matones", advierte el informe, que sitúa este deterioro en el marco de ataque directo al sistema internacional basado en normas sugerido tras la Segunda Guerra Mundial.

Y es que uno de los ejes centrales del estudio es la documentación de graves crímenes de derecho internacional. Entre ellos, Amnistía denuncia "el genocidio de Israel contra la población palestina en Gaza", así como "los crímenes de lesa humanidad perpetrados por Rusia en Ucrania" y las atrocidades cometidas en conflictos como Myanmar o Sudán.

Pues, estas violaciones, lejos de disminuir, se han visto alimentadas por la continuidad de transferencias irresponsables de armas.

Tanque ruso destrozado en el centro demolido de Trostyanets después de que las fuerzas ucranianas expulsaran a las tropas rusas de la ciudad que Rusia había ocupado al comienzo de su guerra con Ucrania, el 30 de marzo de 2022.

Tanque ruso destrozado en el centro demolido de Trostyanets después de que las fuerzas ucranianas expulsaran a las tropas rusas de la ciudad que Rusia había ocupado al comienzo de su guerra con Ucrania, el 30 de marzo de 2022. Thomas Peter REUTERS

De hecho, el informe subraya que, pese a la presión internacional, muchos Estados han seguido suministrando armamento a actores implicados en estos crímenes. Aunque algunos países han restringido exportaciones, el flujo global de armas ha contribuido a sostener conflictos y agravar la crisis humanitaria.

El auge del autoritarismo

El retroceso democrático es otra de las conclusiones clave. Según Amnistía Internacional, las prácticas autoritarias "se han intensificado en todo el mundo".

Gobiernos de distintos signos han recurrido a la violencia para sofocar protestas, criminalizar la disidencia y restringir libertades fundamentales. En concreto, el informe documenta el uso de desapariciones forzosas, detenciones arbitrarias y leyes antiterroristas para silenciar a activistas y opositores.

En países como Irán, Egipto o Venezuela, estas prácticas han alcanzado niveles sistemáticos; llegando incluso, tal y como denuncia la organización, a aplicar tecnologías de vigilancia para controlar a la ciudadanía y limitar la libertad de expresión.

Discriminación y desigualdad

La discriminación sigue siendo un fenómeno transversal. Las personas migrantes y refugiadas han sido objeto de deportaciones masivas y políticas racistas, mientras que quienes huyen del cambio climático permanecen desprotegidas.

Ante tal situación, el informe denuncia "prácticas sistemáticas de racismo estructural" en múltiples regiones.

Al mismo tiempo, las mujeres y niñas continúan enfrentando altos niveles de violencia de género. Y es que pese a que en algunos países se han producido avances legislativos, persisten enormes obstáculos.

"La violencia por motivos de género y la restricción de los derechos de las mujeres fueron fenómenos generalizados en 2025", señala el documento. Paralelamente, se han intensificado los ataques contra personas LGTBI, especialmente las transgénero.

Por otro lado, el informe pone el foco en la inacción climática. Pues, a pesar de la evidencia científica, los gobiernos no han acelerado la transición energética, encaminando al mundo hacia un aumento de temperatura de hasta 3ºC.

A esta crisis se suma una creciente desigualdad económica vinculada a la debilitación de la capacidad de los Estados para garantizar derechos básicos como consecuencia de la deuda, los recortes en ayuda internacional y un sistema fiscal injusto.

Porque, tal y como señala el informe, sus datos apuntan a que casi 300 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente, mientras que el hambre extrema afecta intensamente en países como Sudán o Haití.

Un sistema débil

El informe alerta de un debilitamiento preocupante de los mecanismos de rendición de cuentas. De hecho, algunos Estados han atacado directamente instituciones como la Corte Penal Internacional, imponiendo sanciones o ignorando sus decisiones.

Se trata, dice Amnistía, de una impunidad que alimenta la repetición de abusos. Sin embargo, el documento también recoge algunos avances, como las órdenes de detención internacionales o las nuevas investigaciones y decisiones judiciales que revelan que el sistema aún tiene capacidad de respuesta.

En cualquier caso, más allá del diagnóstico, el informe lanza una advertencia: "No estamos en un 'período difícil' más. Estamos en el momento preciso en que todo lo construido en los últimos 80 años corre el riesgo de desmoronarse".

Frente a este escenario, Amnistía Internacional llama a una movilización global para defender los derechos humanos, reforzar las instituciones internacionales y construir un nuevo modelo basado en la justicia, la igualdad y la solidaridad. Porque, como concluye el informe, "no somos meros espectadores de la historia. También la escribimos".