Sandra Verónica Zurita Sacón
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En la provincia de Esmeraldas, Ecuador, la democracia ya no se mide solo en las papeletas depositadas cada cuatro años. Para las nuevas generaciones —los hijos de la marimba y los nietos del cimarronaje— la democracia es hoy una herramienta de supervivencia, una tecnología de cambio y, sobre todo, un acto de resistencia frente a la exclusión histórica y la crisis de seguridad que marca el inicio de esta década.

La juventud esmeraldeña ha madurado bajo una presión sin precedentes. Sus expectativas frente al sistema democrático han mutado de la esperanza pasiva a la exigencia operativa.

  • Democracia de resultados, no de discursos: para un joven en los barrios de la ribera, o en las zonas rurales, la democracia es legítima solo si garantiza lo básico: seguridad para caminar por las calles, acceso a una educación de calidad y empleo real. Existe un rechazo frontal a la «política de tarima» que no se traduce en un presupuesto para el territorio.
  • Representación con identidad: ya no basta con ver rostros jóvenes en las listas; se exige que los líderes porten la agenda afroesmeraldeña y del pueblo montubio. La expectativa es una etno-democracia que respete los saberes ancestrales y los integre en el desarrollo económico.
  • Transparencia en la era del algoritmo: criados en la era digital, los jóvenes demandan que la gestión de la prefectura y las alcaldías sea rastreable. La «opacidad burocrática» es vista como una forma de corrupción que la juventud ya no está dispuesta a tolerar.

Como bien señala Juan García (2010), "la autonomía en Esmeraldas no es solo un concepto político, sino un derecho territorial que las nuevas generaciones hoy defienden a través del activismo digital y la gestión cultural".

La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), según sus informes más recientes, como Liderar para la democracia (2025), y las conclusiones de su programa 'Iberoamérica en Democracia', afirma que la democracia ya no puede entenderse solo desde las cúpulas.

Su tesis principal es que: "La democracia no solo debe enseñarse en las escuelas, sino que debe practicarse a través de un liderazgo distribuido donde los jóvenes asuman roles de decisión real en sus comunidades" (OEI, 2025), considera las acciones de los jóvenes en Esmeraldas: no esperan a ser adultos para liderar; están ejerciendo la democracia.

Ilustración elaborada por Cristina Lamara para la OEI.

Ilustración elaborada por Cristina Lamara para la OEI. OEI

Lejos de la apatía que muchos adultos les atribuyen, los jóvenes de Esmeraldas están «hackeando» el sistema para fomentar la democracia desde espacios no convencionales:

  • Emprendimiento como autonomía política: proyectos como 'Ñeque Joven' demuestran que la juventud entiende la independencia económica como un requisito para la libertad política. Al crear sus propias fuentes de empleo, se vuelven menos vulnerables al clientelismo electoral.
  • Ciberactivismo y fact-checking local: ante la ola de desinformación que azota a la provincia, algunos colectivos juveniles han creado redes de verificación de datos. No esperan a que el Estado limpie la narrativa; ellos mismos usan las redes sociales para denunciar la corrupción y exigir una rendición de cuentas en tiempo real.
  • La Cultura como parlamento: la marimba y el arte urbano se han convertido en los nuevos "curules". En los festivales y encuentros culturales los jóvenes discuten de política, paz y derechos humanos, demostrando que el arte es el lenguaje más potente para la cohesión social y la defensa de la paz ciudadana.

El 2026 inicia con el desafío de las economías ilegales intentando permear la política. Aquí la acción juvenil es vital. La formación del "voto informado" que están liderando los grupos de estudiantes universitarios y las organizaciones sociales busca blindar la democracia local de las influencias externas, promoviendo una cultura de paz y legalidad.

La democracia que requiere Esmeraldas tiene hoy el nombre de un "Mangle Vivo", fomentada en una estructura compleja, con raíces profundas que se entrelazan para sostenerse en medio de la marea alta, donde los cimarrones del siglo XXI no estén esperando a que el futuro llegue; sino que construyan con cada post, con cada emprendimiento y con cada asamblea barrial un Esmeraldas mejor.

Puesto que se desarraiga la idea de que la democracia es un regalo del Estado, y surge como un territorio que se conquista y se defiende día tras día. "La voz de la juventud es el tambor que despierta la justicia. Si el sistema no da un asiento en la mesa, los jóvenes deben construir su propia mesa en el corazón del manglar".

Referencias bibliográficas

CNE (Consejo Nacional Electoral de Ecuador) (2025). Estadísticas de participación electoral joven en los últimos comicios seccionales y nacionales.

García, J. (ed.) (2010). Territorios, territorialidades y desterritorializaciones: una mirada desde el pueblo afroecuatoriano. Esmeraldas.

Krauskopf, D. (2015). Los marcadores de la juventud en el siglo XXI. CLACSO.

OEI (Organización de Estados Iberoamericanos) (2025). Informe sobre juventud y democracia en Iberoamérica: el caso de la Región Andina.

Savoia, R. (ed.). (2020). El legado de Alonso de Illescas y la autonomía de la Provincia Verde. Quito: Centro Cultural Afroecuatoriano.

*** Sandra Verónica Zurita Sacón es Magíster Internacional en Formación del Profesorado de Educación Infantil, Unidad Educativa 'Dr. Franklin Tello Mercado' en Esmeraldas, Ecuador.