Montaje con la duquesa de Alba y una imagen aérea de Villa Moya extraída de Shutterstock.

Montaje con la duquesa de Alba y una imagen aérea de Villa Moya extraída de Shutterstock.

Turismo

La ciudad abandonada entre Cuenca, Valencia y Teruel que perteneció a la duquesa de Alba: es un Conjunto Histórico

Llegó a ser la capital y el centro administrativo del histórico Marquesado de Moya.

Más información: El pueblo amurallado de solo 50 habitantes y declarado Conjunto Histórico-Artístico: tiene una fortaleza del siglo XV

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Sobre un cerro que domina la Serranía de Cuenca a más de 1.100 metros de altitud se alza la Villa de Moya, las ruinas de una ciudad que están declaradas Conjunto Histórico y Bien de Interés Cultural (BIC) que fueron propiedad de la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart.

Estas edificaciones, que hoy son un museo al aire libre de 59,7 hectáreas, fueron una pieza clave de la Reconquista y llegaron a ser la capital y centro administrativo del histórico Marquesado de Moya, creado en 1480 por los Reyes Católicos.

La Villa de Moya es una ciudad fantasma; no cuenta con población permanente. Los 113 habitantes de Moya residen en los barrios y pedanías situados a los pies o a pocos kilómetros del cerro. El centro administrativo y sede del Ayuntamiento se encuentra en Santo Domingo de Moya y, junto a El Arrabal y las pedanías de Pedro Izquierdo de Moya y Los Huertos de Moya, conforman el núcleo urbano.

Tras pertenecer durante siglos a uno de los señoríos más influyentes de la Corona de Castilla y gozar de una condición de "Llave de Reinos" al situarse en la confluencia de Castilla, Aragón y Valencia, la Villa de Moya se integró por vía matrimonial en la poderosa Casa de Alba.

De hecho, el castillo y las tierras circundantes fueron territorio de Cayetana Fitz-James Stuart hasta que en los últimos años la gestión y la titularidad han pasado a manos públicas. Actualmente, el Ayuntamiento de Moya es el principal responsable de su conservación y restauración.

Casa Ayuntamiento de Villa Moya, ya abandonado.

Casa Ayuntamiento de Villa Moya, ya abandonado. JCCM

El declive de esta villa comenzó poco después de la resistencia contra Napoleón; las nuevas orientaciones políticas y la desamortización provocaron que los 36 pueblos que conformaban su jurisdicción multisecular se separasen.

Los habitantes del lugar emigraron a barrios anejos hasta la primera mitad del siglo XX. El golpe de gracia llegaría con las Guerras Carlistas cuando la ciudad fue devastada en 1835 por parte del general Cabrera.

Una parte de la muralla de Villa Moya.

Una parte de la muralla de Villa Moya. JCCM

Los restos que aún siguen en pie responden fielmente a su pasado como ciudad medieval, el trazado urbano está circundado por cinco recintos amurallados y ocho puertas de acceso. El corazón de la urbe se sitúa entre el primer y segundo recinto, albergando los principales edificios civiles y religiosos en torno a la plaza Mayor.

En esta zona destacan la Casa Ayuntamiento que sirvió como pósito municipal y el convento de las Concepcionistas del siglo XVI. En su época de esplendor, la villa contaba con siete templos, de los cuales hoy se pueden visitar los restos de la iglesia de Santa María, la de la Trinidad y la de San Miguel.

Convento de la Concepcionistas en Villa Moya.

Convento de la Concepcionistas en Villa Moya. JCCM

Además, la ciudad poseía centros asistenciales como el Hospital de Pobres. El corazón defensivo de la Villa de Moya es su castillo, una imponente fortaleza que conserva una robusta Torre del Homenaje y un foso excavado en la roca.

Castillo de la Villa de Moya.

Castillo de la Villa de Moya. JCCM

A pesar de ser un Conjunto Histórico-Artístico con una panorámica inigualable a las tierras de Cuenca, Valencia y Teruel, estas ruinas figuran en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra debido a su prolongado abandono.

No obstante, los planes de recuperación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha han permitido transformar este complejo en un destino seguro tras rehabilitar espacios clave. Para llegar a este tesoro patrimonial, el viajero debe seguir las rutas de senderismo que parten desde Santo Domingo o El Arrabal.