Roblelacasa, pedanía de Campillo de Ranas (Guadalajara).

Roblelacasa, pedanía de Campillo de Ranas (Guadalajara). Turismo Castilla-La Mancha

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Parece Escocia, pero está en España: el refugio de pizarra de 152 vecinos que guarda una joya del siglo XIII

Es la viva imagen de un pueblo ganadero que buscaba cobijo en muros gruesos y techos pesados de piedra.

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En ocasiones buscamos fuera lo que tenemos en casa. A los pies del imponente pico Ocejón de la Sierra Norte de Guadalajara, se alza un paisaje indómito que te hará sentir en una remota aldea de las Highlands escocesas.

Se trata de Campillo de Ranas, un pequeño municipio de 151 habitantes que se reparten en este núcleo principal y en hasta cuatro pedanías: Robleluengo, Roblelacasa, Campillejo y El Espinar. Esta localidad es uno de los destinos más encantadores para disfrutar de la Arquitectura Negra.

Lo primero que impresiona de Campillo es su espectacular cascada del Aljibe, cincelada en pizarra formada durante el Paleozoico, hace unos 300 o 500 millones de años. Esta piedra milenaria de tonos oscuros es la que da nombre y color a la comarca.

Campillo de Ranas.

Campillo de Ranas. JCCM

De Segovia a Guadalajara

Aunque hoy lo asociamos irremediablemente a Guadalajara, Campillo perteneció al Ayllón (Segovia) tras la Reconquista. No fue hasta la reordenación provincial de 1808 y su consolidación en 1826 cuando pasó oficialmente a formar parte de la provincia alcarreña.

Este pasado medieval se respira en su patrimonio. La iglesia parroquial de Santa María Magdalena es el emblema del pueblo, sus cimientos se remontan al siglo XIII y su torre es una joya visual que entremezcla placas de pizarra negra y piedras calizas.

Iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Campillo.

Iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Campillo. Turismo Castilla-La Mancha

Si paseas por las calles de Campillo de Ranas, notarás que es la viva imagen de un pueblo ganadero que buscaba refugio en muros gruesos y techos pesados de pizarra. Algunas de las viviendas actuales —con sus característicos corrales y pajares— se consolidaron entre los siglos XVIII y XIX.

De esta época dorada de la arquitectura civil datan elementos como el Reloj del Sol situado en la fachada de la antigua casa del cura o las fuentes y lavaderos que hoy lucen rehabilitadas y que cumplían una función vital para la vida pastoril.

Una de las calles de Campillo de Ranas.

Una de las calles de Campillo de Ranas. JCCM

Otra de las paradas obligatorias es el Museo de Maquetas que muestra la belleza de la Arquitectura Negra en miniatura y los oficios tradicionales del lugar. La "Escocia de Guadalajara" guarda también tesoros naturales como el 'Roble Hueco', un árbol antiquísimo que parece sacado de una novela y que se ha convertido en el tótem del municipio.

Para los fotógrafos, el mirador de la Fuente de las Ranas ofrece la mejor panorámica del Pico Ocejón. La magia de Campillo continúa incluso cuando se pone el sol. El municipio ostenta el certificado de Destino Turístico Starlight, reconociendo la pureza de sus cielos.

Para reponer fuerzas, nada como su gastronomía rústica y pastoril. La caza es la gran protagonista del recetario local, con platos de jabalí o corzo. Si te aventuras a conocer este paraje que parece sacado de las tierras altas de Escocia, sus "barrios" o pedanías como Roblelacasa, Matallana o la mística Vereda, ofrecen una experiencia de turismo rural más completa si cabe.