Silvia, Israel y su hijo Mateo.
El milagro de Mateo: el primer bebé que nace en un pueblo de Cuenca casi 10 años después
"Cuando llegamos, bandearon las campanas de la iglesia, todo el mundo estaba en la plaza gritando para darle la bienvenida", narran sus padres.
Más información: Esteban, Rosa y Hugo cambian Barcelona por un pueblo de 10 vecinos en Cuenca: "No nos sacan ni con agua caliente"
A veces un llanto puede despertar la más inmensa de las alegrías. Ese fue el caso del pequeño Mateo, cuyo primer aliento anunciaba "el milagro": había nacido un bebé en Henarejos (Cuenca) —localidad de 130 habitantes— tras casi diez años de sequía en materia de natalidad.
El nuevo henarejero vino al mundo el pasado 7 de agosto, justo una semana antes del inicio de las fiestas patronales de la Virgen de la Asunción.
"Cuando llegamos, bandearon las campanas de la iglesia, todo el mundo estaba en la plaza gritando para darle la bienvenida", narran a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha Silvia e Israel, la pareja detrás de este hito.
Henarejos (Cuenca).
Desde el propio Ayuntamiento acudieron a su domicilio para entregarles unos regalos de bienvenida. "No le ha faltado de nada, cada vecino ha querido tener un detalle con él", señala Silvia.
Desde el año 2008 no se inscribía un nacimiento en el municipio, sin embargo, Silvia cuenta que hace nueve años nació una niña en el pueblo aunque desconoce si está empadronada. Los datos del INE denotan que casi uno de cada tres municipios en España (el 30,8%) no registró ningún nacimiento a lo largo de 2023.
Formar una familia en la España despoblada
Afrontar la crianza de un bebé en un municipio donde la mayoría de la población ronda los 70 años y sin apenas servicios no es un reto para ellos. Henarejos no cuenta con guardería ni colegio activo, aunque sí dispone de transporte escolar que traslada a los menores hasta el colegio de Landete, ubicado a apenas 15 minutos.
Tampoco les preocupa el factor social cuando Mateo vaya creciendo y busque amigos con los que jugar. "Tiene la suerte de que sus padres tienen coche y le pueden llevar al pueblo o al parque donde estén sus amigos. Cuando quiera ocio, Valencia está a poco más de hora y media", señalan.
Una calle de Henarejos.
"En la ciudad coges el coche para todo, aquí igual, pero a cambio tiene paz, seguridad y la naturaleza a la puerta de casa. Es el mejor sitio posible para que un niño crezca sano y feliz", argumenta la pareja.
Regreso a las raíces
Israel dejó Castellón y regresó a Henarejos hace más de dos décadas para reconvertirse en técnico electricista, empleo que mantiene en la actualidad. Por su parte, Silvia abandonó este municipio conquense en su juventud para formarse y prosperar en Valencia.
Durante un tiempo, su relación se sostuvo a base de viajes de fin de semana a Henarejos. Hace tres años, Silvia regresó definitivamente a su pueblo para reencontrarse con sus padres, su hermana y formar un futuro de la mano de Israel.
Vista aérea de Henarejos (Cuenca).
"Al final las raíces pesan. Echas de menos la tranquilidad, a tu familia y el estar en tus orígenes", explica la madre. Al volver, se puso al frente del único supermercado del lugar para garantizar este servicio básico. Ahora, con la llegada de Mateo, Silvia ha dejado el negocio para volcarse en su cuidado.
"Es la única tienda, ojalá la coja alguien y la explote", explica la madre de Mateo con la certeza de saber que cuando su niño crezca tendrá que buscar nuevas opciones laborales.
La llegada de Mateo representa esa lucha por no dejar morir la tierra que los vio crecer y sobre todo, recuerda que el medio rural sigue ofreciendo un espacio lleno de calma y seguridad desde donde revertir la balanza de la natalidad en nuestro país.
"Aquí todo es más sencillo, están mis padres, está su madre...y luego el tema de los vecinos es una ventaja. Somos como una gran familia", sentencia Silvia.