Javier preparando la máquina esquiladora en una granja ovina.

Javier preparando la máquina esquiladora en una granja ovina. Cedida

Sociedad

Uno de los últimos esquiladores en España: "Puedes ganar 150 € al día, pero nos vamos a extinguir porque nadie quiere"

"En mis inicios, podía estar tres meses seguidos esquilando. Ahora estamos dos meses y medio como mucho", matiza.

Más información: De profesión esquilador: la falta de mano de obra obliga a traer trabajadores uruguayos que perciben casi 2.000 euros

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"La tecnología no nos va a sustituir porque nos vamos a extinguir antes". Con esa contundencia resume Javier la realidad de su profesión. A sus 51 años, este esquilador natural de Requena (Valencia) acumula 31 campañas recorriendo explotaciones ovinas de Cuenca, Albacete y Toledo junto con sus peines y máquinas cortadoras de lana.

Javier pertenece al cada vez más escaso grupo de españoles que se dedican a este oficio. Se estima que en el país quedan unos 1.200 esquiladores, siendo una amplia mayoría cuadrillas de extranjeros provenientes de naciones como Uruguay, Argentina, Rumanía o Polonia.

"Somos muy pocos, por decirte algo, hay 500 esquiladores españoles. Eso no es nada", confiesa a lo que añade "hay pocos esquiladores, pero también hay muy pocas ovejas". El censo de cabezas de ganado ovino ha pasado de superar los 20 millones a situarse en 13-14 millones en los últimos años, según los datos del Ministerio de Agricultura.

Javier esquilando una oveja empleando el método neozelandés o esquileo sin atar.

Javier esquilando una oveja empleando el método neozelandés o esquileo sin atar. Cedida

Este recorte de ganado ha reducido drásticamente la duración de la temporada. Cuando empezó en este oficio en 1995, la dinámica era diferente. "En mis inicios, podía estar tres meses seguidos esquilando. Ahora estamos dos meses y medio como mucho", lamenta. Esa caída del volumen de trabajo desafía las posibilidades de subsistencia.

"Como hay menos ingresos al año, tú antes, estando tres o cuatro meses con la lana y con algún extra más, podías vivir todo el año. Ahora ya necesitas compaginarlo con otra cosa". En este sentido, confiesa que lejos de los corrales su principal sustento económico es una bodega de vino.

La pregunta que surge sobre esta cuestión es: ¿Cuánto gana un esquilador en España? Javier es totalmente transparente. "Un esquilador que sepa puede hacer 150 ovejas por día y por cada una te pagan 1,40 o 1,30 euros. Después de quitar gastos de furgoneta, maquinaria y demás, se te queda limpio un euro por oveja".

A simple vista, ingresar 150 euros al día durante la zafra es algo a considerar, sin embargo, requiere asumir unas condiciones laborales exigentes. "Levántate a las cinco y media de la mañana y llega a tu casa de noche, ponte a afilar el material y vuelve a empezar el día siguiente", subraya.

Javier en una de las granjas donde presta su servicio como esquilador.

Javier en una de las granjas donde presta su servicio como esquilador. Cedida

A ello hay que sumarle una falta de relevo generacional que lleva tiempo llamando a la puerta. "No hubo gente joven a la que los veteranos pudieran enseñar", señala recordando que el boom inmobiliario de 2008 empujó a muchos esquiladores hacia la construcción debido a que los sueldos eran más atractivos.

El vacío de mano de obra nacional fue ocupado progresivamente por inmigrantes, en un primer momento procedentes de Europa del Este. "Cuando vinieron los polacos, el precio se bajó y muchos dejaron de esquilar". En la actualidad, la campaña depende en gran medida de temporeros uruguayos que son contratados por empresas locales.

Si el cóctel ya es complejo de por sí, el hundimiento del valor de la lana supuso el golpe final. "La lana ahora es un desecho. Todo ha ido en detrimento del sector", denuncia. Esta materia prima que cotizaba a más de dos euros el kilo, hoy apenas alcanza los 15 céntimos.

Pese a ser un producto sin salida rentable, la retirada del vellón entre marzo y julio sigue siendo una obligación médica ineludible. Esquilar es vital para regular la temperatura del animal en verano, prevenir infestaciones de parásitos, facilitar que los corderos lacten y evitar cegueras por excesos de cobertura.

La naturaleza también lo paga

Esta progresiva pérdida de actividad ganadera también repercute directamente en los montes de Castilla-La Mancha y el resto del territorio nacional. La ausencia de rebaños favorece el crecimiento del sotobosque y multiplica la virulencia de los incendios forestales.

"Si el ganado va mal, hay que ayudarle porque lo que comen las ovejas evita tener que apagar un fuego de 10.000 hectáreas", reclama el esquilador. El horizonte se divisa sombrío para los ganaderos y los pocos esquiladores como Javier que continúan en activo.

Ovejas pastando en un monte.

Ovejas pastando en un monte. Europa Press

"Somos personas en peligro de extinción, igual que los ganaderos. No hay nadie que quiera seguir con esto", confiesa con profundo dolor. Tras haber viajado a Francia donde "los hijos querían quedarse con el ganado del padre porque era un orgullo", Javier se pregunta el porqué de esa pérdida de arraigo en el campo español.

A pesar de este panorama, la provincia de Cuenca registra una corriente de resistencia inesperada mediante la llegada de familias de origen pakistaní y rumano que están adquiriendo explotaciones abandonadas. Este es el caso de Usman, un joven de Pakistán de 23 años que gestiona 550 ovejas en la localidad conquense de Garaballa.

Estos nuevos pobladores están logrando mantener vivas las pocas granjas que quedan. "Los uruguayos pueden quedarse 2, 3, 5, 7 años, pero al final ellos se irán y tendremos que buscar a gente en el Congo o donde sea", apunta Javier en un mensaje de auxilio para que las máquinas de esquilar no se apaguen definitivamente.