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Sociedad POR PRIMERA VEZ EL PREMIADO, ÁLVARO SIZA, NO ES ESPAÑOL

Costó lo suyo, pero al final se falló el prestigioso premio de Arquitectura en Cuenca

9 noviembre, 2019 08:24

Eran cerca de las nueve de la noche cuando el presidente de la Demarcación en Cuenca del Colegio de Arquitectos de Castilla-La Mancha, Miguel Ángel Redondo, tuvo que anunciar que el jurado aún no había llegado a un acuerdo sobre el candidato ganador del Premio Nacional de Arquitectura 2019. Finalmente llegó el consenso. Sobre las 21.30 el jurado abandonaba el conquense Espacio Torner tras intensas deliberaciones y mientras el Director General de Arquitectura del Ministerio de Fomento hacía público el fallo en compañía del Embajador de Portugal en el Parador Nacional de Turismo de Cuenca, el ministro Ábalos procedía a divulgarlo en las redes.

Por primera vez en los noventa años de Premios Nacionales de Arquitectura, el premio no ha recaído en un arquitecto español, sino en el portugués Álvaro Siza Vieira, considerado el más importante de los arquitectos portugueses contemporáneos y autor de edificios de referencia en España como el Edificio Zaida en Granada, el Rectorado de la UA en Alicante o Viviendas Sociales en Cádiz.

No será un premio exento de polémica, pero Siza es considerado como un maestro por varias generaciones de arquitectos españoles y portugueses, pues su influencia ha sido y es muy destacada en ambos países. Esta edición marcará un punto de inflexión en la trayectoria del futuro de estos galardones, pues además de otorgarse por primera vez a un arquitecto no español, también fue la primera ocasión en la que el jurado no se reunía en Madrid, sino en Cuenca, en el marco del II Congreso Internacional de Arquitectura, “Arte, Ciudad, Paisaje”, que ha tenido precisamente a Portugal como país invitado, lo que remarca el interés y las influencias mutuas, y demostrando una vez más que las ideas no entienden de fronteras.

El fallo del jurado del Premio Nacional de Arquitectura se retrasó durante casi doce horas, lo que impidió que fuera anunciado en el horario previsto. Esto no fue óbice para que el acto fuera una gran celebración de la arquitectura, reuniendo a grandes arquitectos españoles y portugueses, a representantes españoles… y lusos. Estos pusieron de manifiesto que el primer paso para que las políticas contra la despoblación sean creíbles, es realizar un esfuerzo por parte de todos por descentralizar este tipo de eventos de carácter nacional.

Así lo entendieron todos los presentes, que durante las intervenciones del congreso han subrayado el gran potencial que tiene la arquitectura contemporánea para transformar y crear nuevos espacios de referencia en la llamada España Vaciada. Una reivindicación a la que puso voz simbólicamente Christina Rosenvinge, en el acto celebrado en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca. Ha sido la primera vez, pero habrá muchas. Debe haberlas.