La placa de granito conmemorativa de la traída de aguas del río Torcón a Toledo (1948), que incluía una mención de agradecimiento al dictador Francisco Franco en la fachada lateral del Ayuntamiento, fue retirada en septiembre de 2009.

La placa de granito conmemorativa de la traída de aguas del río Torcón a Toledo (1948), que incluía una mención de agradecimiento al dictador Francisco Franco en la fachada lateral del Ayuntamiento, fue retirada en septiembre de 2009.

Toledo

Los vestigios del franquismo que perviven en Toledo pese a la ley de memoria: del Ángel del Alcázar a los bloques de Corea

La ciudad conserva diversos símbolos de la dictadura pese a las campañas de retirada ejecutadas principalmente durante las alcaldías de Page, fruto de las negociaciones con Izquierda Unida.

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Toledo convive con las huellas de la dictadura en un equilibrio complejo entre el cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática y la presencia de iconografía franquista en sus calles y edificios. Aunque el grueso de esta simbología se eliminó tras la aprobación de la norma de 2007 —reforzada por la ley de 2022—, el callejero y numerosas fachadas aún custodian vestigios del régimen.

El debate ha regresado recientemente a la actualidad municipal. Txema Fernández, concejal de Izquierda Unida, ha reclamado al Gobierno local de PP y Vox un inventario exhaustivo de estos elementos.

A esta exigencia se suma el Grupo Socialista, cuya portavoz, Noelia de la Cruz, critica la supresión de las partidas destinadas a dignificar los patios de represaliados en el cementerio municipal.

El Alcázar

De la mano del investigador y periodista Enrique Sánchez Lubián, el análisis de estos elementos comienza en el Alcázar, icono del bando sublevado durante la Guerra Civil. Allí destaca el Ángel de la Victoria, una escultura de siete metros obra de Juan de Ávalos.

"Sigue siendo el símbolo más llamativo de la ciudad", señala Lubián. Pese a conmemorar la resistencia del asedio de 1936, su permanencia podría estar blindada por la declaración del edificio como Bien de Interés Cultural (BIC).

Monumento al Ángel de la Victoria en el Alcázar de Toledo, obra de Juan de Ávalos y principal hito de la ruta de símbolos de la dictadura en la ciudad.

Monumento al Ángel de la Victoria en el Alcázar de Toledo, obra de Juan de Ávalos y principal hito de la ruta de símbolos de la dictadura en la ciudad. Javier Longobardo

No menos polémica resulta la cripta del Alcázar, que custodia los restos de los generales Moscardó y Milans del Bosch. Su presencia genera una disputa jurídica y política con el Ministerio de Defensa, titular del espacio, por el presunto incumplimiento de la normativa vigente.

Más allá de los grandes monumentos, el franquismo sobrevive en detalles cotidianos. El Vítor, emblema de la victoria nacional, aún es visible en los azulejos de la avenida de la Reconquista, en el convento de las Comendadoras de Santiago y en el albergue de los Carmelitas Descalzos.

En el barrio de Palomarejos, concretamente en los bloques conocidos como Corea, perviven placas de la Delegación Nacional de Sindicatos y del Instituto Nacional de la Vivienda. Estos elementos, con el yugo y las flechas falangistas, se extienden también por zonas de Santa Bárbara.

Del mismo modo, el callejero mantiene nombres vinculados al régimen, como el Cardenal Plá y Daniel —autor del término "Cruzada"— o la avenida de la Reconquista, cuya denominación de posguerra algunas voces asocian a la victoria en la contienda.

Placas en los bloques del barrio de Corea, en Palomarejos.

Placas en los bloques del barrio de Corea, en Palomarejos.

La calle Rigoberta Menchú en Toledo, situada en el barrio de Palomarejos, se llamaba anteriormente calle Banderas de Castilla.

La calle Rigoberta Menchú en Toledo, situada en el barrio de Palomarejos, se llamaba anteriormente calle Banderas de Castilla.

En el Casco Histórico, la plaza de Santa Isabel conserva una placa dedicada a Antonio Rivera Ramírez, el Ángel del Alcázar. Su retirada fue frenada hace años por Acción Católica, que defendió su figura ante el Ayuntamiento por motivos religiosos.

Ciertos vestigios han quedado despojados de su contexto. Es el caso de la columna en memoria del hijo de Moscardó en el paseo de Recaredo. Sin inscripciones que la identifiquen, esta pieza del Alcázar destruido sigue recibiendo flores cada mes de agosto, cuando se conmemora su asesinato.

La columna conmemorativa del hijo de Moscardó permanece en un espacio público de Toledo de forma ambigua, tras la desaparición de sus inscripciones originales hace décadas.

La columna conmemorativa del hijo de Moscardó permanece en un espacio público de Toledo de forma ambigua, tras la desaparición de sus inscripciones originales hace décadas.

En contraste, la ciudad ha visto desaparecer otros símbolos de manera efectiva. Durante las alcaldías de García-Page (2007-2015), la negociación del gobierno con IU derivó en el cambio de nombres de calles y en la retirada de placas conmemorativas. Fue el caso del distintivo de la fachada lateral del propio Ayuntamiento que agradecía a Franco la traída de aguas del río Torcón.

Lubián destaca que otras intervenciones se han ejecutado "sin publicidad", como ocurrió con la placa de Calvo Sotelo en la fachada de Hacienda retirada tras unas obras. "A veces se han hecho cosas de forma callada y han funcionado; se hace directamente y no pasa nada", enfatiza el investigador.

Para Lubián, Toledo arrastra un "peso moral" que a menudo frena estas iniciativas por un deseo de no incomodar a ciertos sectores sociales, prolongando una ambigüedad que aún marca el mapa emocional de la ciudad.