Sánchez-Palencia posa para EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha en el cuartel de la avenida Carlos III ante la inminente licitación de las obras de la nueva sede.

Sánchez-Palencia posa para EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha en el cuartel de la avenida Carlos III ante la inminente licitación de las obras de la nueva sede. Javier Longobardo

Toledo ENTREVISTA

El inspector Sánchez-Palencia se jubila: "La grúa municipal se ha llevado el coche de casi todos los alcaldes de Toledo"

Antonio Sánchez-Palencia se jubila tras 44 años en la Policía Local y repasa con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha una vida de servicio cargada de anécdotas.

Más información: La comisaría móvil de Policía Local ya opera en Toledo: "Recorrerá todos los barrios y es una ventana a la seguridad"

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Tras más de cuatro décadas de servicio, el inspector de la Policía Local Antonio Sánchez-Palencia recoge su despacho. Entre cajas de documentación y recuerdos conversa con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha y analiza una trayectoria que es la historia de la movilidad y la seguridad en Toledo.

Ha pospuesto el adiós, pero su nieta y el resto de la familia le reclaman. En esta charla repasa anécdotas, emociones y el compromiso con una ciudad a la que ha servido con entrega. El afecto es recíproco: su compañero, el intendente jefe Luis Martín Mora, confiesa que le van a echar mucho de menos.

Por su memoria pasan líderes mundiales como Jacques Chirac, Condoleezza Rice o los Reyes de España. También retos locales, como la reorganización del tráfico en el Casco que provocó la dimisión del entonces concejal de Movilidad en 1992.

El inspector recuerda la visita de Juan Pablo II a Toledo en 1982, poco después de su incorporación a la Policía Local.

El inspector recuerda la visita de Juan Pablo II a Toledo en 1982, poco después de su incorporación a la Policía Local. Javier Longobardo

En todo este tiempo, no ha percibido colores políticos en el día a día y menos que nadie cruzase "líneas rojas". "En las corporaciones no he notado sesgo de izquierda o derecha".

El actual alcalde, Carlos Velázquez, agradecía recientemente su labor en una emotiva despedida arropada por la plantilla y por el comisario provincial de la Policía Nacional. Sánchez-Palencia celebra la sintonía actual entre ambos cuerpos y vivir en una ciudad con bajos índices de criminalidad.

Pero el servicio también deja cicatrices y recuerda con crudeza el azote de la heroína. "Nadie de los que estaban en la calle entonces ha sobrevivido a esa época".

Al final, se emociona hasta las lágrimas al revivir un accidente de moto. El padre del joven fallecido pasó por allí de casualidad y le tocó a él darle la noticia. "Aún hoy lo recuerdo", confiesa.

Pregunta: Se acaba de jubilar hace unos días y está recogiendo su despacho y dejando documentación a sus compañeros...

Respuesta: El resto de los mandos lo van a necesitar, o al menos parte de ello; luego cada uno va poniendo su impronta. Las circunstancias cambian porque muchas veces los dispositivos o los servicios se repiten, sobre todo cuando son de tipo anual, folclóricos o festivos, como el caso del Valle que tenemos próximamente.

Pero es verdad que, aunque sea la misma festividad y ocurran actividades similares, siempre hay circunstancias que cambian las cosas: los horarios, el personal, obras que modifican la circulación...

P: ¿Cómo se siente después de estos 44 años a nivel profesional?

R: Me siento satisfecho. He puesto mi granito de arena en la historia de Toledo. Aunque la historia la hacemos todos, no es una cuestión individual. Además, la Policía Local es un equipo sin personalizar en nadie, porque todos son protagonistas en un momento dado: desde un policía hasta el jefe.

"La Policía Local es un equipo; nunca hay que personalizarlo en nadie porque todos son protagonistas"

P: ¿Qué ha cambiado en Toledo desde que llegó hasta ahora?

R: En los 80 había unos 50.000 habitantes y ahora hay 85.000 o 86.000. Se ha notado esa subida. Desde el punto de vista profesional nos fijamos especialmente en dos aspectos: la seguridad y el tráfico. En el tráfico es donde ha habido ciertos hitos claros.

P: ¿Cuáles son los principales avances?

R: En 1989 estuvo aquí un arquitecto alemán traído por la Real Fundación Toledo y estuvimos un fin de semana analizando la ciudad; señaló varias cuestiones a tener en cuenta. Él había diseñado los planes de Bolonia, Florencia y había trabajado en Heidelberg. Planteaba para Toledo cuestiones como los accesos al Casco histórico, cuyas comunicaciones eran especialmente difíciles.

Este fue un primer paso, pero no se llegó a ejecutar nada porque las infraestructuras en una ciudad como Toledo son caras y, como el presupuesto no siempre es suficiente, las cosas se van retrasando.

Gorras policiales en el despacho del inspector Luis Martín Mora, donde Sánchez-Palencia atiende a este medio mientras termina de desalojar el suyo.

Gorras policiales en el despacho del inspector Luis Martín Mora, donde Sánchez-Palencia atiende a este medio mientras termina de desalojar el suyo. Javier Longobardo

P: Pero en los años 90 sí hubo cambios estructurales en el tráfico del Casco.

R: En el año 1992 gestioné personalmente, junto con un subinspector que todavía sigue en activo, un plan de tráfico para el Casco Histórico. Cambiamos todas las calles. ¿Se puede imaginar que calles como Santa Isabel, la calle Real o el Taller del Moro eran de doble sentido? Recuerdo que bajando la Diputación, en la calle Real, había incluso un semáforo porque no cabían dos coches. En Santa Isabel te encontrabas con un coche de frente y uno de los dos tenía que retroceder. En Taller del Moro ocurría lo mismo.

"En 1992, cambiamos el sentido de casi todas las calles del Casco de Toledo; la gente era muy reticente al principio"

P: ¿Cómo plantearon la solución a ese caos?

R: Hicimos un plan radial: una vía de subida y otra de bajada, con un cinturón interno y otro externo en la zona de la Cornisa y San Juan de los Reyes. Cambiaron prácticamente todas las calles de Toledo. La calle Alfileritos era en sentido inverso; la calle del Pozo Amargo y la calle Cardenal Cisneros también tenían el sentido contrario al actual.

P: Imagino que cambiarle el sentido a las calles de toda la vida generó fricciones entre los residentes.

R: Tuvimos que hacer todos estos cambios y la gente era muy reticente. Recuerdo hablar con el concejal de entonces, José Luis Calvo Chiva; estaba preocupado porque yo ya se lo había advertido: "Vamos a tener una resistencia importante, pero en dos o tres meses, cuando la gente se habitúe, será mucho mejor". Además, las direcciones únicas son de manual: el tráfico tiene más fluidez, son más seguras ante la siniestralidad y los atropellos y dan más capacidad de aparcamiento, sobre todo en los barrios.

P: ¿Cómo se ejecutó ese plan a pie de calle?

R: Estuvimos calle a calle, señal a señal, determinando dónde iba un prohibido estacionar, una dirección prohibida o un doble sentido. Hubo mucha comunicación previa con todos los sectores: taxistas, Fedeto, carga y descarga y hostelería.

P: ¿Y qué tal fue la recepción final una vez implementado?

R: Surgieron quejas hasta el punto de que el concejal dimitió. Yo le pedí que esperara seis meses, pero dimitió a los dos. Después, si proponías a la gente cambiar las direcciones, ya no querían; se quedaban con lo que hay, que es lo que existe actualmente. Somos reticentes al cambio en materia de movilidad. Este fue un primer escalón.

"Surgieron tantas quejas por los cambios de tráfico que el concejal dimitió a los dos meses"

P: Otro gran hito fue la regulación del aparcamiento para residentes.

R: En el año 96 o 97 pusimos en marcha la ORA. Fue un revulsivo porque permitió más movilidad para hacer gestiones en el Casco, ya que los aparcamientos estaban completamente llenos y los vecinos no podían aparcar.

Se empezó con las zonas verdes, que han tenido tanto éxito que prácticamente todo el Casco Histórico es zona verde; es la única forma de que los vecinos tengan sitio para estacionar.

P: ¿Sigue siendo suficiente hoy en día con la presión del turismo?

R: Se decidió políticamente que era conveniente ampliar la zona verde a los sábados por la noche. Esto es para evitar lo que ocurre actualmente con los pisos y apartamentos turísticos: que aparcan los coches en la zona verde. Se realizan campañas con la grúa los fines de semana para retirar estos vehículos.

"Las zonas verdes han tenido tanto éxito que prácticamente todo el Casco es zona para residentes"

P: El concejal dice que hay picaresca por parte de los propietarios de estos alojamientos.

R: Nos ha llegado información de que algunos propietarios animan a los turistas diciéndoles: "No te preocupes, si te denuncian yo pago la multa", porque una multa por pronto pago en zona verde son 30 euros y les resulta rentable para tener los apartamentos llenos.

Por eso las campañas actuales se centran en la retirada del vehículo, que conlleva el pago del depósito y la molestia de ir a buscarlo; eso ya no les compensa tanto.

"Hay dueños de pisos turísticos que dicen al cliente: 'No te preocupes, si te denuncian yo pago la multa'"

P: ¿Qué supuso la puesta en marcha de la sala de control de tráfico Juanelo Turriano?

R: La implantación de esta sala con cámaras de videovigilancia en 2009 fue otro gran avance. Es un recurso importante para el control del tráfico, pues nos permite ser proactivos y tener información antes de recibir una llamada: actuar rápido ante un accidente o aliviar una retención regulando el tráfico.

P: ¿Ha crecido mucho ese sistema de cámaras?

R: Se han ido ampliando y tenemos cerca de treinta y tantas cámaras de videovigilancia. Se ha complementado con el presupuesto para el control de la zona de bajas emisiones, lo que ha permitido instalar cámaras en todas las entradas y salidas de los barrios y de la ciudad. Aunque su fin es el control de emisiones, se aprovechan para el tráfico y para la seguridad ciudadana bajo requerimiento judicial.

"La sala Turriano nos permite ser proactivos y actuar antes incluso de recibir la llamada de un accidente"

P: Respecto a la seguridad, ¿ha cambiado mucho el tipo de delitos en Toledo?

R: En los años 80 y principios de los 90 hubo un gran problema con la heroína. En 1986, por un acuerdo entre el alcalde Joaquín Sánchez Garrido y el gobernador civil Pedro Valdecantos, se creó una brigada conjunta de estupefacientes en la que participé junto a otros compañeros del cuerpo y la Policía Nacional. Estuvimos trabajando allí hasta que cambió el Ayuntamiento y se decidió que el personal desempeñara otras funciones.

P: Esa época dejó una huella muy triste.

R: El problema principal eran los delincuentes vinculados al tráfico y consumo de heroína. Prácticamente no queda nadie vivo de aquella gente que recuerdo; fallecieron por sida, hepatitis o complicaciones derivadas del uso de jeringuillas.

En aquella época también empezó el movimiento de hachís; luego el consumo de heroína bajó y subió el de cocaína y anfetaminas, que es lo que abunda hoy.

"De toda aquella gente de los años 80 vinculada a la heroína, prácticamente no queda nadie vivo"

P: ¿Qué ocurre con delitos que hoy nos preocupan con especial sensibilidad, como la violencia de género o las agresiones sexuales?

R: En cuanto a la violencia de género, ha habido mucha evolución. Ha crecido en los últimos años y se ha establecido una coordinación estrecha entre Policía Local y Policía Nacional. En este año 2025 se ha montado una brigada de VioGén para el control de mujeres en programas de protección, con un reparto de casos entre ambos cuerpos.

Vemos que la gente no pasa a prisión fácilmente; es decir, que entran y salen, y se pierde un poquito el respeto y el miedo, sostiene.

"Vemos que la gente no pasa a prisión fácilmente; es decir, que entran y salen, y se pierde un poquito el respeto y el miedo", sostiene. Javier Longobardo

P: ¿Nota un cambio de actitud en la ciudadanía tras la pandemia?

R: Sí. A partir de 2020 se ha notado más rebeldía, resistencia, agresiones a agentes y mayor violencia en las calles. Quizá existan claves que se nos escapan, pero la legislación es bastante laxa. Se detiene a alguien, pasa al calabozo e inmediatamente queda en libertad a disposición judicial.

"A partir de la pandemia se ha notado más rebeldía, agresiones a los agentes y una mayor violencia en las calles"

P: ¿A qué atribuye ese incremento de agresividad?

R: Se observa que la gente no entra en prisión fácilmente, lo que provoca que se pierda el respeto y el miedo. Faltan herramientas legales; la policía está un poco sujeta en ese sentido.

No obstante, si comparamos las estadísticas de Toledo con otras ciudades nacionales, estamos en una buena posición. No tenemos los índices de delincuencia de otras capitales; estamos al nivel de Ávila o Segovia. Toledo está bien dotada policialmente y mantiene las estadísticas en un nivel bajo.

P: ¿Cómo ha evolucionado la plantilla de la Policía Local en estos años?

R: Cuando llegué éramos ochenta y pocos y ahora somos 130. En un momento dado hubo 15 agentes de movilidad que pasaron a ser policías a través de oposición. En cuanto a especializaciones, en el año 1984 inauguré la Unidad Fiscal con cuatro agentes. Esa unidad sigue vigente controlando comercios, ocupaciones de vía pública, andamios, ferias y obras. Aunque los inspectores de obras del Ayuntamiento llevan el control técnico, la policía siempre mantiene una labor inspectora general.

"Toledo está bien dotada policialmente y mantenemos la delincuencia en un nivel bastante bajo"

P: Usted llegó a ser jefe de la policía muy joven.

R: Cuando asumí la Jefatura en 1988 —estuve algo más de dos años como jefe accidental y también en 2017 de igual forma— no había unidad de atestados. Los atestados los hacía el jefe. Yo me sentaba en el despacho y tenía que hacer el primer accidente, el segundo y el tercero. Al crecer el número de accidentes, ya no daba tiempo. Me ayudó mucho la Guardia Civil explicándome procedimientos, porque entonces no había ni Academia de Policía.

P: ¿Cómo se formaban?

Cuando entré en la policía, el jefe nos dio clases durante quince días a los cinco agentes que aprobamos. Entre nosotros estaba la primera mujer policía local de Toledo, Teresa Morales, quien actualmente es la esposa del intendente jefe. Tuvieron que pasar casi diez años para que entrara la segunda mujer, aunque actualmente contamos con 22, lo que representa el 17 % de la plantilla.

Cuando accedimos aquellos cinco agentes, el jefe nos explicaba cuestiones técnicas y cómo rellenar una denuncia. Por entonces solo había dos secciones: Distrito y Tráfico. En los años 80, la Unidad de Seguridad Ciudadana patrullaba por la noche con boina y botas; eran los únicos que iban armados. El resto de la policía no portaba armas, salvo quien decidiera llevar su pistola particular de forma oculta.

Otra cosa curiosa es que en aquellos años también teníamos que salir de servicio con un duro en el bolsillo (una moneda de cinco pesetas), porque patrullábamos solos regulando el tráfico. Si surgía una emergencia o necesitábamos pedir ayuda, teníamos que hacerlo desde una cabina pública o desde un bar, ya que nadie llevaba transmisores excepto los servicios de noche.

"En los años 80 solo la Unidad de Seguridad Ciudadana iba armada; el resto de la policía no llevaba pistola"

P: ¿Cómo ha ido evolucionando la Policía Local en Toledo?

R: Lo primero que hice en 1988 fue sacar la Unidad de Atestados con dos agentes. Les compré una mesa de dibujo y empezaron a trabajar (uno de ellos es el actual jefe). Después se creó la Patrulla Verde...

En 2012 hubo un accidente múltiple muy grave en el colegio Infantes donde resultaron heridos tres niños. A partir de ahí, el Ayuntamiento hizo un diagnóstico de todos los centros. Se montó un plan con la Secretaría de Estado de Seguridad sobre drogas en entornos escolares y se creó la Unidad de Seguridad Escolar, que funciona con gran éxito.

P: ¿De qué se encarga exactamente esta unidad?

R: Gestionan el tema de drogas, violencia, acoso escolar y educación vial. Tienen contacto directo con los directores de los centros: ante cualquier problema acuden, reúnen a las familias y dan charlas. También controlan el absentismo escolar en parques; localizan al menor, abren expediente y, en casos de rebeldía persistente, lo derivan a la Fiscalía.

P: La grúa y las multas le habrán dado algún quebradero de cabeza.

R: Desde la época de Juan Ignacio de Mesa como alcalde (1979-1983) nos implicamos mucho en la rigurosidad de la grúa para evitar el descontrol. Decidimos que con una firma de Jefatura no se podía anular nada; todo lo que entraba, salía. Te aseguro que si algún coche se retiraba, se sancionaba.

A casi todos los alcaldes se les ha llevado el coche la grúa (se ríe), con una vez fue suficiente. Hasta hoy funciona como un reloj; ha sido absolutamente justa con toda la ciudad, sea quien sea.

"La grúa siempre ha funcionado como un reloj; ha sido absolutamente justa con toda la ciudad, sea quien sea"

En los primeros años había mucho impago porque los ayuntamientos no eran capaces de cobrar el resto de las multas no voluntarias. Trabajamos mucho para conseguir rigurosidad. Se gestionó primero de forma privada y luego pasó al Ayuntamiento y va a rajatabla.

P: ¿Alguna vez le han tentado para entrar en política o para formar parte de alguna corporación municipal?

R: Como una broma, pero nada serio. Me considero totalmente fuera de la política. Siempre he tratado y me he llevado bien con cualquier corporación. De hecho, he notado muy pocos cambios independientemente de quién haya estado aquí. Han gobernado siempre el Partido Popular o el PSOE —quitando a Juan Ignacio de Mesa, que era de la UCD—.

Salvo alguna línea específica a seguir en ciertos aspectos, nunca hemos tenido presiones de las corporaciones, ni de la Alcaldía ni del equipo de gobierno, por cuestiones que se salieran de lo establecido o cruzaran líneas rojas. Nunca. Además, siempre hemos tenido bastante iniciativa y se ha contado con nosotros para el asesoramiento; en ese sentido, nos sentimos satisfechos.

"Nunca hemos tenido presiones de los equipos de gobierno por cuestiones que cruzaran líneas rojas"

P: ¿No se percibe entonces ese cambio de signo político en el trabajo diario de la policía?

R: Sobre la influencia o el sesgo de izquierda a derecha en las corporaciones, puedo decirle que no lo he percibido. No lo he sentido con ningún alcalde; las líneas de trabajo han sido bastante similares.

Es verdad que en otros aspectos sociales han podido implicar más a servicios sociales o destinar el dinero a unas cosas u otras, pero para mí eso ha pasado desapercibido.

"En el Ayuntamiento no he percibido sesgo de izquierda o derecha; las líneas de trabajo han sido similares"

En el ámbito policial siempre hemos trabajado bien, también con la Policía Nacional. Ahora, por ejemplo, es un momento inmejorable; el comisario actual en Toledo es íntimo amigo mío y hemos trabajado mucho juntos. Él estuvo en la Brigada Judicial muchos años y hay una coordinación fantástica, tanto entre los policías como entre los mandos. Muchas veces no coincide que ambos niveles se lleven bien, pero aquí somos amigos y compañeros de trabajo, y eso está dando buenos frutos.

P: Precisamente la Policía Nacional destaca la colaboración actual para vigilar la okupación de viviendas en el Casco.

R: Sí, es un tema de colaboración estrecha entre la Policía Nacional y la Local. Hay algunos focos de conflicto, aunque muy localizados, en cuanto a okupación o cierta delincuencia. La colaboración es permanente con grupúsculos mafiosos que se encargan de alquilar viviendas ocupadas. Es una de las cuestiones sobre las que se quiere incidir hoy. También se está trabajando contra las mafias del tráfico de drogas con muy buenos resultados.

Destaca los resultados de la unidad canina: Lleva funcionando tres años y es magnífica.

Destaca los resultados de la unidad canina: "Lleva funcionando tres años y es magnífica". Javier Longobardo

P: En esa lucha contra la droga, ¿qué papel juega la unidad canina?

R: Fue otra de las unidades especiales que se creó. Lleva funcionando tres años y es magnífica. De hecho, si se ponen unas 570 actas en un año por intervención de droga, 468 corresponden a esta unidad de dos agentes con sus perros. Incluso en las detenciones; de las aproximadamente 103 realizadas en 2025, el 20 % son obra suya.

P: ¿Hay problemáticas específicas en cada barrio o Toledo es una ciudad homogénea en seguridad?

R: Es bastante homogénea. Es cierto que la conflictividad coincide con algunas viviendas sociales en el barrio de Santa María de Benquerencia. Es donde se produce el problema y es por todos conocido; el resto del barrio está estupendo.

Además, el Polígono tiene una complejidad de tráfico mucho menor que el resto de la ciudad al ser un diseño de urbanismo más moderno. Es verdad que, con el hospital allí, ha crecido el problema de las entradas y salidas en la TO-23.

Las proximidades al centro hospitalario conllevan mucho movimiento de toda la región y falta aparcamiento cercano. La gente intenta aparcar lo más cerca posible y a veces se suben a la acera, pero más allá de eso, la seguridad es igual.

P: ¿Cuáles son esos días en los que se pone nervioso por el volumen de gente, como el Corpus o los puentes?

R: Tenemos varias fechas clave. Los días de mayor afluencia turística son el puente de la Constitución y el de la Inmaculada, además del Viernes Santo y el Corpus. El Corpus ya no es lo que era cuando era fiesta nacional, pero ahora los puentes de diciembre son los días fuertes; hay más público que en toda la Navidad.

Es cuando aplicamos el plan de direcciones únicas en el Casco histórico, especialmente en la calle Hombre de Palo, que tiene un caudal ajustadísimo. En Semana Santa, el jueves ya sube la afluencia, pero el viernes y el sábado son los días de más gente.

P: Ahora se acerca la festividad del Valle, otro reto.

R: Tenemos el Valle junto a las manifestaciones del 1 de mayo. La víspera y el mismo día, la ronda del Valle se llena con los puestos de los partidos políticos y asociaciones, que este año aumentarán. El problema es el "overbooking" en un tramo de carretera flanqueado por un talud y un terraplén, donde la gente se congrega frente a los quioscos de música.

P: ¿Se tomará alguna medida especial este año para evitar aglomeraciones?

R: Se ha planteado separar más los puestos para que no se congregue tanta gente. Ahora que estoy jubilado no sé cómo lo ejecutarán finalmente.

P: En cuanto a momentos significativos, ¿recuerda alguna anécdota con personajes ilustres o dispositivos de seguridad?

R: Hemos tenido muchos visitantes: el presidente de Perú, Lula da Silva de Brasil o el príncipe heredero de Japón. Lo más significativo fue la visita del primer ministro de Israel por el dispositivo que se monta, o cuando vino Rajiv Gandhi, primer ministro de la India. Los dispositivos eran tremendos; viales completamente herméticos y protegidos.

En la Cumbre Hispano-Francesa del 93 vinieron Mitterrand, Chirac y Felipe González. Como Chirac y Mitterrand no querían coincidir, tuvimos que articular cuatro caravanas a la vez para no entorpecer a nadie. Tenía a toda la plantilla en la calle. Antes de 2006, la seguridad era mucho más rigurosa y se hermetizaban los viales al paso de las comitivas.

P: También ha habido comisiones europeas...

R: En 2010, con la presidencia española, tuvimos las reuniones de ministros de Interior y Justicia. Estuvieron tres días visitando la ciudad. Como anécdota, cuando Condoleezza Rice se alojaba en el hotel del Valle, articulábamos su caravana hacia el hotel AC diariamente. El último día, justo después de pasar su vehículo, se desprendió una piedra enorme que cayó en mitad de la carretera rompiendo el asfalto. Si llega a pasar un segundo antes... A raíz de eso se empezó a colocar el mallaje de protección en el Valle.

"Fue pasar la caravana de Condoleezza Rice y se desprendió una piedra enorme que cayó en mitad de la carretera rompiendo el asfalto. Si llega a pasar un segundo antes..."

P: Toledo también ha acogido grandes efemérides históricas.

R: Tuvimos el Año Carolus en el año 2000 con siete jefes de Estado. Cada delegación iba en minibuses y tuvimos que practicar maniobras por las callecitas estrechas, como la calle Ciudad o Trinidad, por si hacían falta rutas alternativas. También el Año Greco fue espectacular por el impacto turístico; nos repartimos la vigilancia de los cuadros en lugares como la Capilla de San José.

P: ¿Y fuera de España han desarrollado alguna misión?

Una experiencia muy satisfactoria fue la gestión y traslado de un convoy de ayuda humanitaria a Sarajevo con motivo de la guerra de los Balcanes. Aunque el convoy lo organizó el Ayuntamiento de Toledo, todas las gestiones de acopio de materiales (alimentos, ropa, material sanitario y fondos económicos), así como su posterior traslado, se gestionaron desde la Policía Local.

"Una experiencia muy satisfactoria fue la gestión y traslado de un convoy de ayuda humanitaria a Sarajevo con motivo de la guerra de los Balcanes"

Para el operativo, nos desplazamos hasta Split el entonces jefe de la Policía Local, José María Sánchez Albiñana, y yo. El material se transportó en tren hasta Valencia y, desde allí, se fletó un barco hacia la costa croata. Casualmente, nuestra llegada el 8 de noviembre coincidió con la del primer contingente de tropas españolas a la base de Split.

Gracias a los contactos del señor Albiñana —quien había sido teniente de la Legión— con los mandos militares, conseguimos que un convoy de camiones de la ONU hiciera el traslado desde el puerto de Ploče hasta los almacenes de la base militar en Mostar (Bosnia). Allí, la ayuda quedó a buen recaudo bajo la protección de los cascos azules.

P: En el plano humano, ¿hay algún recuerdo que le haya marcado especialmente?

R: Los recuerdos malos marcan más que los buenos. He participado en ocho o diez accidentes mortales, pero hay dos que no se me van de la cabeza. A mediados de los 90, en un accidente de moto en general Villalba, se presentó un señor diciendo: "Esa moto es como la de mi hijo". Me preguntó el nombre y le tuve que confirmar que era su hijo el fallecido. No encuentras palabras de consuelo en esos momentos. Se me quedó grabado y aún hoy lo recuerdo.

"He participado en ocho o diez accidentes mortales, pero hay dos que no se me van de la cabeza. Le tuve que confirmar a un padre que su hijo era el fallecido en un accidente de moto. No encuentras palabras de consuelo en esos momentos"

En 1988, un camión atropelló a una mujer y a una niña pequeña. El momento de gestionar aquello con el padre fue durísimo. Te sientes impotente porque sabes que no le estás sirviendo de nada; la vida se ha perdido. Te tienes que poner un caparazón para seguir con el atestado e investigación.

P: Parece que el nuevo cuartel de la Policía Local es por fin una realidad.

R: Era una demanda histórica y hemos sido muy reivindicativos. Creo que el proyecto ya va hacia adelante y los agentes estarán mejor. Actualmente no nos cabe, en el actual cuartel, ni una taquilla más para las mujeres. Falta un aula en condiciones, una habitación de descanso y equipamiento informático.

P: Empezó su servicio el año que vino Juan Pablo II a Toledo y el actual papa visitará en breve a Madrid.

R: El primero fue en la feria de Toledo de 1982, pero el más significativo de ese año fue la visita de Juan Pablo II en noviembre. Me tocó el aparcamiento junto a la biblioteca del Polígono, donde se instaló el altar. Me lo crucé cuando iba al baño, porque fue toda la mañana. Si hubiera venido ahora León XIV, me habría prorrogado para cerrar mi carrera de nuevo con el papa (se ríe).

"Mi primer servicio importante fue con el Papa Juan Pablo II en 1982; me lo crucé cuando yo iba al baño"

P: Ahora deja una policía que se enfrenta a nuevos retos.

R: Es apasionante tomarse los eventos como un reto. Las Vueltas a España me gustaban mucho; en 2009 logramos que una contrarreloj de 27 kilómetros no provocara atascos. También superamos el covid, llevando material a residencias, o la Filomena, donde nos quedamos sin coches oficiales y tuvimos que usar Land Cruiser de los agentes forestales. Recuerdo a una señora aislada en un cigarral que ya no tenía comida; esa noche metimos una máquina para abrirle paso.

P: Más recientemente, la dana y el apagón, ¿qué destaca de esos días?

R: La dana de 2023 se llevó los autobuses urbanos. Yo estaba en mi despacho y se abrieron las puertas por una ola de agua que salpicó mi mesa. Tuvimos que cerrar calles porque las balsas de agua eran peligrosas. En el apagón de 2025 volvimos a tácticas casi romanas: sin teléfonos, los walkies solo funcionaban punto a punto. Mandábamos patrullas como exploradores que debían volver cada 30 minutos para informar y ponían las luces por si alguna persona necesitaba algo.

"En el apagón de 2025 volvimos a tácticas casi romanas: sin teléfonos, mandábamos patrullas como exploradores"

También recuerdo, porque fue durísimo, el incendio del Hospital Virgen de la Salud en el 1987. Desalojamos el hospital entero en ambulancias y coches patrulla. Perdimos a un bombero, Pablo Carrasco. Lo buscamos por los hospitales y al final había fallecido por inhalación de humo. En la Policía Local, gracias a Dios, no hemos tenido ninguna pérdida en acto de servicio.