Operarios de la UME trabajan en el extinción del incendio en La Mierla.

Operarios de la UME trabajan en el extinción del incendio en La Mierla. Delegación del Gobierno de Castilla-La Mancha

Región INCENDIOS

Las claves de una experta para restaurar el suelo calcinado en Castilla-La Mancha: "Es como una intervención quirúrgica"

La regeneración debe abordarse zona por zona y aprovechar las semillas y los espacios que no ardieron, fundamentales para recuperar el arbolado.

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Castilla-La Mancha se cuela en el podio de las tres comunidades autónomas españolas con mayor número de extensión entre sus límites territoriales. Sin embargo, en lo que va de verano el bronce podría peligrar, y no por una reducción de sus dimensiones, sino porque de esas 7.946.212 hectáreas que la colocan en el top 3, han sido calcinadas unas 39.000 en menos de dos meses.

Cada verano, mientras España arde, la región mira con preocupación a sus comunidades vecinas. En este 2026 le ha tocado a la tierra de los molinos ver cómo sus tierras se abrasaban en los 929 fuegos originados desde que se dio la bienvenida al estío.

Desde que hay registros, el incendio producido en La Mierla (Guadalajara) ha sido el más devastador en la historia de la región en cuanto a superficie calcinada. El 16 de julio quedó marcado en el calendario de la Sierra Norte arriacense al dar inicio a dos semanas y media en las que el fuego fue el único protagonista y el causante de la evacuación de más de una decena de municipios.

Fueron 18 días en los que miles de castellanomanchegos vieron, con el corazón encogido, cómo uno de los pulmones regionales quedaba devastado por las llamas. El 3 de agosto se dio por controlado y entonces llegó la desoladora imagen que había dejado el paso de la flama.

¿Y ahora qué?

La vicedecana del Colegio de Ingenieros Forestales, Marta Corella, asegura para EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha que "ni siquiera en el incendio de La Mierla puede haber café para todos" mientras sostiene que "cuando hay incendios tan grandes es porque no se ha gestionado el territorio, la mano humana ha desaparecido y, de repente, nos encontramos en un periodo de cambio climático con los espacios más vulnerables de nuestra historia".

"La Mierla volverá a ser lo que era, por supuesto, pero no sé si lo veremos nosotros" relata detallando que "con toda seguridad será necesaria la intervención humana" en la que "habrá que hacer un plan de regeneración y de restauración de ecosistemas, de paisajes, de caminos…".

Entre las primeras cuestiones que se deben abordar al dar por extinguido un incendio y antes de comenzar la intervención sobre el terreno es "atender a la población, comunidades y actividades que se hayan visto perjudicadas. Hay que garantizar que los servicios básicos estén cubiertos".

Siguiendo con la lista de prioridades, y teniendo en cuenta que "no es aconsejable reforestar de manera inmediata salvo en aquellas zonas donde haya pequeños barrancos o arroyos sin cauce continuo que generen arrastres o hagan escorrentía y puedan generar pérdida de suelo", se debe bajar la mirada hacia, precisamente, el suelo: "Siempre hay que proteger el suelo. Si no se pierde el suelo y el incendio no ha acabado con el reservorio de semillas, la regeneración de vegetación es relativamente rápida".

En cuanto al afloramiento de vegetación en la zona, "lo primero que saldrán son herbáceas, lo siguiente va a ser matorral, que en muchos casos va a brotar de raíz y en otros va a germinar, y lo último posiblemente serán las especies arbóreas", sostiene destacando que "todas las zonas que son como oasis y que no se han quemado son clave para garantizar la regeneración del arbolado".

"Los problemas que la ganadería está teniendo con el pasto y un sinfín de cuestiones más, hacen ver que la administración ha legislado de una forma miope aunque no haya actuado con mala intención", apunta. Para comenzar el proceso "lo ideal en un incendio es coger la semilla de las propias plantas que hay en el terreno, siempre que se puedan rescatar".

Mientras puntualiza que "el fuego es un recurso natural de reforestación" sostiene que "la naturaleza tiene sus ciclos y nos lo está demostrando", por ello es necesaria la ciencia forestal que "lleva 200 años gestionando los bastiones de los pulmones de España".

"En una sociedad de inmediatez, la ciencia forestal encaja regular", afirma señalando que es la única "capaz de imitar los ciclos de la naturaleza de una manera ordenada" y asegura: "Nos tenemos que servir de ella".

Corella tiene claro que "hay que empezar ya con la intervención en el territorio", pues pronto "vienen las lluvias y ya hay un problema". En una situación así "hay que ir zona por zona, mirando concretamente qué es lo que hay que ir haciendo en cada caso" y siendo muy minuciosos: "Es como una especie de intervención quirúrgica".

En este sentido, la vicedecana aclara que "si en una zona no se interviene es porque se ha estudiado y es mejor no intervenir. Si se interviene es porque se ha estudiado y es lo mejor". Además, sostiene que "sin la intervención humana los procesos naturales son muchos más largos, nos exceden".