Ginés Meléndez es entrenador de fútbol.

Ginés Meléndez es entrenador de fútbol. EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha

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Ginés Meléndez, el hombre de fútbol que contrató a Luis de la Fuente para la RFEF: "Aprendía como una esponja"

El albaceteño recuerda los detalles del fichaje del actual seleccionador de España, un técnico que le conquistó con "su manera de ser".

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El triunfo frente a Argentina ha convertido a España en bicampeona del mundo y a Luis de la Fuente en el seleccionador español más laureado de la historia. El hombre que en 2013 ofreció al riojano un puesto en la estructura de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) presume del éxito de su amigo. "Estoy muy orgulloso de haberle puesto y haberle mantenido", afirma el albaceteño Ginés Meléndez.

En la rueda de prensa posterior a la gran final celebrada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, De la Fuente se acordó de Meléndez. "Fue mi mentor: aprendí todo de él, porque ser seleccionador es una especialidad", dijo.

De la Fuente subrayó que el trabajo de quien dirige a un combinado nacional "nada tiene que ver con entrenar en un club" y explicó que "el día a día" que afronta el entrenador de un equipo "es totalmente diferente" a la rutina que encara el gestor de una selección.

"Lo que soy se lo debo a ellos", añadió. "A Ginés Meléndez, como persona destacada, porque era él quien nos dirigía a todos los seleccionadores". Además, se refirió a Iñaki Sáez, Julen Lopetegui, Santi Denia y Albert Celades, partícipes de la estructura federativa en diferentes momentos.

Desde Albacete, Meléndez rezuma felicidad por la segunda Copa del Mundo ganada, una conquista que siente como propia. El responsable del fichaje de De la Fuente recuerda que "no lo conocía" y que fue Iñaki Sáez quien se lo recomendó.

Han hablado por WhatsApp, aunque no desde que España sumó su segunda estrella. Meléndez le ha enviado un audio, sabe que en cuanto lo escuche le llamará. Antes de la final, De la Fuente "me mandó besos y abrazos para toda la familia".

Una carrera meteórica

"Mantuve una entrevista con él, me gustó su manera de ser y lo incorporé conmigo", comenta. Luisito, como la llamaba Sáez, llegó para cubrir la vacante en la selección sub-19 que había dejado el ascenso de Julen Lopetegui a la sub-21.

No obstante, la llegada del riojano a la Federación pudo haberse truncado si el candidato en el que había pensado Meléndez hubiera aceptado el encargo. "Hablé con Fernando Morientes, porque quería que fuera él. Pero estaba en el Real Madrid, entrenaba al juvenil b y tenía esperanzas de coger el juvenil a".

El delantero toledano pidió tiempo al albaceteño. "No me podía esperar porque era mayo [de 2013] y teníamos el preeuropeo en Polonia". Entonces surgió el nombre de De La Fuente, hasta entonces un entrenador con distintas experiencias en algunas canteras.

Se incorporó a De la Fuente para tres meses, de mayo a julio de 2013. A la vuelta de la Eurocopa sub-19 —"perdimos la semifinal con Francia, donde jugaba [Aymeric] Laporte, qué curiosidad"— se le hizo un contrato de un año.

En ese equipo permaneció hasta 2018, cuando ascendió a selección sub-21. "Y seis meses más tarde, en junio de 2019, ganó la Eurocopa".

Meléndez define al seleccionador como "una persona muy cariñosa y amable". Y confirma que lo que Sáez le dijo sobre el riojano se ha materializado. "No te va a romper el grupo, colabora y va a hacer lo de lo que le digas. Además, es como una esponja porque quiere aprender mucho".

El eventual salto de De la Fuente al fútbol de clubes le reportaría "muchísimo más dinero", aunque no podría darle la felicidad que aporta la RFEF. "La Federación que yo conocí durante 20 años es el lugar más feliz del mundo para trabajar: cuando entras, lo haces un poco asustado y con mucha ilusión, pero cuando te vas, lo haces llorando".

Qué hace un seleccionador

Meléndez llegó a la RFEF después de 20 años de experiencia en el Albacete Balompié. En el club más importante de Castilla-La Mancha "había sido de todo, desde primer entrenador hasta entrenador de infantiles o director de la cantera".

Sin embargo, el trabajo que se le encomendó en el ente rector del fútbol español no tenía nada que ver con lo realizado hasta entonces. "Tienes que hacer una lista y te das cuenta de que no sabes nada: eso se aprende con el paso del tiempo, con la ayuda de los compañeros".

Con el resto de técnicos, incluido De la Fuente, "he mantenido siempre una grandísima relación: éramos un grupo de amigos, de familia; todo se hacía por consenso".

El mentor coincide con su pupilo en la descripción del trabajo que desempeña. "Ser seleccionador no tiene nada que ver con ser entrenador, nada en absoluto", apostilla.

El cometido consiste en "acertar en la elección de los chicos y mover bien las piezas después, porque no da tiempo a entrenar prácticamente nada, apenas cuatro ideas". Para Meléndez, resulta fundamental "hacer un buen grupo humano" con jugadores "que se lleven bien entre ellos, hasta con los utilleros y los médicos".

Quien durante tantos años dio forma a diferentes combinados en diversas categorías atribuye el éxito de la selección a la idea de “familia" y a "los buenos jugadores que tenemos".

La génesis de un modelo de éxito

En España, "la ventaja que hemos tenido siempre es que los chicos que vienen desde abajo lo saben todo”, apunta Meléndez, quien presume de que en "la Casa [la Federación] hay marcado un estilo desde el año 2000 y todos los equipos juegan prácticamente igual".

Sáez le encargó "organizar el trabajo de los pequeños", una tarea que incluía una base teórica y la implantación de un modelo de juego a partir de los sistemas 4-2-3-1 y 4-3-3.

El cambio no solo llegó a las selecciones nacionales, sino también a las territoriales. "Los seleccionadores de las federaciones territoriales venían y se reunían conmigo una vez al año; me traían unos informes fantásticos de jugadores".

La propuesta que lideró Meléndez pretendía que en España surgieran "muy buenos hombres de banda y muy buenos centrocampistas centrales". Para ello, se decidió que el fútbol 7 se transformara en fútbol 8 hasta los 11 años.

Cuando se alinean siete futbolistas "falta un jugador para la estructura del juego combinativo y el juego de banda", comenta Meléndez. La inclusión de un niño extra diluye el efecto físico de los menores más desarrollados y les obliga a asociarse con sus compañeros.

"Pero ahora que somos campeones del mundo jugando de esa manera, nos quitan el fútbol 8", advierte el entrenador albaceteño sobre las intenciones de la Federación. Teme Meléndez que dentro de diez o doce años, España sea incapaz de formar extremos y organizadores.

"Al haber un jugador más por línea, se dan todos los componentes del juego colectivo, pero ahora hay otros pensantes que piensan volver 20 años para atrás: un desastre", concluye.