Lola Alcónez, secretaria general de UGT en Castilla-La Mancha.

Lola Alcónez, secretaria general de UGT en Castilla-La Mancha. Javier Longobardo

Región ENTREVISTA

Lola Alcónez: "El Gobierno de Page sí hace políticas de izquierdas; no detecto ánimo de cambio en Castilla-La Mancha"

La secretaria regional del sindicato UGT responde a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.

Más información: UGT se compromete a "exigir subidas salariales anuales del 4 % los próximos tres años" en Castilla-La Mancha

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Lola Alcónez, secretaria general de UGT Castilla-La Mancha, recibe a EL ESPAÑOL en la sede regional del sindicato, en el corazón del Casco Histórico de Toledo. Lo hace con el balance del primer año de mandato fresco en la memoria.

Elegida en febrero de 2025 con un abrumador 91% de apoyo, su llegada cerró una etapa compleja: la dimisión en bloque de la ejecutiva anterior en abril de 2024 y meses de gestora. Tras 14 meses, Alcónez ha consolidado un liderazgo consensuado que está devolviendo la estabilidad a la organización.

Con el "gusanillo reivindicativo en el ADN" desde la Transición, forjó su perfil en la Administración General del Estado. Madrileña de nacimiento y trabajadora del INE en Toledo, una compañera "extraordinaria" la implicó desde los 21 años en la lucha sindical, que hoy lidera con acento pacificador.

En un sindicato "guerrero por naturaleza", prioriza tejer confianza entre federaciones y provincias para sanar grietas pasadas. "Estamos construyendo esa balsita serena para que el sindicato avance", afirma, orgullosa del crecimiento en afiliación y representatividad.

Reivindica un Castilla-La Mancha como "oasis" de diálogo social, en armonía pese a las discrepancias con patronal y Gobierno. A dos semanas del 1 de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, prepara la calle: "Hay que salir para que se nos vea y decir 'aquí estamos para escucharte'".

Lola Alcónez gesticula durante la entrevista.

Lola Alcónez gesticula durante la entrevista. Javier Longobardo

P. Nunca antes ha habido en Castilla-La Mancha un número más alto de trabajadores, pero eso no se traduce en una reducción de las tasas de pobreza y riesgo de exclusión social. ¿Está creciendo el fenómeno del trabajador pobre?

R. El fenómeno de los trabajadores pobres nos preocupa sobremanera y encontrar soluciones para ellos es una de las banderas de nuestro sindicato.

En nuestra región tenemos porcentajes muy altos de riesgo de pobreza, por encima del 30 %, por lo que la negociación colectiva es si cabe más fundamental: hay que introducir en los convenios cláusulas que garanticen retribuciones dignas, avanzar hacia jornadas de 37 horas y media, controlar las horas extraordinarias…

Los trabajadores de Castilla-La Mancha hacen mensualmente miles de horas extra y es fundamental que se paguen y se coticen, especialmente en los sectores con más dificultades o en las pymes. Vamos a seguir insistiendo a la Inspección de Trabajo para que refuerce los controles.

P. Castilla-La Mancha es una de las regiones de España con los salarios más bajos. ¿En qué sectores existe mayor margen de mejora?

R. Antes de nada, me gustaría hacer una reflexión: cuando la patronal se niega a sentarse a negociar la subida del Salario Mínimo Interprofesional, hay que recordar que esos 1.221 euros en los que se ha fijado este año lo que hacen es precisamente evitar situaciones de exclusión. Pero echamos en falta que, a futuro, se garantice de alguna manera esa línea de subida del SMI.

En sectores como el comercio y el campo es donde hay más precariedad y donde las condiciones económicas son más difíciles. Desde UGT Castilla-La Mancha ya hemos anunciado que en los convenios que se negocien, vamos a exigir subidas salariales anuales de al menos el 4 % para los próximos tres años.

Aunque la parte empresarial defiende sus límites e intenta poner frenos, yo siempre veo el vaso medio lleno y creo que vamos a ser capaces de llegar a acuerdos positivos para los trabajadores.

P. El precio de la vivienda no para de subir y eso afecta principalmente a los jóvenes que se incorporan al mercado laboral y desean independizarse, aunque también a los trabajadores con salarios más reducidos. ¿Qué propone UGT?

R. Si una persona tiene que dedicar un 50 %, un 60 % o incluso un 70 % de sus ingresos a pagar una hipoteca o un alquiler, no puede vivir. Por eso es necesario garantizar retribuciones que permitan afrontarlo y planteamos vincular las subidas salariales al precio de la vivienda.

"No tiene sentido construir viviendas a las que los trabajadores no pueden acceder"

Además, ya estamos planteando a las distintas administraciones, desde el Gobierno central hasta los ayuntamientos, un pacto social y político por la vivienda que garantice el acceso al conjunto de la sociedad, pero principalmente a los trabajadores. No tiene sentido construir viviendas a las que los trabajadores no pueden acceder porque no pueden pagarlas.

Esto es algo que saben las propias empresas, que tienen dificultades para encontrar trabajadores si en su zona no hay oferta de vivienda.

P. ¿Está pasando en Castilla-La Mancha?

R. En corredores como los del Henares o de La Sagra hay más tensión con la vivienda, pero en las zonas rurales seguimos reivindicando infraestructuras y servicios públicos de calidad para facilitar el relevo generacional en las pequeñas explotaciones agrícolas o ganaderas.

En general, lo que enriquece a una comarca o a una provincia es que las personas puedan vivir donde trabajan y que las empresas mantengan su compromiso con el territorio. A veces llegan, reciben ayudas y luego se marchan, y eso dificulta mucho consolidar población y empleo. Pasa con demasiada frecuencia.

Lola Alcónez posa junto a un mural instalado en la entrada a la sede de UGT Castilla-La Mancha.

Lola Alcónez posa junto a un mural instalado en la entrada a la sede de UGT Castilla-La Mancha. Javier Longobardo

P. Creo que está pensando en Mahle y su ERE en Motilla del Palancar (Cuenca)...

R. Cuando una empresa requiere cientos o miles de trabajadores y recibe dinero público para asentarse, tiene que ser muy seria. Y, si no lo es, deberían existir cláusulas contundentes para impedírselo.

P. Solo en los dos primeros del año, ocho trabajadores han muerto en Castilla-La Mancha a consecuencia de un accidente laboral. En 2025 fallecieron 48. ¿La siniestralidad laboral sigue siendo la asignatura pendiente?

R. Valoramos positivamente la puesta en marcha del Instituto Regional de Seguridad y Salud Laboral, que era una demanda histórica. Aunque todo organismo nuevo requiere un tiempo de asentamiento, su creación facilitará la inmediatez y el control, permitiendo que la Inspección de Trabajo tenga una presencia más constante en las empresas.

Este Instituto es una pieza clave para instaurar una cultura preventiva que ayude a paliar las cifras de siniestralidad en nuestra región, que a veces son escalofriantes. Debemos entender que muchos accidentes no son fortuitos ni inevitables y que la clave está en la formación continua. Es vital que los trabajadores conozcan sus riesgos y sus equipos de protección (EPIs), y que las empresas faciliten los medios adecuados.

"Que alguien salga a trabajar y no vuelva a su casa es un drama humano que no podemos normalizar"

Nosotros creemos en la siniestralidad cero. Una persona que sale a trabajar y no vuelve a su casa no puede ser un número más; es un drama humano que no podemos normalizar jamás.

P. Un 37 % de trabajadores sufren estrés, depresión o ansiedad vinculados a su empleo, según datos de UGT. ¿La falta de desconexión digital ha agravado el problema?

R. La desconexión digital es, sinceramente, difícil. Te dices que a las seis de la tarde apagas el teléfono, pero llegan las diez de la noche y, como tienes la herramienta de trabajo en la palma de la mano, acabas mirando los correos o los WhatsApps que han entrado.

Romper esa inercia requiere una gran voluntad personal, pero sobre todo mucha concienciación. Desde UGT vamos a seguir fomentando la cultura preventiva, porque no desconectar genera niveles de estrés y ansiedad que derivan en problemas de salud serios.

Todavía falta camino por recorrer, pero debemos dirigir nuestros esfuerzos hacia la prevención de riesgos laborales; entender que no desconectar es, en sí mismo, un riesgo que debemos erradicar por el bienestar de todos.

"No creo que hayamos perdido capacidad de lucha; hemos adaptado la fórmula"

P. Los sindicatos de clase no convocan una huelga general en España desde 2012, hace 14 años. ¿Eso significa que las cosas no van mal o que el sindicalismo ha perdido capacidad de movilización?

R. No creo que hayamos perdido capacidad de lucha, sino que hemos adaptado la fórmula a un contexto que ha cambiado radicalmente. Hemos avanzado en muchas cuestiones, por ejemplo en la recuperación de derechos tras la reforma laboral, pero también es verdad que la sociedad, las tecnologías y el sistema de trabajo son otros.

Hoy nos enfrentamos a retos como la inteligencia artificial, los algoritmos y el teletrabajo, que han transformado la relación con los trabajadores. En este nuevo escenario, las redes sociales nos permiten un contacto más directo y continuo.

Las movilizaciones de hace una década responden a un formato que quizá hoy ha quedado como algo histórico. La lucha sigue vigente, pero los medios tienen que ser otros porque estamos en un mundo distinto.

P. Pero, mientras tanto, los jóvenes cada vez defienden políticas más conservadoras, de derechas. ¿Le preocupa?

R. Las estadísticas suelen poner el acento en que uno de cada cuatro jóvenes siente que el esfuerzo no le garantiza progresar, lo que puede empujarles hacia posiciones conservadoras. Pero yo prefiero poner el foco en los otros tres de cada cuatro: la gran mayoría de la juventud tiene otra conciencia, otras preocupaciones sociales y otra forma de vivir la sociedad. No podemos permitir que el "goteo" del dato negativo invisibilice a esa mayoría con visión crítica.

Pese a todo, creo que los sindicatos debemos hacer un esfuerzo mayor con los jóvenes. Son la generación con más acceso a la información, pero a menudo no sienten interés por el sindicalismo hasta que no entran en el mercado laboral. Es ahí cuando descubren la necesidad de recurrir a un delegado o delegada sindical.

Nuestra labor desde UGT es proactiva: no esperamos a que los jóvenes nos demanden, sino que vamos a los institutos y universidades con jornadas divulgativas para explicarles qué somos y qué hacemos.

P. Emiliano García-Page discrepa a menudo de su jefe de filas en el PSOE, Pedro Sánchez, una circunstancia que en ocasiones sirve a los sectores políticos y sociales situados más a la izquierda para acusarle de defender postulados de derechas. ¿El Gobierno de Page hace políticas de izquierda en Castilla-La Mancha?

R. Creo que se hacen políticas de izquierda en Castilla-La Mancha, aunque como sindicato siempre mantendremos nuestras discrepancias con el Gobierno. En toda gestión hay rosas y espinas.

El mejor ejemplo es la recuperación de la carrera profesional sanitaria, una reivindicación que arrastramos desde hace más de una década. Cuando el consejero de Hacienda presentó los Presupuestos y vimos que no estaba incluida, desde UGT alzamos la voz de inmediato.

No entendíamos por qué seguíamos arrastrando ese lastre ni por qué no se nos llamaba a negociar. Afortunadamente, creo que el Gobierno regional ha sabido redireccionar el camino: han querido sentarse, lo han puesto sobre la mesa y se ha llegado a un preacuerdo para sacar adelante esta demanda histórica.

Para mí, mejorar las condiciones laborales de los trabajadores tras diez años de espera es, sin duda, hacer política social y de izquierdas.

Luego hay matices, claro. Yo no soy taurina y no aplaudo que se potencie ese ámbito, pero que el Gobierno o el presidente Page tengan gustos diferentes a los míos no supone una confrontación directa. Al final, tanto en una organización como en un gobierno, no somos una sola cosa; somos un abanico muy amplio de sensibilidades y lo que importa es el conjunto de la gestión.

P. Queda poco más de un año para las elecciones autonómicas de mayo de 2027. ¿Cree que habrá cambio en Castilla-La Mancha?

R. Bajo mi percepción, un cambio de gobierno hacia una coalición de derecha y extrema derecha sería un giro inesperado.

P. ¿Por qué dice inesperado?

R. Me baso en el sentir general que percibimos desde nuestra organización. Al final, UGT mantiene vínculos constantes no solo con las instituciones, sino con todo el tejido asociativo de la región: asociaciones, fundaciones y diversas entidades de la sociedad civil.

Es precisamente esa parte de la sociedad la que nos traslada el pulso real de la calle y el sentido de la opinión pública. Por lo que recibimos de esos sectores, no detecto ese ánimo de cambio drástico.

Por supuesto, todos nos podemos equivocar y en la vida siempre hay sorpresas, pero hoy por hoy mi percepción es que la sociedad castellanomanchega apuesta por la continuidad del modelo actual.

P. Imagine que se produce ese giro inesperado y el PP gobierna Castilla-La Mancha en coalición con Vox. ¿Cree que UGT tendrá motivos para la preocupación?

R. Lo hemos visto en otros territorios. Cuando se ha dado ese escenario, el marco de negociación y entendimiento entre el gobierno y los agentes sociales se ha resentido y se ha visto amenazado.

En UGT creemos firmemente en la negociación colectiva porque nos da resultados y no somos de los que se levantan de la mesa a la primera de cambio; somos flexibles. Pero que nadie se equivoque: si la negociación falla en Castilla-La Mancha y los problemas se trasladan a la calle, el sindicato responderá con toda su fuerza.

Por eso, para evitar ese posible escenario, nuestra prioridad absoluta es blindar el diálogo social. Es imprescindible porque no solo protege a las personas trabajadoras, sino que garantiza la estabilidad y el bienestar de toda la sociedad castellanomanchega.

En este sentido, creo que la pelota está en el tejado del Partido Popular de Castilla-La Mancha, que ha cambiado de postura y tiene en su mano rectificar para sacar adelante la reforma del Estatuto de Autonomía que hemos pactado entre todos. El texto acordado blinda el diálogo social, que es algo fundamental.

Primer plano de Lola Alcónez.

Primer plano de Lola Alcónez. Javier Longobardo

P. Le propongo ahora que me diga, en pocas palabras, cómo definiría a una serie de personalidades políticas y sindicales. ¿Acepta?

R. Claro.

P. Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha.

R. Estabilidad.

P. Patricia Franco, consejera de Economía, Empresas y Empleo.

R. Tiene la mano tendida continuamente.

"A Paco Núñez no le conozco personalmente, pero está faltando a su compromiso con la sociedad de Castilla-La Mancha"

P. Paco Núñez, presidente del PP de Castilla-La Mancha.

R. Que tenga suerte. (Piensa unos segundos). No le conozco personalmente; no hemos tenido ocasión de hablar. Está faltando a su compromiso con la sociedad de Castilla-La Mancha en relación a la reforma del Estatuto de Autonomía, que llegó al Congreso habiendo sido consensuada y firmada desde el ámbito político y social castellanomanchego.

P. David Moreno, líder de Vox en las Cortes de Castilla-La Mancha.

R. Es una persona a la que no conozco y a la que tampoco tengo interés en conocer, con todo el respeto. Estamos en las antípodas ideológicas.

P. Javier Ortega, secretario general de Comisiones Obreras en Castilla-La Mancha.

R. Tenemos una buena relación y, como compartimos edificio, muchas veces coincidimos en la escalera. Pese a que a veces discrepemos, con él todo es muy fácil. Cada uno representa a su organización sindical, pero el trato es muy fluido. El contacto es constante y muy transparente.

P. Ángel Nicolás, presidente de la Confederación de Empresarios de Castilla-La Mancha (Cecam).

R. Con Ángel Nicolás tengo una relación muy sana, cordial y transparente. Es una persona cercana y afable, lo que facilita mucho el trato personal a pesar de nuestras inevitables discrepancias y cada uno defendemos nuestras posturas.

Nos decimos las cosas con total claridad cuando no estamos de acuerdo. Esa libertad para disentir sin perder el respeto es, precisamente, lo que define nuestra buena relación.

P. Pepe Álvarez, secretario general de UGT. Si me permite la broma, veo que usted hoy también lleva pañuelo al cuello...

R. Ja, ja. ¡El pañuelo no es exclusivo de Pepe Álvarez! Viene mucho a Castilla-La Mancha y hemos construido una buena relación. Es una persona estupenda con la que se puede charlar, algo que es muy enriquecedor porque tiene un profundo conocimiento de los temas.